El reto amarillo de Emery

El nuevo entrenador del Villarreal, Unai Emery, con el presidente, Fernando Roig, en el Estadio de La Cerámica.
El nuevo entrenador del Villarreal, Unai Emery, con el presidente, Fernando Roig, en el Estadio de La Cerámica. / Europa Press

Pasión, ilusión, trabajo y ambición han unido los destinos de Unai Emery y Fernando Roig con un objetivo que el técnico vasco no escondió en su presentación como nuevo entrenador del Villarreal. “Los sueños son libres y sueño con conseguir un título con el Villarreal”, confesó ayer el preparador, una aspiración compartida por el presidente de la entidad castellonense, el más longevo en el puesto de LaLiga, con 23 años al frente.

No negó Emery que la unión con el Villarreal se fraguó hace meses. “Teníamos un acuerdo de palabra que se podía traducir o no”. Un precontrato encubierto que asocia ahora al técnico con el estadio de La Cerámica por un periodo de tres años.

Roig no se cansa de decir, con un mensaje de falsa prudencia, que “estar en Primera es el objetivo más importante”. Modesta aspiración para un club que acumula 20 temporadas en la máxima categoría del fútbol español, 14 de ellas, con la del siguiente curso, en competiciones europeas, donde ha alcanzado una semifinal de Champions y tres de Europa League. La ambición del propietario es llegar a una final y alzar un título, y para ello ha contratado a un técnico joven (48 años) y a la vez experimentado, mediático, que ha dirigido en grandes plazas y ha conquistado varios trofeos.

Después de cuatro años lejos de LaLiga tras su paso por el PSG y el Arsenal, Emery se muestra con ánimos renovados. “Estar en España tras las experiencias fuera me hace sentir en casa. El Villarreal me llena por el reto y la ambición que le he visto cuando he estado en España. Siempre lo he admirado”, afirmó el técnico de Hondarribia, de 48 años, para quien el prestigio alcanzado por el club trasciende fronteras. “Lo he visto en el PSG y en el Arsenal: la gente conoce al Villarreal y respeta un proyecto estable”.

El bagaje profesional del vasco lo ha convertido en un entrenador reputado y una persona más reflexiva. “Lo más importante de mi trayectoria son las experiencias vividas en el camino”, dijo.

En su carrera en los banquillos, ha estado al frente de equipos de heráldica. Cuatro años en el convulso Valencia, al que logró estabilizar y situar tres cursos en la Champions; un paso brillante por Nervión con tres Europa League consecutivas para el Sevilla, un club ubicado en la élite del continente gracias en parte al paso del preparador guipuzcoano; una estancia con luces y sombras en el multimillonario PSG, donde conquistó una Liga, dos Copas de Francia, una Supercopa y tres Copas de La Liga, y patinó en octavos de la Champions ante el Barça y el Madrid. Y una estación final en Londres, en la que se quedó a las puertas de otra Europa League, derrotado en la final por el Chelsea y sin poder lograr el regreso de los gunners a la Liga de Campeones. Un currículo notable a disposición del Villarreal, que aspira a dar un salto más.

La cantera

Emery, aseguró, no pretende ser rupturista con la filosofía del Villarreal, que siempre buscó ganar con un juego atractivo y con protagonismo de los jugadores de la casa. “Hablo de continuidad. Se ha hecho un gran trabajo y tengo que adaptarme. La cantera es importante, un futuro donde siempre hay presente. Hay que creer en la idea”, indicó Emery, que no podrá contar con dos referentes del vestuario tras la retirada de Bruno Soriano y la marcha de Cazorla a Qatar.

Su versatilidad tendrá un nuevo capítulo en el Villarreal. “Me encanta ganar y superarme cuando pierdo, que el equipo transmita química y energía que llegue al público. Hay que ser competitivos”, zanjó.

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