Arthur, el petardazo final

Arthur Melo, durante un partido del Barcelona esta temporada.
Arthur Melo, durante un partido del Barcelona esta temporada.Alex Caparrós / Getty Images

Arthur no se mueve de Brasil. El volante, que tiene contrato en vigor con el Barcelona hasta que acabe la Champions antes de su marcha a la Juventus, no se presentó este lunes a las pruebas PCR a las que estaba convocada la plantilla —los resultados fueron todos negativos, según fuentes del club— y tampoco asistió ayer al primer entrenamiento antes del duelo contra el Nápoles el 8 de agosto. El brasileño, de 23 años, decidió unilateralmente que su relación con el Barça había llegado a su fin. En el club ya están trabajando en un expediente disciplinario. Un nuevo conflicto en el Barcelona, uno más en una campaña en la que el ruido siempre estuvo lejos del césped.

Después de que el Barcelona jugara su último partido en LaLiga frente al Alavés el 19 de julio en Vitoria, Quique Setién programó dos entrenamientos y les dio cinco días de vacaciones a sus jugadores. Messi y Suárez viajaron a Ibiza junto a sus familias, mismo destino que Busquets y Sergi Roberto, que estuvieron con su excompañero Bartra. También el chileno Vidal se fue a las Baleares (a su regreso subió y después borró una publicación en Instagram en la que se le veía con síntomas de embriaguez). Otros como De Jong, Semedo y Rakitic apostaron por la Costa Brava. Arthur, en cambio, hizo un doble viaje: primero a Ibiza, después a Brasil. Desde su país, llamó el domingo al director deportivo, Eric Abidal, y le dijo que no pensaba regresar al Barcelona. Tenía, sin embargo, un vuelo reservado para el lunes. ¿El motivo? “No pinto nada”, aseguró. El futbolista tiene la sensación de que Quique Setién, de acuerdo con la directiva, no iba a contar más con él. Su teoría está avalada por sus minutos: solo cuatro, ante el Celta, desde que se oficializó su traspaso a la Juve.

Desde el club la versión es otra. “Quique le dijo que contaba con él, que se pusiera las pilas. Se lo dejó claro desde el primer momento”, aseguran en la Ciudad Deportiva. Sin embargo, según las mismas fuentes, el técnico comenzó a notar falta de interés por parte del brasileño. Ante Osasuna bostezó en el banquillo, antes del partido ante el Valladolid aseguró que tenía amigdalitis y en la víspera del duelo ante el Alavés se quejó de dolor en un tobillo. “No me hagas hacer el ridículo. Yo salgo en rueda de prensa y digo que estás para jugar y después te borras”, se quejó Setién ante Arthur, según cuentan en el Barça.

Las diferencias entre la plantilla y el cuerpo técnico no son nuevas. Tras los desplantes de los pesos pesados al segundo entrenador, Eder Sarabia, Luis Suárez señaló a Setién en público. “El porqué de que no ganemos fuera de casa habría que preguntárselo al entrenador”, disparó el uruguayo en Vigo. Messi apuntó a la misma diana cuando el Barça se despidió de LaLiga. “Desde enero fue todo mal”, soltó. Antes, ya había contradicho al preparador: “Dije que no nos alcanzaba para ganar la Champions, no nos alcanza ni para ganar LaLiga”. La disputa entre el capitán y Setién se apaciguó después de que el cántabro le invitara a conversar.

De Abidal a Bartomeu

Sorprendió el modo beligerante en el que evolucionó el rosarino durante la última campaña. No solo Setién fue víctima de su ira. Abidal sufrió un escarmiento en Instagram, después de acusar al grupo de entrenar mal con Valverde. “Qué dé nombres o nos ensucia a todos”, publicó el 10. Y también arremetió contra la directiva. “Desde el club nos quieren poner bajo la lupa”, se quejó Messi cuando el Barça negociaba la reducción de los salarios con la plantilla por la crisis sanitaria.

Messi, incómodo desde la salida de Valverde, tenía buen rollo con el Txingurri. Pero el presidente, tras una charla con Busquets, Sergi Roberto y Piqué en Arabia Saudí tras caer ante el Atlético en la Supercopa de España, optó por despedirle. La decisión crispó la relación con la plantilla. Y con el rosarino, al que no le gustó nada que Bartomeu intentara justificar su decisión en la voluntad de los pesos pesados del grupo.

Después de un año convulso, sin resultados en el campo ni liderazgo en el palco (estalló además el escándalo de las cuentas difamatorias, el Barçagate), Messi paralizó la renovación de su contrato. Su actual vínculo finaliza en 2021. El 10 apela a la paciencia para ver cómo evoluciona el club y el proyecto deportivo. No se vislumbra un futuro plácido para Bartomeu después de una temporada en la que ejerció más de bombero que de presidente. Hoy el lío es Arthur; ya lo fueron Messi, Abidal, Setién, Valverde, Neymar, que nunca regresó, y hasta Dembélé, que se pasa los días en la enfermería.

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