Exhibición de Quartararo, que suma su segunda victoria consecutiva en Jerez

Fabio Quartararo celebra su segunda victoria consecutiva en el podio del GP de Andalucía.
Fabio Quartararo celebra su segunda victoria consecutiva en el podio del GP de Andalucía.JAVIER SORIANO / AFP

Sabía que le apuntaban todas las miradas. Pero no le tembló el pulso. Fabio Quartararo, ganador de la primera carrera de MotoGP de esta extraña y corta temporada marcada por la crisis del coronavirus, volvió a ganar en Jerez este domingo, una semana después de estrenar su palmarés en la categoría reina. Apenas tiene 21 años, cara de niño, la sonrisa fácil y sincera. Cuando se lleva el índice de su mano izquierda a los labios manda callar al personal con un tatuaje que pide silencio. Shhh… Pero lo que está consiguiendo encima de su Yamaha consigue el efecto contrario: que todos hablen de él. Del joven talento francés que quiere destronar al rey Marc Márquez, a quien ya saca 50 puntos en la clasificación. El campeón del mundo cometió un error en la primera carrera del año, de la que además salió lesionado; su ausencia en el segundo gran premio celebrado en Jerez lejos de intimidar al que está llamado a ser su sucesor, le animó a seguir sumando éxitos.

Otra pole. Y otra victoria para Quartararo. Y para el equipo Petronas. En una carrera que se disputó en condiciones extremas. Insufrible el calor en el sur de España, donde los termómetros marcaban 37 grados y el asfalto alcanzaba los 60. Si una semana antes hubo pilotos como Iker Lecuona que abandonaron en plena competición por un golpe de calor, esta la terminaron solo 13 corredores, entre abandonos y caídas.

La exhibición de la M1, dulce y maleable, y de Quartararo, primero desde la primera hasta la última vuelta, el ritmo constante, el pilotaje perfecto, cero errores ni concesiones, concluyó con un triunfo indiscutible. Con o sin Márquez en pista. Al penúltimo paso por meta eran más de siete segundos los que le separaban de Maverick Viñales. Si al final la distancia con el segundo fue de 4,4 segundos es porque el de Niza, que pese a estar en una estructura privada lleva una Yamaha con idénticas prestaciones a las de Viñales y Rossi, dejó volar su imaginación y relajó su muñeca en las últimas curvas.

A continuación cruzó la meta Viñales, y tras este Valentino Rossi, que había peleado vuelta tras vuelta por un podio que se vendió caro al inicio para acabar honrando a los supervivientes. Lo fueron este domingo los dos pilotos del equipo oficial de Yamaha, que pese a la demostración de fuerza que implica copar el podio con tres motos de la fábrica de los diapasones, se marcha de Jerez con la mosca detrás de la oreja. Si Rossi, 41 años, 199 podios acumulados con el de este domingo, abandonó la carrera hace una semana, esta lo hizo Morbidelli cuando peleaba por las posiciones de podio con el 46. El rendimiento de la M1 está siendo excepcional al inicio de este curso, pero existen demasiadas dudas sobre la fiabilidad de sus motores.

Claro que las condiciones extremas en que se corrió el gran premio pusieron a prueba a pilotos –Viñales confesó haber vivido un calvario, difícil respirar y competir con propiedad– y a máquinas, como la de Pecc Bagnaia, que vio también cómo su Ducati satélite le dejaba tirado a cinco vueltas para el final y después de una fantástica carrera: había adelantado a Rossi y rodaba segundo, inalcanzable la rueda de Quartararo, pero con ritmo suficiente como para soñar con su primer podio. No pudo ser. Dos roturas de motor de dos fábricas distintas en tan pocos minutos dicen mucho del calor insoportable que lo complicó todo un poco más. Y dan más valor todavía a los 13 pilotos que alcanzaron la meta. Especialmente bravos fueron Rins, con una pequeña fractura en el hombro, y Crutchlow, operado de una fractura en el escafoides el pasado martes.

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