Dusko Ivanovic lo vuelve a hacer

La final más excepcional de la historia de la Liga ACB resultó un ejercicio de supervivencia, física y mental. En la cabeza y en las piernas de los jugadores se acumularon los tres meses de confinamiento, los siete partidos en 14 días de competición exprés y el peso de un recorrido reciente con más decepciones que alegrías. El palmarés les esperaba desde hacía demasiados años y los 40 minutos se hicieron un mundo. Vildoza se escapó a espaldas de Kuric y encontró la rendija de la gloria. 10 años después, Dusko Ivanovic lo volvió a hacer. El Baskonia era, por cuarta vez en su historia, campeón de Liga.

Barça y Baskonia se jugaban un título tan excepcional como perentorio para sus vitrinas agarrados al libreto de sus dos entrenadores fetiche. Svetislav Pesic, que aplazó sus días de jubilación en los Alpes austriacos una semana antes de la Copa de 2018 para embarcarse en el proyecto de reconstruir a un equipo deprimido, estaba ante la oportunidad de recuperar un trono del que el Barça abdicó en 2014. Dusko Ivanovic, con sus galones extraviados en el Besiktas, turco, apareció las pasadas navidades en Vitoria como solución nostálgica para retomar un sueño de campeonato que se apagó en 2010. La segunda etapa de Pesic en el club al que hizo campeón de Europa en 2003. La tercera de Dusko en la casa a la que forjó su leyenda, logrando dos de las tres Ligas y cuatro de las seis Copas baskonistas. En Valencia cayó la cuarta Liga del Baskonia. Otra revancha de Dusko con la historia y con el Barça.

El día de San Valentín de 2008 se rompió el amor entre el Barça y Ivanovic. El técnico montenegrino llegó al Palau en 2005 con el caché de haber ganado una Liga y dos Copas en su primera etapa con el Baskonia, pero el romance con el club azulgrana no terminó de fructificar: un título en dos temporadas y media (la Copa de 2007 ante el Madrid con Jordi Trias de MVP). No acostumbra el Barça a destituir entrenadores a mitad de temporada. Al margen de las dimisiones de Antoni Serra (1985), Manel Comas (1997) y Pesic (que dio el portazo en su primera etapa en el club en plena pretemporada de 2004, por desavenencias con el entonces director general de las secciones, Valero Rivera), en 30 años, solo Bozidar Maljkovic, en 1991, había sido cesado con el curso en marcha, por criticar al entonces manager general Aíto Garcia Reneses. A Ivanovic le costó el puesto una frase: “No puedo hacer más con los jugadores que tengo”.

Xavi Pascual pasó de asistente a primer entrenador del Barça y Dusko regresó al Baskonia como si todo hubiera sido un mal sueño. A todos les fue mejor. Pascual permaneció en el banquillo del Palau ocho años y medio en los que conquistó 12 títulos: 4 Ligas, 3 Copas, 4 Supercopas y 1 Euroliga. Una de las etapas más fructíferas del club azulgrana. En su segunda etapa en Vitoria (2008-2012), Ivanovic ganó otra Copa y otra Liga. En 2010, el destino les reunió en una final liguera a priori desigual. El todopoderoso Barça campeón de Europa, con Navarro, Ricky, Basile, Lakovic, Pete Mickeal, Fran Vázquez, Lorbek, Ndong… se presentaba como claro favorito, pero el Baskonia de Dusko, agazapado pero hambriento, devoró a los azulgrana con un histórico 0-3 culminado por el célebre dos más uno de San Emeterio en el Buesa Arena. No intuía entonces la exultante afición vitoriana que su equipo iba a entrar en una década aciaga. La espera acabó en la fase final excepcional de Valencia a la que la tropa de Dusko llegó más fuerte que nadie, hercúleos en los físico, rocosos en lo mental.

Desde aquella Liga de 2010 y hasta ayer en Valencia, el Baskonia no había sumado ni un solo título y tan solo había disputado tres finales (dos de la Supercopa en 2011 y 2018 y la de la Liga de la temporada 2017-2018). Tampoco a Ivanovic le fue bien fuera de casa, con una progresiva pérdida de caché resultado de un infructuoso viaje por Bosnia (seleccionador), Grecia (Panathinaikos), Montenegro (Buducnost), Rusia (Khimki) y Turquía (Besiktas). Seis años de maleta errante sin echar ningún trofeo al zurrón. Volvió a casa por navidad y su fórmula volvió a adquirir vigencia. Dusko lo ha vuelto a hacer. Sus soldados son campeones de Liga. El Sargento es leyenda en Vitoria.

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