Academia ‘online’ gratuita para apoyar a alumnos y padres en tiempos de reclusión

La decisión de suspender las clases adoptada por las Comunidades Autónomas ante el agravamiento de la crisis del coronavirus hizo pensar en un primer momento que los recursos telemáticos de los centros educativos iban a ser una solución coyuntural para un momento puntual. La prolongación del estado de alarma ha alargado el confinamiento y lo que parecía transitorio será una constante incluso después de las vacaciones de Semana Santa. Esta nueva tesitura suma una angustia más para aquellos padres que se han visto desbordados estas primeras semanas ante la dificultad de compaginar el teletrabajo con la atención escolar de sus hijos; que no se ven capacitados para apoyarlos con los deberes o que tienen muy complicado inculcarles una rutina en medio de esta situación de excepcionalidad.

Para tratar de descargar de esa presión a los padres y de apoyar a los chavales para que no pierdan intensidad en los estudios un grupo de voluntarios de Dos Hermanas (Sevilla) se ha unido en la plataforma Megaprofes, que en su primera semana en funcionamiento ya ha conseguido atraer a casi un centenar de alumnos. “Se trata de un proyecto solidario y gratuito en el que los docentes tienen un contacto directo con las familias y sus hijos y en los que tratamos de buscar respuestas personalizadas a sus necesidades”, explica Manuel Pérez, presidente de la Fundación Ideas e impulsor de la iniciativa.

Pérez dirige en Montequinto (Dos Hermanas, Sevilla) una academia de apoyo escolar que se vio obligada a cerrar por el estado de alarma. Durante las primeras semanas de reclusión se percató de la existencia de muchas familias que por falta de recursos materiales o culturales o debido a las exigencias del teletrabajo no podían atender a sus hijos con las actividades del colegio o el Instituto y decidió montar otra academia, esta vez online, para ayudarles. “Nos hemos encontrado también con muchos padres que son sanitarios o farmacéuticos y que no están en casa para controlar cómo estudian los críos”, apunta Pérez.

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Lo que empezó como un proyecto de 20 profesores se ha ampliado en tres días a 60, cuenta Pérez. “Son docentes, estudiantes de Magisterio y maestros jubilados”, indica. Las clases se realizan a través de Hangout y se reparten en horario de mañana -de 10.00  a 12.00 horas- o de tarde -de 17.00 a 19.00 horas-. Cada educador tiene asignada una de esas dos franjas y tiene a su cargo como mínimo a un niño y como máximo a cinco, aunque las clases son individuales. “En el caso de Infantil y Primaria es un único profesor quien ejerce de tutor e imparte todas las asignaturas, en el caso de Secundaria y Bachillerato, aunque hay un tutor, pueden recibir clases de profesores expertos en cada materia concreta”, indica.

Una de esas voluntarias es Carmen Vega. Tiene 23 años y está especializada en Educación especial. Esta semana ha empezado a ayudar a una niña de Infantil con problemas de audición, a dos de primer ciclo de Primaria y a un niño de 6º de Primaria. “Me reúno con sus padres y ellos me plantean sus necesidades”, explica Vega. Para ella dar clases de manera telemática a niños tan pequeños no ha resultado ningún problema. “Preparo actividades muy visuales y me ayudo mucho del juego”, abunda. El tiempo no es uniforme y depende de lo que los niños aguanten y del número de alumnos que tenga en su turno. “La media es de 40 o 45 minutos”, indica. El resultado, de momento, está siendo muy positivo. “La madre de una de las chicas quedó muy contenta porque había logrado que su hija leyera dos palabras seguidas y ella no podía en casa porque no la conseguía motivar”, cuenta.

Una de esas madres agradecidas es Susana. Su hija Blanca tiene 12 años y aunque no le cuesta estudiar, el cambio entre tener prácticamente todas las horas del día ocupadas entre el colegio y las clases extraescolares y estar encerrada en casa ha sido brusco. “Cuando me enteré de que ponían en marcha este proyecto y además de manera gratuita no me lo pensé”, cuenta. Para ella es un alivio que Blanca se haya incorporado a esta academia virtual. “Lo que más le cuesta es el inglés, que es lo que está reforzando”, dice de Blanca. “Pero el otro día le surgió una duda de Lengua y le escribió a la tutora y este viernes, que tienen clase, se lo van a solucionar también”.

El confinamiento ha hecho mucho más evidente la brecha digital no solo entre aquellos centros que han sabido ofrecer una alternativa educativa online adecuada a las exigencias educativas del curso escolar y los que han salido del paso entregando deberes a través del correo electrónico, sino entre las propias familias. “Tenemos casos de hogares en los que no hay un ordenador y donde se conectan solo a través del móvil, que ya es algo, pero es insuficiente”, señala Pérez. “Las familias sin recursos se sienten desprotegidas”, advierte el educador, que hace hincapié en los datos de la OCDE que concluyen que los alumnos pobres repiten más que los que tienen más recursos. “En Andalucía el 39% de los niños repite”, insiste.

Tanto los docentes como los padres involucrados en Megaprofesor inciden en el carácter altruista del proyecto, tanto por parte de quienes prestan el servicio de refuerzo educativo como del propio servicio. “En una época en la que el futuro es muy incierto para muchos, que haya personas que dediquen su tiempo a enseñar a otros me parece excepcional”, subraya Susana.

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