La justicia ordena repetir el juicio del ‘crimen de los tirantes’

El acusado, Rodrigo Lanza, durante el juicio ahora anulado.El acusado, Rodrigo Lanza, durante el juicio ahora anulado.EUROPA PRESS

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha declarado nulo este martes el juicio del llamado crimen de los tirantes que condenó a cinco años de cárcel al militante antisistema Rodrigo Lanza por la muerte, en diciembre de 2017, de Víctor Laínez, un hombre que vestía esta prenda con la bandera de España. Los magistrados consideran que el veredicto del jurado, que consideró los hechos un homicidio imprudente, no estuvo suficientemente motivado, por lo que ordena que la causa sea devuelta a la Audiencia Provincial de Zaragoza para que se celebre un nuevo juicio con un jurado y un magistrado diferente.

La sentencia, hecha pública en noviembre de 2019, consideró probado que el origen del crimen fue una conversación que mantuvieron el agresor y su víctima en la madrugada del 8 de diciembre de 2017 en el bar Tocadiscos, de la capital aragonesa, en el transcurso de la cual Lanza llamó a Laínez “facha, fascista o nazi”, mientras que la víctima se refería a él como “sudaca y extranjero”. El fallo consideró entonces probado que el condenado agredió a esta “con alevosía” pero que no buscaba provocarle la muerte. El condenado, conocido por su ideología antisistema, ya había estado en prisión acusado de dejar tetrapléjico a un guardia urbano de Barcelona en 2008

La sentencia aplicó una agravante al considerar que el ataque tuvo motivos ideológicos pese a que no dio por probado que el agresor tuviera conocimiento de que su victima vestía los tirantes con la bandera de España. También aplicó la atenuante de que Lanza actuó en un arrebato. Además de los cinco años de cárcel, el fallo condenó al agresor a indemnizar a la familia de la víctima con 200.000 euros. La Fiscalía, que había pedido 25 años de cárcel por un crimen con agravante ideológico, recurrió la sentencia, al igual que la acusación particular y la popular, al considerar que el veredicto no estaba suficientemente fundamentado. El Tribunal Superior de Justicia de Aragón les da ahora la razón.

En el fallo notificado este martes, los magistrados consideran que el acta de votación de los miembros del jurado no recogía ni los elementos de convicción tomados en consideración para calificar los hechos como homicidio imprudente ni “una sucinta explicación de las razones por las que han declarado o rechazado declarar determinados hechos como probados”. En opinión de la Sala, ello supone “una vulneración del derecho fundamental de la tutela judicial efectiva y de una garantía esencial prevista en la Constitución” que ha impedido a las partes y al propio tribunal “conocer el proceso lógico-jurídico que ha conducido al fallo, contrastar la razonabilidad de la sentencia y controlar la aplicación del Derecho”. Por todo ello, declaran nulo el juicio, el veredicto y la resolución de la Audiencia Provincial.

El tribunal cree que el jurado debía haber explicado por qué aceptó unas declaraciones o pruebas periciales y rechazó otras, sobre todo en un caso en el que hubo informes médicos con conclusiones contrapuestas que eran fundamentales para acreditar cuál fue la lesión que causó finalmente la muerte a la víctima y, por tanto, si hubo por parte del condenado intención de matar o solamente de lesionar. El veredicto, añaden los magistrados, se limitó a señalar las fuentes de prueba, “sin razonar o explicar, ni siquiera esquemática y sucintamente, por qué se ha inclinado por una u otra pericial”. En este sentido, el fallo conocido este martes recalca que el principal déficit del veredicto ahora anulado es la “falta de explicación de las razones por las que se considera que solo existió dolo de lesionar y no dolo de matar, de manera que la muerte causada se produjo por imprudencia”.

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