Más allá de ‘Resistiré’: los otros himnos para la pandemia

Pata Pata significa, literalmente, Toca, toca en xhosa, una de las once lenguas oficiales de Sudáfrica. Sin cambiar los acordes ni las sílabas, pero sí la letra, la versión modificada y cantada por la artista Angélique Kidjo incluye estrofas como “¡Es hora de sentarse, de no tocarse! Quédate en casa y espera. Tenemos que lavarnos las manos, así que no ‘toca-toca’ (…) No te toques la cara y mantén la distancia, por favor”.

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Esta nueva versión de la canción más popular de Miriam Makeba, amiga y mentora de Angélique Kidjo, será de uso libre. Unicef ha animado a los ciudadanos a enviar vídeos, después de su lanzamiento el pasado 23 de abril, de ellos mismos bailándola y nombrando al perfil de Twitter de @UnicefAfrica o bien en las redes sociales Tik Tok e Instagram con las etiquetas #nopatapata y #healthyathome. Las mejores grabaciones se incluirán en un video musical que se lanzará a mediados de mayo.

“Todos conocemos lo que hay que hacer, pero también sabemos cuánto sufren las comunidades. Pata Pata siempre ha estado ahí para las personas en momentos de lucha. Espero que lo esté una vez más. Y espero que, desde nuestro confinamiento, podamos volver a bailarla”, ha explicado la cantante beninesa y también embajadora de Buena Voluntad de Unicef. Kidjo asegura que ha regrabado la canción para divulgar “información y esperanza” contra el coronavirus. Para la artista, además, la melodía tiene un significado especial, dado que su amigo, el icono del afro jazz Manu Dibango, murió a los 86 años a principios de abril por la covid-19: “Manu me inspiró. Miriam me inspiró. Y Pata Pata me dio esperanza”. 

Hace más de 50 años que la canción se convirtió en un éxito internacional, cuando Miriam Makeba la estrenara en el show de Ed Sullivan en 1967. Apodada Mama África, fue una cantante y compositora sudafricana, pero también una activista por los Derechos Humanos que trabajó por la erradicación del hambre, el sida y la violencia machista. Icono de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, en 1960 trató de volver a su país de origen desde Estados Unidos para el funeral de su madre, pero su pasaporte había sido revocado.

Embajadora de buena voluntad de Naciones Unidas, Makeba fue una de las primeras músicas africanas en recibir reconocimiento mundial, ganando un Grammy en 1965 y actuando por todo el mundo, desde Johannesburgo a Nueva York, Lagos o Londres. Intepretó su mayor exito, el citado Pata Pata, en el Festival de Viña del Mar en 1972 y se lo dedicó a Salvador Allende al grito de: “Viva la revolución chilena”.

Youssou N’Dour y otras voces desde Senegal, Malawi y Uganda

En Senegal, uno de los países africanos que mejor está conteniendo la transmisión del virus, también han surgido voces que cantan para combatir a la covid-19. Youssou N’Dour y otros 19 artistas senegaleses se han unido para cantar Daan Corona, una composición que busca concienciar a la población de la importancia de estar en casa, mantener la distancia social y lavarse las manos para no contagiarse. Los beneficios que recauden la canción irán destinados íntegramente al Ministerio de Sanidad de Senegal, según han informado los músicos implicados.

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Desde Malawi, Lazarus Chigwandali, un músico y cantante albino que ha pasado de tocar en las calles de Lilongwe a actuar en grandes festivales, también compuso una canción sobre el coronavirus y la publicó el pasado 18 de abril, al tiempo que su país decretaba el confinamiento por 21 días.

A menudo, música, censura y activismo político van de la mano. Es el caso de la melodía contra el coronavirus que en Uganda lanzó el pasado 26 de marzo el cantante y opositor Bobi Wine, en la que advertía que de que “no hay que tomarse a la ligera” la enfermedad. “La mala noticia es que todo el mundo es una víctima potencial, pero la buena es que todo el mundo es una potencial solución”, canta Wine.

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Esta canción, que se titula Coronavirus Alert, fue censurada y prohibida por el Gobierno ugandés y no se puede escuchar en ninguna cadena nacional, a pesar de que su vídeo en Youtube ya tiene más de un millón de visualizaciones. El artista, de 38 años, Robert Kyagulanyi Ssentamu, es uno de los principales referentes políticos críticos al presidente Yoweri Museveni, de 75 años, y en el Gobierno desde hace 34. En una entrevista de EL PAÍS el pasado uno de abril pedía que su canción se escuchara de nuevo en Uganda: “Le he pedido al Gobierno que deje la política a un lado por una vez y asuma que esto es una causa noble y necesaria. La gente tiene que oír el mensaje y como músico, esta es mi mejor manera de ayudar”.

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