La bodega del caballito de mar

John Almansa, agricultor y ganadero, concibe el campo de forma integral. Posee la noción de lo antiguo porque su rebaño de ovejas convive con las cepas, y estas, con sus olivos. Tres de los cinco elementos fundacionales de una dimensión mediterránea de entender las cosas se perciben como una unidad: la leche, el aceite y el vino. El mar cercano se intuye y el trigo llegará pronto. El sol permite que las uvas blancas maduren y sus hollejos transmitan una historia de fragilidad aparente. El hipocampo, la parte del cerebro que percibe el espacio y el tiempo, es estimulado por otro tipo de hipocampo, el caballito de mar, que baila en las copas de Vertebral 2018. Gracia abundante y verdad a borbotones. El viento se hace flor de olivo y la vieja sal alimenta las raíces de la uva. La corteza de naranja habla en el hollejo del moscatel. Frescura de agujas de pino, flor de romero, miel y propóleo. Mar rizada y sol poniente. Bolsas de espliego reposan entre fresco algodón. Juncos y cañizos. 

Ficha técnica: John Almansa,
Vertebral 2018

– Vin de France, 12,5%. En Aujargues (cerca de Nimes, departamento del Gard francés), viñedos de arcilla, caliza y grava son cuidados en biodinámica, con cubierta vegetal permanente y dos siegas (la segunda, tras la vendimia, hecha con ovejas), azufre y algo de caldo bordelés. Las uvas chasselas, garnacha gris y moscatel fermentan con sus hollejos. El vino, sin clarificar ni filtrar, reposa en acero antes del embotellado, con mínimos sulfitos. Precio: 14,60 euros.

Sensaciones

– El Pirineo y los Alpes confluyen en el Languedoc para unirse junto al mar. Uvas y vinos hablan de prados y sombras vespertinas.

A través del cristal

– Bandeja, posavasos de madera y servilleta de lino, todo de Luzio. Copa para riesling de Zwiesel Glass. (www.luzio.es / www.zwiesel-iberica.com)

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