Los países europeos más turísticos piden a Bruselas un plan de rescate para el sector

La pandemia se está cebando con la industria turística hotelera. A las puertas del verano, los países del Mediterráneo pueden verse privados de una de sus principales fuentes de ingresos. Bruselas ha puesto sobre la mesa un plan de rescate para el sector con el 20% de los recursos del fondo de recuperación que debaten los líderes de la UE, como explicó el comisario Thierry Breton a EL PAÍS. Nueve países –entre ellos España, Francia, Italia y Grecia— se han sumado a esa propuesta y, en una declaración conjunta, han pedido medidas económicas y “reglas homogéneas” que garanticen la movilidad y la seguridad dentro de la Unión Europea para tratar de salvar los muebles esta temporada.

Bruselas se prepara para empezar a procesar los primeros datos oficiales sobre el desplome económico. El comisario de Economía, Paolo Gentiloni, indicó este lunes en el Parlamento Europeo que las previsiones de la Comisión Europea van en línea con las del Fondo Monetario Internacional (FMI), que señalan una caía del PIB del 7,5%. Aunque el golpe ha sido “simétrico” y “externo”, sus consecuencias no lo serán. Primero, unos países han sacado más munición que otros. Segundo, la economía de unos está más expuesta a las limitaciones en los movimientos de los ciudadanos por el peso de la industria turística. Y tercero, muchos países se hallan en ambos grupos.

Bruselas espera pérdidas de al menos 50% en el sector turístico para este año, que supone el 12,1% del PIB europeo. El golpe será mayor en los países en los que este sector genera más riqueza y empleo. Nueve países –Bulgaria, Chipre, Francia, Grecia, Malta, Italia, Portugal, Rumania y España— metieron presión al debate abierto por Breton la semana pasada con una declaración conjunta que publicaron al finalizar el Consejo de Ministros de la UE.

En el documento, esos nueve países destacan que el turismo es una “industria estratégica” y piden a la Comisión que protejan al sector con las líneas de crédito del Banco Europeo de Inversión y los empleos con el programa Sure para financiar instrumentos como los expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE), aprobados por el Consejo Europeo la semana pasada. Los ministros piden un plan basado la “innovación”, la “digitalización” y “la sostenibilidad”. Además, piden medidas para garantizar la movilidad de los ciudadanos mediante el apoyo a las aerolíneas y estándares de seguridad comunes.

La mayoría de los países de la UE todavía no han decidido si sus ciudadanos podrán cruzar sus fronteras para ir al sur. Bélgica, por ejemplo, decidió aparcar ese debate hasta el próximo mes de junio, mientras que Alemania ve con recelos una apertura demasiado pronta a los viajes vacacionales. Al otro lado de la balanza, Grecia no quiere renunciar a una de sus principales industrias y aspira a tenerlo todo a punto el 1 de julio. Bruselas empezará a debatir una estrategia común este miércoles, si bien un portavoz aseguró que aún no habrá ninguna comunicación oficial sobre la mesa. Esos nueve países piden en la carta “reglas homogéneas” para garantizar la movilidad dentro de la UE y los viajes “seguros y sin interrupciones”.

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