Bruselas llama a los bancos a poner límites a los ‘bonus’ de la alta dirección y no repartir dividendos

El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, este martes en Bruselas.El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, este martes en Bruselas.STEPHANIE LECOCQ / AFP

Bruselas sigue abriendo la mano con la regulación comunitaria para hacer frente a la pandemia. La Comisión Europea ha lanzado un paquete de medidas para relajar las exigencias a las entidades financieras con el fin de que estas sigan regando de crédito en la economía. El Ejecutivo comunitario llama también a los bancos a “limitar” la cuantía de los bonus de sus directivos como fórmula para expresar su “solidaridad” con los afectados por la covid-19 y mostrar que sus recursos se destinan a la clientela. Bruselas se suma, además, al resto de instituciones europeas al pedir a la banca que deje de repartir de dividendos.

Los bonus de los altos directivos, en especial de banca, estuvieron en el centro del debate de la crisis financiera de 2008. La Gran Recesión destapó un sistema de remuneración que había alentado comportamientos empresariales que llevaron al desastre. Bruselas ahora no discute eso. La Comisión Europea quiere que las entidades tengan un “papel central” en la gestión del shock que se deriva de la pandemia. Sin embargo, también es consciente de que los bancos “se verán inevitablemente afectados por las dificultades que experimenten sus clientes” y por la “volatilidad de los mercados financieros”. Y les piden políticas prudentes.

La Comisión decidió unirse este martes al toque a rebato del Banco Central Europeo, el Parlamento Europeo o los ministros de Finanzas de la zona euro. Todos pidieron a la banca que se abstuviera de repartir dividendos y dedicara esas cantidades a garantizar que las empresas siguen recibiendo préstamos. “Los bancos deben suspender la distribución de dividendos y limitar las remuneraciones, como han recomendado la Autoridad Bancaria Europea y el BCE”, sostuvo el vicepresidente la Comisión, Valdis Dombrovkis en una rueda de prensa en Bruselas.

En una de las comunicaciones adoptadas este martes por la Comisión Europea, se “invita” a las entidades a un “enfoque conservador” sobre el pago de las remuneraciones variables, en línea con las recomendaciones de los supervisores europeos. “En el contexto actual, es de suma importancia que todos los recursos disponibles para los bancos, incluidos los asignados para bonos, se movilicen, en la medida de lo posible, para reforzar la solidez de los bancos, su capacidad de préstamos y, en última instancia, apoyar a sus clientes”, señala el documento, que añade: “Para los bancos, moderar la cantidad de bonos pagados a la alta dirección y a los que ganan más en estos tiempos difíciles también es una forma de expresar solidaridad con los afectados por el brote de covid-19”.

Adaptación a las moratorias

La regulación tiene como principal objetivo, no obstante, ofrecer la máxima flexibilidad a los bancos para que sigan dando crédito a la vez que siguen manteniendo un control de riesgos adecuado. La Comisión se detiene especialmente en la evaluación de los incrementos significativos de riesgo crediticio (SICR, por sus siglas en inglés), puesto que la pandemia puede suponer un vuelco a la clasificación de la deuda. El Ejecutivo de Ursula von der Leyen considera que una moratoria es una medida general, que no tiene por que afectar la clasificación de un crédito en particular, y remite a los bancos a las recomendaciones del BCE para acogerse a previsiones macroeconómicas estables.

Bruselas pone un especial énfasis en las recomendaciones sobre cómo abordar las moratorias que han declarado varios países para ciertos pagos. “No se debe considerar automáticamente que los préstamos han sufrido un SICR simplemente por estar sujetos a una moratoria”, recalca la Comisión. Lo mismo ocurre cuando la entidad se encuentre ante la disyuntiva de clasificar o no un préstamo como moroso. La Comisión vuelve a ser clara: la moratoria no debe llevar una reclasificación inmediata.

El Ejecutivo comunitario también anima a los bancos a acogerse a los “arreglos transitorios” que les permiten reducir el impacto de las medidas regulatorias en su capital, por ejemplo, con el caso de la normativa IFRS9, que aborda la “pérdida esperada” para efectuar provisiones.

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