La OCDE pide un “Plan Marshall” para afrontar la crisis del coronavirus

Ante el coronavirus, la OCDE había pintado un escenario malo y otro peor. Y resulta que hasta ese se ha quedado corto. El impacto de la pandemia de coronavirus en la economía mundial es más “severo” que las peores proyecciones que, hace menos de un mes, hacía la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cuando indicaba que en el “peor escenario posible”, la economía global podría reducir a la mitad, a 1,5%, su crecimiento del año pasado. Va a ser aún peor, advierte ahora el organismo con sede en París. Y frente a esta crisis que amenaza con dejar pequeña la reciente gran recesión, se requiere, más que nunca, un “esfuerzo internacional coordinado”, afirma el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, que reclama un Plan Marshall para afrontar el tremendo desafío planetario.

“Necesitamos liderazgo, conocimiento y un nivel de ambición similar al del Plan Marshall, por el que se creó la OCDE, y una visión como la que inspiró el New Deal, pero a escala planetaria”, subraya Gurría en referencia al plan lanzado por Estados Unidos para reconstruir los países europeos tras la II Guerra Mundial y a la política intervencionista que, entre 1933 y 1938 lanzó el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt para superar la primera Gran Depresión tras el crack de 1929.

En su última revisión de las perspectivas de la economía mundial, presentado el 2 de marzo en París y centrado ya en la amenaza del coronavirus a pesar de que sus peores consecuencias no habían alcanzado aún de pleno a Europa y los países occidentales, la OCDE rebajaba las perspectivas de crecimiento global a 2,4% si la pandemia lograba contenerse antes del verano y a solo 1,5% si se prolongaba. “Parece que ya hemos superado incluso el escenario más grave que contemplábamos en esos momentos”, constata Gurría al presentar una plataforma que lanza ahora la OCDE para reunir informaciones y respuestas que permitan coordinarse mejor a los gobiernos.

Porque si hay un punto en que insiste la OCDE, es que de esta no se sale, ni bien, ni mal, ni peor, si no se actúa de manera conjunta.

“La pandemia trae consigo la tercera y la mayor crisis económica, financiera y social del siglo XXI tras el 11-S y la crisis financiera mundial de 2008”, escribe Gurría en un documento que asume el lenguaje bélico que ya se emplea en muchos países para afrontar la pandemia y que titula “Acciones conjuntas para ganar la guerra”. Se trata de una crisis económica —más allá de la sanitaria— “de primera magnitud, que lastrará nuestras sociedades durante años”, indica. Por ello, continúa, aunque resulta “encomiable” que muchos gobiernos hayan dado ya respuestas iniciales “contundentes”, este desafío “solo se podrá abordar con un esfuerzo internacional coordinado”.

“La única forma de reactivar nuestras economías de manera rápida y contundente es a través de acciones inmediatas, coordinadas y a gran escala (…) necesitamos con urgencia una coordinación mucho mayor dentro de todo el espectro de políticas”, insiste una y otra vez el jefe de la OCDE.

Cuatro campos de “coordinación internacional”

El organismo ha identificado cuatro respuestas que requieren, vuelve a subrayar Gurría, un esfuerzo “sustancial, creíble y coordinado internacionalmente”.

Por un lado, señala el mexicano, los gobiernos “deberían garantizar una mayor cooperación internacional a la hora de abordar este desafío sanitario” y, al igual que ya se hace en el ámbito científico, se deberían aprobar “medidas para garantizar que las vacunas y tratamientos, una vez desarrollados y fabricados, lleguen a las personas lo más rápido posible”. En este sentido, insta a los organismos reguladores, como la FDA estadounidense o la Agencia Europea de los Medicamentos, a “trabajar juntos para eliminar los obstáculos normativos para las vacunas y los tratamientos”.

Al mismo tiempo, considera el jefe de la OCDE, los gobiernos deberían “impulsar políticas de manera conjunta, en lugar de abordarlas de forma descoordinada”, y asegurar que se proporciona un “colchón financiero inmediato” para amortiguar la crisis y acelerar la recuperación con ayudas a los trabajadores amenazados con el paro y a las empresas agobiadas por pagos inminentes. También se requieren “inversiones inmediatas”, indica, en el campo de la sanidad con “pruebas exhaustivas” y “tratamientos para todos los pacientes”, estén asegurados “o no”, apoyo a los trabajadores sanitarios y, algo muy imperioso actualmente en países como España o Francia, “mejorar el suministro de mascarillas, unidades de cuidados intensivos y respiradores”, entre otros.

La OCDE considera asimismo crucial que se mejore la coordinación en la “regulación y supervisión financiera”. En este sentido, indica Gurría, “un enfoque coordinado a la hora de supervisar, diagnosticar tensiones emergentes y adoptar medidas reguladoras arrojaría unos resultados mucho más positivos que un conjunto de respuestas incoherentes y fragmentadas”.

Finalmente, subraya, “hoy más que nunca”, resulta “crucial aportar todos los medios y elementos necesarios para restablecer la confianza pública”, lo que implica resolver problemas previos a la crisis del coronavirus como “las restricciones al comercio”, apunta en referencia a la guerra comercial que Estados Unidos entabló en los años pasados con China y hasta la Unión Europea y que minó aún antes de la epidemia la confianza de los mercados.

“En nuestro mundo globalizado, los problemas ya no pueden abordarse desde el interior de las fronteras nacionales, ya sea un virus, el comercio, las migraciones, los daños medioambientales o el terrorismo (…) Ha llegado el momento de las respuestas eficaces y a gran escala. Estas respuestas han de llevarse a cabo a todos los niveles, subnacional, nacional e internacional”, reclama Gurría.

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