La UEFA, ante el vacío legal

El coronavirus ha obligado a la industria del fútbol a atravesar un territorio imprevisto y escasamente regulado. No hay una casuística. El cuerpo normativo de la UEFA no contempla supuestos de suspensión de partidos porque uno de los equipos resulte infectado masivamente por un virus y no cuente con al menos siete futbolistas sanos, como mandan las reglas del juego. Fuentes del máximo organismo del fútbol europeo señalan que, sin prejuicio de que se desarrolle algún precepto nuevo en los próximos días, la UEFA no trabaja sobre hipótesis. La Champions y la Liga Europa se disputarán siempre que los gobiernos europeos implicados lo juzguen seguro. En caso de crisis sanitaria, la entidad que preside Aleksander Çeferin procederá como hizo en mayo la Liga de Fútbol Alemana —los pioneros en la gestión del covid-19 en una competición—: las respuestas debe proporcionarlas la autoridad sanitaria competente de cada país. La responsabilidad recaerá sobre el Ministerio de Sanidad de Portugal, en el caso extremo de que un brote afecte a equipos desplazados para disputar cuartos, semis y final de la Champions y, traspasado el umbral de los estadios, los Artículos 6 y 28 del Reglamento de la Champions 2019-20. Los preceptos que determinan que si un equipo no se presenta al partido queda descalificado.

El Artículo 28 no contempla excusas de fuerza mayor, como suele hacer la FIFA en la regulación de la Copa del Mundo: “Si un club se niega a jugar o es responsable de que un partido no se produzca o no se complete, el Comité de Control de Ética y Disciplina de la UEFA declarará el partido perdido y descalificará al club en cuestión”.

Tras la suspensión de los Juegos de Tokio, que debían celebrarse entre el 24 de julio y el 8 de agosto, la organización de la fase final de la Champions y la Liga Europa supone la apoteosis de la lucha de la industria del deporte por abrirse paso a través de una pandemia que ha paralizado media economía mundial. La UEFA está a punto de alcanzar un hito histórico. Pero a menos de una semana para el arranque de la competición, el próximo 5 de agosto, se plantean las incógnitas derivadas de lo que parece una segunda ola de contagios por coronavirus.

La detección de casos positivos en el Real Madrid y el Sevilla, un aspirante a levantar la Champions y otro a reconquistar la Liga Europa, ha generado incertidumbre en un negocio que vive al límite.

28 equipos, 12 países

Hasta 28 equipos de 12 países de Europa está previsto que compitan entre el 5 y el 23 de agosto en los torneos de la UEFA. Representarán a España (5 clubes), Alemania (5), Italia (5), Inglaterra (4), Francia (2), Suiza, Turquía, Dinamarca, Austria, Grecia, Escocia y Ucrania (uno cada uno). Más de 1.400 excursionistas sometidos a un riguroso tamiz sanitario.

El protocolo contra el coronavirus diseñado por la UEFA anticipa que el objetivo consiste en “crear un entorno protegido y cerrado para los jugadores del equipo y el personal técnico, para proporcionarles un pasillo burbuja”. Establece que los empleados de los clubes deben someterse a una batería de test de covid-19 al menos 10 días antes de viajar a las sedes donde se disputarán los partidos. El mismo procedimiento determina que al menos dos días antes de competir las expediciones pasarán otro test. Todos los positivos deben ser notificados a las autoridades sanitarias, que tienen el poder de determinar si se les confina de forma aislada o se recluye a toda la plantilla.

A falta de otra directriz, esta última medida es la única que impediría seguir adelante con la competición. Pero la posibilidad de una cadena de contagios que obligue a un confinamiento colectivo no es sencilla si se respeta el protocolo, a la luz de los precedentes. Solo un caso de infecciones múltiples en el Dynamo de Dresde, en la Segunda División de Alemania, y otro caso similar en el Fuenlabrada, de la Segunda División de España, alteraron el curso de las competiciones de fútbol en Europa tras la aplicación de los protocolos de prevención del covid-19. En Alemania, la decisión de confinamiento general la adoptaron las autoridades sanitarias de la ciudad de Dresde; en España la decisión de suspender el Depor-Fuenlabrada la impulsaron la Liga y la federación bajo la supervisión del Consejo Superior de Deportes, que depende directamente del Gobierno central.

La UEFA ya advirtió de que incluso la organización supranacional europea que más diversión ofrece al mundo tiene límites. Lo dice en el preámbulo del protocolo enviado a los clubes hace dos semanas: la evolución del covid-19 “es dinámica e impredecible” y resulta “imposible establecer un entorno completamente libre de riesgos”.

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