El Chelsea agita un mercado paralizado

Siempre hay una excepción que confirma la regla, incluso en el mundo del fútbol. Mientras la mayoría de grandes clubes europeos permanecen agazapados ante las secuelas económicas que está dejando a su paso la pandemia, el Chelsea ha apretado el acelerador en este mercado de fichajes para recuperar el terreno perdido con respecto al Liverpool y al Manchester City. Para lograrlo, el club londinense ha invertido ya cerca de 100 millones de euros, en lo que es solo el preludio de lo que está por llegar.

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A pesar de que informes como el publicado por el Observatorio del Fútbol del Centro Internacional de Estudios del Deporte vaticinan que el valor total de traspasos de los jugadores de las cinco grandes ligas europeas disminuirá un 28% este verano, Roman Abramovich, el magnate ruso propietario del Chelsea, quiere que su club vuelva a aspirar a todo con la misma fórmula con la que lo convirtió en uno de los transatlánticos del fútbol europeo: a golpe de talonario.

En un mercado en recesión, los londinenses han anunciado ya las contrataciones de dos de los futbolistas más en forma esta última temporada: el volante marroquí de 27 años Hakim Ziyech, procedente del Ajax a cambio de 40 millones, y el delantero alemán de 24 años Timo Werner, que renunció a jugar la fase final de la actual Champions con el Leipzig para recalar en Londres por 55 millones.

Mientras Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, asegura que “no habrá grandes fichajes, ya que la situación es muy mala”, y José María Bartomeu, su homólogo en el Barça, opta por “hacer muchos intercambios de jugadores” para paliar las pérdidas, Abramovich rema a contracorriente y, ajeno a las circunstancias, ha demostrado tener prisa por recuperar el tiempo perdido tras la sanción por la contratación irregular de menores que le impidió fichar el verano pasado.

Con la clasificación para la próxima edición de la Champions ya en el bolsillo, Frank Lampard, leyenda del club como jugador y actual entrenador, ha empezado a ver las recompensas de su buen papel este año, en el que a pesar de haber finalizado a 33 puntos del Liverpool en la Premier League ha sostenido el proyecto de los blues en una temporada de supervivencia. “No debemos celebrar excesivamente estar entre los cuatro primeros, debemos trabajar en cerrar la brecha con el City y el Liverpool, que han llevado su rendimiento a otros niveles”, recordó el pasado domingo el técnico inglés, rebajando la euforia después de la tercera temporada consecutiva sin estar en la pelea por el título.

En la misma línea transita también Abramovich, que ya trabaja para que el próximo en vestirse de azul sea Kai Havertz, de 21 años, una de las grandes promesas de la Bundesliga. Si nada se tuerce, el mediapunta del Bayer Leverkusen, autor de 17 goles esta temporada, recalará en Londres en los próximos días por una cifra que rondará los 80 millones de euros, tal y como reconocieron su hermana y Leroy Sané, su compañero en la selección, en su presentación con el Bayern de Múnich. Además, negocia por Chilwell, lateral izquierdo del Leicester, y Onana —portero de Ajax—. Incluso Oblak ha sonado para ocupar la portería en lugar de Kepa, cada vez más cuestionado en Stamford Bridge.

Acostumbrado a las grandes inversiones

Nunca fue el dinero un problema para el magnate ruso, que desde que adquirió el club en 2003 por 155 millones hasta 2013 no hizo más que perder en términos económicos a pesar de alcanzar grandes resultados sobre el campo, y tampoco lo va a ser ahora. Ya la campaña pasada, y a pesar de no poder fichar en verano, los blues fueron el único club entre los seis grandes ingleses que reflejaron pérdidas en sus cuentas, en concreto 100 millones de euros, según un informe de Deloitte.

Tras unas temporadas en los que la entidad alcanzó cierta sostenibilidad económica, el pasado curso volvió a la senda habitual en la era Abramovich. Eso sí, este año, y a pesar de la inversión que está protagonizando, podrá equilibrar en parte las cuentas gracias a la salida de futbolistas con altos salarios y que acaban contrato, como Pedro y Willian, y a ingresos previstos como los más de 50 millones estipulados en la opción de compra obligatoria del Atlético por Álvaro Morata.

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