La división en la UE dificulta el acuerdo para movilizar medio billón de euros para la pandemia

El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, atiende a la prensa en Lisboa después de la reunión con el resto de ministros de Finanzas de la UE el pasado sábado.El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, atiende a la prensa en Lisboa después de la reunión con el resto de ministros de Finanzas de la UE el pasado sábado.CARLOS COSTA / EL PAÍS

Las líneas rojas tendidas por las capitales amenazaban este martes de nuevo con hacer descarrilar las negociaciones sobre la respuesta económica de Europa a la mayor emergencia que atraviesa desde la Segunda Guerra Mundial. Las diferencias entre norte y sur ponían en peligro este martes por la noche la aprobación de un paquete de créditos de más de medio billón de euros. La resistencia de Italia de tener que acudir al fondo de rescate (Mede), la exigencia de los halcones de fijar condiciones a los beneficiarios de esos préstamos y la demanda del sur de un plan de recuperación obstaculizaban el pacto.

Las Bolsas europeas empiezan a remontar cuando las medidas de contención a la pandemia decretadas por los gobiernos parecen ir dando por fin sus frutos. Austria y Dinamarca empiezan a pensar ya en cómo su actividad debe ir recobrando el pulso. Y ante esa perspectiva, Bruselas comenzará a debatir este miércoles una estrategia conjunta para salir del confinamiento para evitar el sálvense quien pueda. Los socios de la UE todavía trataban este martes de superar en el terreno económico la descoordinación que se ha dado en muchos otros ámbitos. Hasta ahora las capitales han lanzado ingentes planes de estímulos y medidas de liquidez, sin cerrar una respuesta europea a la pandemia.

Los ministros tenían por fin un paquete con ciertos visos de prosperar después de tres reuniones del Eurogrupo virtuales fallidas, decenas de videollamadas a nivel técnico y más de un desencuentro entre las capitales. Sobre el papel, solo quedaban por cerrar detalles y limar algunas asperezas. Pero antes de la reunión, que empezó con una hora de retraso, empezaron a aflorar todos los desencuentros. Los había en casi todos los puntos. Antes de encender la cámara de Lisboa y conectar las otras 26 capitales, el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, pidió a sus homólogos que mostraran su compromiso para “un plan de recuperación, coordinado y cuantioso”.

El portugués puso encima de la mesa una propuesta para crear una triple malla de seguridad: préstamos del Mede por 240.000 millones de euros para proteger las finanzas estatales; créditos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) por 200.000 millones para mantener a flote las empresas, y una línea de 100.000 millones de la Comisión para evitar la destrucción de más empleo financiando esquemas de suspensión temporal como los Kurzarbeit alemanes o los ERTE españoles.

Dos elementos volvían a dibujar desde el principio la frontera entre norte y sur: el empleo del fondo de rescate europeo (Mede) como cortafuegos y las aspiraciones de un grupo de países –entre ellos España, Francia e Italia— de empezar a trabajar en un paquete ambicioso de medidas económicas para relanzar la economía cuando acaben los confinamientos.

Italia seguía resistiéndose a que el fondo de rescate (Mede) sea el salvavidas que la UE lance a los países que requieran de más fondos para atender la emergencia sanitaria o los efectos sociales y económicos que se deriven de ella. “Mede no, eurobonos seguramente sí”, había advertido en vísperas del Eurogrupo el primer ministro italiano, Giuseppe Conte.

La propuesta de Centeno para actuar de inmediato parecía ser, en cambio, bastante más digerible para España. “Espero que haya un acuerdo para activar cuanto antes estos instrumentos adicionales de liquidez para apoyar en el corto plazo la acción nacional”, sostuvo la vicepresidenta española, Nadia Calviño, antes de la reunión. La ministra de Economía señaló que España -que con el diseño inicial podría acceder a hasta 25.000 millones del Mede- no tiene “ninguna necesidad” de recurrir a ninguno de esos mecanismos. Al contrario que Italia, no ve problema en la propuesta de que el Mede pueda prestar. Pero ambos países sí iban de la mano a la hora de rechazar una “condicionalidad específica” para cada país que solicite la ayuda.

Berlín se abrió a una relajar las condiciones, pero La Haya –junto a Austria y Finlandia— no estaba todavía en esa posición. Los Países Bajos proponían una suerte de rescate en dos fases: primero, las capitales recibirían los fondos de forma rápida para luchar contra la pandemia y sus consecuencias y, en una segunda etapa, se fijarían condiciones, reformas y un método de supervisión. Pero no era esa la única diferencia. El ministro de Finanzas neerlandés, Wopke Hoekstra, logró un amplio respaldo de su Parlamento para oponerse a los eurobonos en la reunión del Eurogrupo.

Ahí también Italia se quedó sola. Francia y España siguen defendiendo que se emitan bonos conjuntos en la zona euro, pero han decidido optar por otro instrumento ante el rechazo que los eurobonos crean en Berlín y el norte. París propone, en su lugar, un fondo dotado con cerca de 360.000 millones de euros que pueda financiarse en los mercados. Calviño defendió este martes que todavía no tiene preferencia por un instrumento, ni nuevo ni ya existente, ni dentro o fuera del Presupuesto de la UE. Sin embargo, su ministerio ya ha explorado ese territorio y se decanta por una solución como la francesa. “No es aceptable que cada país tenga que hacer frente solo a los costes derivados de esta emergencia”, sostuvo la vicepresidenta.

Fuentes comunitarias sostuvieron que también los préstamos comunitarios y el sistema para financiar ERTE generaron cierto debate, puesto que los halcones exigieron que se concretara un límite temporal para ese sistema de protección de empleo. Los ministros trabajaban al cierre de esta edición para buscar un acuerdo sobre las principales discrepancias: el Mede y la estrategia para salir de la crisis. A las 19.00, Centeno propuso un receso de una hora que amplió hasta las 21.00. Otras fuentes consultadas no descartaban acabar sin conclusiones conjuntas, sino con una carta de Centeno al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, de cara a la próxima cumbre, aún por poner en el calendario.

Fondos dentro o fuera del Presupuesto

Los ministros deberán retomar el debate de la salida de la crisis. Sin embargo, fuentes comunitarias explicaron que se adivinan ya dos frentes entre quienes quieren preparar la pista de salida hacia la recuperación. Berlín es partidario de usar el Presupuesto de la UE, consciente de que de esa manera puede poner un tope a las cuantías a desembolsar con mayor facilidad. En cambio, París y Madrid prefieren un instrumento nuevo, que suponga obtener nuevos recursos en los mercados y esté a medio camino entre los eurobonos que sigue defendiendo Italia y la posición alemana. La Comisión Europea también defiende que esa suerte de Plan Marshall esté dentro del Presupuesto de la UE para el periodo de 2021-2027.

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