Miquel Roca: “Otros Pactos de La Moncloa son viables y necesarios, no sé si posibles”

Firma de los Pactos de La Moncloa, en octubre de 1977. De izquierda a derecha: Enrique Tierno Galván, Santiago Carrillo, José María Triginer, Joan Reventós, Felipe González, Juan Ajuriaguerra, Adolfo Suárez, Manuel Fraga, Leopoldo Calvo Sotelo y Miquel Roca.Firma de los Pactos de La Moncloa, en octubre de 1977. De izquierda a derecha: Enrique Tierno Galván, Santiago Carrillo, José María Triginer, Joan Reventós, Felipe González, Juan Ajuriaguerra, Adolfo Suárez, Manuel Fraga, Leopoldo Calvo Sotelo y Miquel Roca.EP

“Fue una cuestión relativamente sencilla: era tan complicado el problema que solo juntos lo podíamos superar”. Miquel Roca rememora así la construcción del consenso político que permitió en 1977 la firma de los llamados Pactos de La Moncloa, uno de los episodios clave de la Transición española que el Gobierno se propone ahora emular. El político exconvergente y padre de la Constitución es, junto al expresidente socialista Felipe González y el exsocialista catalán Josep María Triginer, uno de los pocos firmantes de aquellos acuerdos aún vivo. A sus 79 años, confinado en buen estado de salud en su domicilio en Barcelona, Roca defiende la idoneidad de unos Pactos de La Moncloa del siglo XXI. “Viables, seguro que lo son; necesarios y convenientes, también. Posibles, ya no lo sé. Dependerá de la voluntad de los protagonistas”, medita.

Los Pactos de La Moncloa son para Roca, junto con la Ley de Amnistía y la Constitución, “los tres pies de la Transición”. Sin el consenso político en aquellos acuerdos de amplio espectro, el político catalán nacido en el exilio no cree que hubiera sido posible la Constitución, de la que él fue uno de los siete forjadores. “El motor del consenso fueron los Pactos de La Moncloa y de este consenso resultó la Constitución”, evoca.

Roca traza paralelismos entre aquel momento trascendente para España y el actual. En el terreno económico, si la España de 1977 presentaba un cuadro clínico crítico (la inflación llegó a rebasar en algunos momentos el 30%, frente al -1,4% de lo que va de 2020), la de hoy también ha entrado en cuidados intensivos. La pandemia del coronavirus se ha cobrado casi un millón de empleos y el desplome del PIB podría llegar a ser de dos dígitos en el año. “Hoy tenemos instituciones, un juego democrático instalado, activos económicos. La situación en la comparación sería mejor”, entiende Roca. “Pero, en cambio, la hibernación del sistema tiene una punta de gravedad que le da a la situación toda la trascendencia y relevancia que se quiera”.

¿Por qué parece tan difícil el consenso político hoy? ¿Acaso es peor la polarización que entonces? “Mire, usted y yo seguramente saldremos a las ocho de la tarde al balcón y aplaudiremos, y encontraremos a mucha gente de filiación política e ideología muy distinta haciendo lo mismo”, contesta el catedrático de Derecho Constitucional. “Habrá crispación política, pero hay un deseo enorme que se palpa de solidaridad, de unidad, de avanzar juntos en la solución de los problemas”, defiende.

A pesar de ese espíritu de los balcones que invoca Roca, el principal partido de la oposición, el PP, ya ha anticipado su negativa a un acuerdo de este calado. Pablo Casado considera que la apelación a unos nuevos Pactos de La Moncloa es un “señuelo” del Gobierno que esconde “un cambio de régimen”. “Está en la responsabilidad de quien lo dice evitarlo, pero no por ello dejar de negociar la posibilidad de un acuerdo”, opina Roca en contestación al líder del PP. “Hay que ayudar a las familias, ¿sí o no?, a las empresas, ¿sí o no? Hay que reactivar la economía, ¿sí o no? Hasta aquí, no veo ningún cambio de régimen”, contrapone.

El consenso político del 77 fue casi total: solo Manuel Fraga, de Alianza Popular, no suscribió el acuerdo político, aunque sí el económico. Los pactos sumaron también a Santiago Carrillo, líder del PCE. Hoy el Gobierno ha sugerido la posibilidad de que la extrema derecha se quede fuera y, en todo caso, Vox ni siquiera coge el teléfono al presidente del Gobierno. “Los que se autoexcluyan no deben condicionar la inclusión de los demás”, señala Roca, que opina que “un acuerdo de esta naturaleza debe estar abierto a todo el mundo”.

Desde su encierro obligado por el coronavirus, el exsecretario general de Convergencia Democrática de Cataluña se ha percatado de su fragilidad. “Esta situación me ha otorgado a mi edad esta condición nueva de anciano vulnerable”, confiesa, mientras se pone al día en las herramientas digitales para teletrabajar. “Yo no nací digital”, ríe. No solo él, sino la sociedad entera ha reparado de pronto en su enorme vulnerabilidad, reflexiona, y de ahí la necesidad de asociarse y apoyarse los unos en los otros. “Esto Europa lo tiene que entender y España lo tiene que aprender. En este momento, la gran lección que España puede dar a Europa es decir: os pedimos la solidaridad que nosotros ya practicamos”.

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