Los tunecinos en el CETI de Melilla: “Nadie quiere volver; hemos perdido el tiempo aquí”

Entrada del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla.Entrada del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla.F.G.Guerrero / EFE

Oussama decidió salir del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Melilla hace semanas. No aguantaba más estar allí, así que se marchó, con permiso del director del centro, dice, junto a otros dos compatriotas tunecinos a un piso precario en el barrio periférico de La Cañada de Hidún. Esperaba el permiso para trasladarse a la Península, pero el anuncio de Interior de las negociaciones con Túnez para repatriar a sus nacionales le ha caído como un mazazo. “Nadie quiere volver”, sentencia, “al final hemos estado perdiendo el tiempo”.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó este lunes que el Gobierno trabaja junto a la Embajada de Túnez en España y el Gobierno del país en la repatriación de 760 de sus nacionales atrapados en Melilla. El anuncio es inédito en el volumen de personas de una misma nacionalidad que se pretende repatriar. A diferencia de Marruecos o Argelia, Túnez no tiene tratado de repatriación con España. Los contactos buscan sortear esa barrera para devolver a los tunecinos del CETI sobre los que pesa una orden de expulsión y aliviar la situación del centro.

En este alojamiento temporal conviven ahora cerca de 1.600 personas en un espacio diseñado para 782 y es imposible cumplir con las recomendaciones sanitarias de distanciamiento. Desde que se decretó el estado de alarma, Interior viene frenando los traslados de los residentes a otros recursos de la Península pese a las reiteradas demandas de entidades como el Defensor del Pueblo y la Agencia de la ONU para los Refugiados. La pasada semana, el departamento de Grande-Marlaska dio luz verde a la salida de 51 residentes y se prevé una nueva salida esta semana. Las autorizaciones se limitan a pocos residentes.

La medida llega tras meses de protestas, manifestaciones y hasta huelgas de hambre protagonizadas por tunecinos en Melilla. Hasta ahora, se les había mantenido bloqueados en la ciudad. “La gente está sufriendo en el CETI”, se quejaba ayer Oussama, “llevan tres días sin comer”. Organizaciones como el Servicio Jesuita a Migrantes han criticado la decisión del Ejecutivo de excluir determinadas nacionalidades, como los tunecinos, de los traslados a la Península para no incentivar su entrada en España.

La llegada de tunecinos desde 2019, principalmente a través de la frontera entre Melilla y Nador, ha sido exponencial. También las solicitudes de asilo. En 2018 se contabilizaron 146 solicitudes de protección internacional, según Interior; en 2019, 1.139. En los tres primeros meses de 2020, y pese al cierre de fronteras ante la covid-19, 231 tunecinos habían solicitado asilo en España. Melilla y Ceuta son los únicos territorios del Estado donde migrantes y solicitantes de asilo no tienen libertad de movimiento. No pueden viajar ni salir de ambas ciudades autónomas, algo contra lo que se han emitido varias sentencias en los últimos años.

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