Exceso de aforo, anzuelos envenenados y peleas de paternidad en el Congreso de los Diputados

Lleno total en la bancada socialista en el pleno del Congreso para informar del último Consejo Europeo.
Lleno total en la bancada socialista en el pleno del Congreso para informar del último Consejo Europeo.Pool / Europa Press

El último pleno del Congreso de los Diputados antes de las vacaciones, convocado para informar del Consejo Europeo, arrojó un exceso de aforo. El PSOE llenó su bancada en la Cámara, incumpliendo el acuerdo entre los grupos para que solo acudan al hemiciclo la mitad de los diputados de cada formación y poder mantener así la distancia de seguridad que exige el coronavirus. Como este miércoles era imposible, todos llevaban puesta la mascarilla. El PP, que sí respetó hoy el pacto, salió en tromba a criticar a los socialistas, invirtiendo los papeles de la bronca de hace unos meses, cuando eran los populares quienes exigían plenos presenciales y se saltaban el tope.

En marzo, cuando se paralizó la actividad en el Congreso —con varios diputados infectados por coronavirus—, la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, declaró que “los parlamentos no se cierran ni en tiempos de guerra” y que “la democracia no puede quedar en cuarentena”. Aunque el reglamento no incluye ningún precepto que permita prohibir la presencia de un diputado en la Cámara, los grupos acordaron una presencia máxima en el hemiciclo, que fue subiendo según progresaba el control de la epidemia, y quedó, finalmente fijada, en el tope de la mitad de diputados por grupo. Los populares se lo saltaron, por ejemplo, el pasado 10 de junio, y el PSOE lo criticó: “El PP ha traído hoy al pleno del Congreso más del 50% de sus diputados incumpliendo el acuerdo de la junta de portavoces de limitar al 25% y poniendo en riesgo la salud de diputados y trabajadores”, denunció entonces Rafael Simancas. “El grupo socialista se salta el acuerdo sanitario sobre la limitación de asistencia a plenos y trae a todos sus diputados al debate sobre el Consejo Europeo. Sánchez necesitaba la claque al completo”, ha escrito este miércoles Álvarez de Toledo en su cuenta de Twitter. La imagen del Congreso, con la bancada socialista al completo —acudió incluso algún senador— contrasta con las restricciones impuestas para contener los rebrotes.

El PP no picó

Vox lanzó un anzuelo al PP, pero el PP no picó. El partido de Santiago Abascal, que exigió que España abandone la OMS en plena pandemia, anunció que en septiembre —tras las vacaciones— presentará una moción de censura contra “un Gobierno ilegítimo y desaprensivo”. Los números no dan, y las mociones perdidas refuerzan al que sigue en La Moncloa, como le sucedió a Mariano Rajoy cuando superó la que planteó Podemos en 2017. El anuncio era un dardo envenenado para el PP, obligado a posicionarse, pero los populares no mordieron el anzuelo: “Moción de censura post vacacional para salvar al soldado Sánchez. No cuenten con nosotros para maniobras de distracción que refuercen al PSOE”, zanjó el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, en Twitter. Vox no tardó en replicar: “¿Eso es lo que te pidió Zapatero cuando te reuniste con él a escondidas? ¿Que estéis calladitos y no molestéis? ¿O quizá os lo imponen vuestros aliados del partido comunista chino con los que tenéis un acuerdo vigente de amistad?”. Sánchez retó minutos más tarde a toda la oposición desde la tribuna: “Prepárense para una legislatura larga”.

Sánchez y Casado pelearon por la paternidad del acuerdo de fondos europeos para hacer frente al coronavirus. “Mi propuesta de Plan Marshall”, arrancó el presidente del Gobierno su intervención en la tribuna. El líder del PP aseguró que el fondo había sido propuesto por Angela Merkel, Ursula Von der Leyen y Christine Lagarde “que pertenecen al PP europeo”; que Sánchez había sido en esa negociación “el ciclista cansado que chupa rueda” y que vendía ahora “un tercio de la piel del oso que no cazó”. Al tiempo, el líder del PP presentó el acuerdo europeo, por el que España recibirá 140.000 millones de euros (72.700 millones en ayudas directas y el resto en créditos), como “un rescate en toda regla”. Sánchez le replicó: “Se pone la medalla del acuerdo pero dice que es un rescate. ¿En qué quedamos? ¿Alemania también ha sido rescatada? ¿Todos los países que van a recibir la ayuda europea han sido rescatados?”, preguntó, antes de recordar que cuando en 2012 vinieron “los hombres de negro a España” el Gobierno de Mariano Rajoy hablaba de “préstamo en condiciones favorables”. La bancada socialista estalló en carcajadas.

El presidente del Gobierno se llevó, además de los aplausos del aforo completo de los socialistas, los de Vox. Los diputados del partido de Abascal reaccionaron de esa forma al repaso de Sánchez al avance de la ultraderecha en Europa, que concluyó con los resultados de Vox en España. “Se agradece que reconozcan que son la ultraderecha de este país”, recogió el líder socialista.

Casado volvió a subir a la tribuna sin papeles para descargar sobre el Gobierno todo tipo de críticas por la gestión de la epidemia, y en especial, por lo que considera “triunfalismo pueril y ofensivo” del Ejecutivo. “Señores del Grupo Socialista, ¿qué aplauden tanto? ¿De qué se ríen?”, preguntó. “Un Gobierno con 120 escaños debería tener más humildad, menos arrogancia y más sensibilidad con quien lo está pasando mal”, añadió.

Sin perder la costumbre, sus señorías introdujeron en el debate asuntos que nada tienen que ver con el coronavirus: desde la situación de los presos del procés (ERC, PP) , a “las fechorías” del rey Juan Carlos (Bildu). “Donde no hay justicia no puede haber paz”, declaró el portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, aludiendo a la suspensión del tercer grado penitenciario a cinco de los condenados. “Iglesias se pone del lado de quienes están en la cárcel por hacer algo que está en contra de la Constitución y usted no dice nada”, dijo Casado dirigiéndose a Sánchez. “Esto también cotiza en Bolsa”, añadió.

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