La caída del carbón y de la demanda impulsaron la transición energética en 2019

Parque Eólico Los Arcos, puesto en marcha en Málaga en diciembre de 2019.
Parque Eólico Los Arcos, puesto en marcha en Málaga en diciembre de 2019. / Europa Press

La transición energética en España experimentó una mejora significativa en la etapa pre-covid, según el Barómetro de Transición Energética. Durante 2019 se intensificó la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, continuó a la baja el coste para integrar renovables y se acentuó el descenso tanto del gasto como del precio de la energía. El análisis del centro de investigación Economics for Energy apunta como causas la reducción drástica en el uso de carbón para generación eléctrica y la reducción de la demanda energética, pero lamenta que no se deba a políticas de las administraciones públicas.

El índice de descarbonización en 2019 sobre 2018 también tuvo una significativa mejora marcada por la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la continuidad en la tendencia a la baja en el coste de las reservas para integrar fuentes renovables y el descenso tanto del gasto como del precio de la energía, según los datos del centro de investigación.

Esta evolución refleja una tendencia ya presente en la era pre-covid que conviene consolidar hacia el futuro, sostiene el análisis. Esto implica recuperar los indicadores que previsiblemente han favorecido la transición —reducción de emisiones y disminución de los precios y el gasto energético industrial— durante la etapa del confinamiento, según destacan los directores de Economics for Energy, Pedro Linares y Xavier Labandeira.

La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzó, según Eurostat, el 7% respecto a 2018 (un 6,2% de acuerdo con la última actualización del Gobierno español), acelerando así el tímido descenso que se había registrado en ese año. Mientras que 2018 terminaba con un 15,4% de incremento sobre las de 1990, el año pasado la cifra se contuvo hasta el 10%. En relación con 2005, la disminución pasó del 24% de 2018 al 28% en 2019.

Sin embargo, más allá de las cifras la importancia de esta evolución radica en que, por primera vez, la mejora derivada de la reducción del uso de carbón no se debe únicamente a factores no controlables como la intensidad de la actividad económica o la climatología, sino al aumento de los precios en el sistema europeo del comercio de emisiones y, en especial, al drástico descenso en los precios del gas natural. Los directores de Economics for Energy lamentaron, sin embargo, que las políticas públicas de las administraciones españolas no estuviesen también detrás de esta evolución positiva, lo que contribuiría a consolidarla de forma más estable.

Asequibilidad y seguridad

El Barómetro de Transición Energética analiza la asequibilidad y la seguridad de la energía, atendiendo así a los tres ejes de referencia para la política energética europea. Por lo que se refiere a la asequibilidad, tanto los precios como el gasto también se habían reducido incluso antes de la llegada de la pandemia. El descenso de los precios fue común al petróleo y al gas para el sector doméstico, mientras que el de la electricidad se incrementó ligeramente para la industria y, en menor medida, para los consumidores particulares.

En cuanto al gasto energético relativo, este se reduce a pesar del incremento del PIB y lo hace aún en mayor medida que los precios, gracias a la contención de la demanda. En concreto, la reducción del consumo se concentró en el carbón, con una disminución significativa respecto de 2018, mientras que en el caso de los productos petrolíferos y el gas la demanda se mantuvo estable.

Según los directores de Economics for Energy, es conveniente analizar esa reducción de la demanda para descubrir si está asociada a una mayor eficiencia energética o si se debe a la reducción de la actividad industrial, opción esta última menos deseable y que coincidiría con la disminución del 6,3% de la demanda de energía eléctrica por parte de las empresas, según estimaciones de Red Eléctrica de España.

Con relación a Europa, la evolución de los precios energéticos en España presenta un comportamiento similar. No ocurre lo mismo con el gasto, que es mayor en España a pesar de contar con condiciones climatológicas más favorables que la media europea, lo que se explica por una mayor intensidad energética de la economía española. En opinión de Labandeira y Linares, esta es una señal clara sobre el importante potencial del ahorro energético como instrumento para la descarbonización.

Por lo que se refiere a la seguridad de la energía, la evolución durante 2019 ha sido positiva tanto en términos económicos como de suministro. La seguridad de las importaciones mejora tras el empeoramiento registrado en 2018, hasta el punto de situarse muy por debajo del nivel de 2010. Además, aumenta la distancia en términos positivos sobre el conjunto de la UE, sobre el que España ya llevaba ventaja.

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