El Santander registra pérdidas históricas de 10.800 millones tras un ajuste contable por el golpe de la covid-19

Ana Botín, presidenta del Banco Santander
Ana Botín, presidenta del Banco Santander

El grupo Santander cerró el primer semestre del año con pérdidas por valor de 10.798 millones tras destinar 12.600 millones de euros a dos cargos contables: el saneamiento del fondo de comercio de sus inversiones históricas y el de los activos fiscales diferidos (DTAs, también conocidos como créditos fiscales) ante el deterioro de las perspectivas económicas a raíz de la pandemia.

El beneficio antes de provisiones de junio sube un 2%, hasta los 11.865 millones. El resultado ordinario alcanza un beneficio de 1.908 millones de euros, un 53% menos que el primer semestre de 2019 por las provisiones también efectuadas frente a potenciales deterioros por la crisis causada por la pandemia.

La entidad ha actualizado el valor de sus inversiones (principalmente el precio que pagó por las filiales del Reino Unido, Estados Unidos y Polonia) a las perspectivas actuales de beneficios que puede obtener y a la situación de los tipos de interés, que están en negativo. Tras este análisis, el Santander ha reducido el valor en libros de sus bancos, lo que le ha exigido “un cargo extraordinario sin efecto en caja por valor de 12.600 millones, de los que 10.100 millones corresponden a los fondo de comercio (el 45% del total del fondo de comercio del grupo) y 2.500 millones a los créditos fiscales.

En una nota, el Santander continúa afirmando que “aunque esta actualización da como resultado una pérdida atribuida para el primer semestre de 10.798 millones de euros, este deterioro no tiene efecto en caja ni impacto en la liquidez, el riesgo de crédito ni el capital CET1″, el de máxima calidad. “Con respecto a la reducción del valor del fondo de comercio, 6.101 millones corresponden al negocio en Reino Unido, 2.330 millones a Estados Unidos, 1.192 millones a Polonia y 477 millones a Santander Consumer Finance. Este ajuste no cambia la importancia estratégica de los mercados ni de los negocios del grupo”.

Abono de dividendos

Según precisó el banco este miércoles, el grupo ha acumulado capital con intención de abonar un dividendo con cargo a los resultados de 2020. “El consejo tiene la intención de aplicar una política de dividendo 100% en efectivo tan pronto como las condiciones de mercado se normalicen, sujeto a la recomendación y las aprobaciones regulatorias. Por ello, el banco se ha reservado seis puntos básicos de capital CET1 en el trimestre para un posible dividendo en efectivo con cargo a los resultados de 2020. Esta decisión se suma al mencionado dividendo en scrip correspondiente a 2019″, afirma el Santander.

Por otro lado, el banco comenta que ha aumentado su actividad de crédito y que sigue apoyando a sus clientes durante la pandemia con la concesión de 1.600 millones de euros diarios de media en nuevos préstamos en el segundo trimestre y moratorias a más de cinco millones de clientes.

En cuanto a la morosidad, redujo la tasa de impagados en 25 puntos básicos en los últimos 12 meses, hasta el 3,26%, mientras que la ratio de cobertura subió al 72%. Santander mantiene su previsión de que el coste del crédito termine el año en el 1,4-1,5%.

Ana Botín, presidenta del Santander, afirmó en la nota que “la fortaleza de nuestro modelo nos permite obtener un buen resultado, con aumento en el capital, reducción de costes más rápido de lo previsto y buena calidad crediticia”, y que el beneficio atribuido sufre los distintos saneamientos “esta revisión no afecta a la fortaleza de nuestro balance”. “Las bases de nuestro negocio son sólidas, con un nivel de capital en la parte alta de nuestro objetivo”, aseguró.

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