Sin apretón de manos y con pocos recogepelotas

Isco, golpea de cabeza en el partido de ida de la Champions del Real Madrid contra el Manchester City.
Isco, golpea de cabeza en el partido de ida de la Champions del Real Madrid contra el Manchester City.Robbie Jay Barratt – AMA / Getty Images

Casi completadas (o suspendidas) las diferentes ligas europeas tras el obligado parón por la crisis sanitaria, la UEFA se prepara para retomar los partidos que quedan pendientes de la temporada 2019-2020 de la Champions y la Europa League, que se disputarán a puerta cerrada y con todas las medidas de seguridad posibles. Como otras tantas instituciones, la UEFA dispone de un protocolo para el regreso a la competición, que establece a quiénes se exige la realización de un test de coronavirus como el que ha dado positivo en el caso de Mariano —10 días antes del partido de Champions entre el City y el Madrid—, cómo hacer esa prueba, cómo programar los desplazamientos, la estancia en los hoteles o la llegada a los estadios, entre otros detalles.

El protocolo de la UEFA contempla, por ejemplo, que pueda producirse un caso de covid-19 una vez un equipo ya se encuentre en el lugar en el que va a disputarse el partido, a pesar de los controles previos obligatorios antes de cada encuentro y de la exigencia de no permitir viajar a nadie que haya dado positivo en un test. Así, en el punto número nueve (sobre el desarrollo de los síntomas in situ), se indica que cualquiera que esté involucrado en un partido de la UEFA que desarrolle cualquier síntoma indicativo de una posible infección por covid-19 tendrá que aislarse inmediatamente en su hotel. Además, se tendrá que poner en contacto con las autoridades sanitarias locales para saber cuáles son los pasos a seguir.

En este protocolo de la UEFA de regreso al fútbol, y según explican a EL PAÍS fuentes conocedoras del texto, no se detalla qué hará en caso de que se confirme un positivo en una situación como la del Fuenlabrada. El documento, según las mismas fuentes, en cualquier caso siempre está abierto a modificaciones según la evolución de la pandemia y de lo que dispongan las autoridades sanitarias locales.

La nueva normalidad para la UEFA pasa por respetar al máximo la distancia social, considerada por el organismo europeo la forma más eficaz de minimizar el riesgo de transmisión de la enfermedad junto con las mejores prácticas de higiene: incluido el uso obligatorio de mascarilla en determinados momentos y el uso regular del desinfectante de manos.

La distancia social se aplicará, pues, en los desplazamientos —se recomienda la contratación de vuelos chárter o el uso de un servicio VIP de aduanas en el aeropuerto— y en la estancia en los hoteles —se impele al uso de habitaciones individuales—, donde deberá haber zonas privadas de comedor, así como rutas de acceso privadas; además, solo el personal del propio equipo podrá servir la comida a los jugadores y cuerpo técnico, que no podrán abandonar el hotel de concentración salvo por motivos excepcionales.

También debe mantenerse la distancia social en el estadio —se accederá previa toma de la temperatura corporal—, por bien que luego los jugadores puedan encontrarse en el césped. Sin embargo, tendrá que haber al menos un metro de distancia entre los integrantes del banquillo, los equipos no se alinearán en el túnel, como de costumbre, y saltarán al campo en cuanto estén listos, evitando todo contacto innecesario. El vestuario deberá abandonarse cuanto antes.

Además, no habrá apretón de manos entre los equipos o con los árbitros, aunque sí se podrá realizar el tradicional intercambio de banderines entre los clubes. Tampoco se podrá intercambiar camiseta alguna a la finalización del encuentro. Y solo se permitirá un máximo de ocho recogepelotas por partido, seis si el estadio no cuenta con pista de atletismo.

Sin cuarentena en Reino Unido

A pesar de que el Reino Unido ha vuelto a imponer una cuarentena obligatoria de 14 días a todos los viajeros que lleguen desde España, el partido de vuelta de los octavos de final de la Champions entre el Manchester City y el Real Madrid se podrá disputar el próximo 7 de agosto en Mánchester, tal y como estaba previsto. El Gobierno de Boris Johnson confirmó el pasado lunes que los jugadores, técnicos y demás miembros de la expedición blanca quedarán exentos de ese periodo de aislamiento, disipando cualquier tipo de duda tras el empeoramiento de la situación sanitaria en España en las últimas semanas.

La evolución de la pandemia ya puso en duda durante varias semanas el lugar en el que se disputaría este choque y los otros tres partidos restantes de la vuelta de los octavos de final: Juventus-Lyon (0-1), Barcelona-Nápoles (1-1) y Chelsea-Bayern (0-3). Aunque la UEFA apostaba en un principio por llevarlos también a Lisboa —como el resto de la fase final, que se disputará del 12 al 23 de agosto, a partido único y sin público—, finalmente la mejora sanitaria y las presiones de los clubes a los que le tocaba ejercer de local llevaron al organismo a aceptar que se jugaran a puerta cerrada en los estadios de cada equipo.

“No he pedido nada, no tengo poder para llamar a la UEFA o a la FIFA, pero, ¿por qué deberíamos jugar en otra ciudad? La ida la jugamos en Madrid, la vuelta la jugaremos en casa. No es sobre tener ventaja o no, es lo que hay. Cuando es una eliminatoria a ida y vuelta, se juega un partido en casa y el otro fuera”, comentó Pep Guardiola, técnico del City, antes de conocerse la decisión final de la UEFA, que “de conformidad con el principio de equidad deportiva” y tras garantizar que “todos los clubes que deben jugar en casa el partido de vuelta de los octavos están o habían jugado actualmente los partidos restantes de sus ligas nacionales en sus propios estadios y es posible viajar sin restricciones para los equipos visitantes”, acabó dándole la razón. El Madrid, pues, pasará de la burbuja de Valdebebas a la del Etihad Stadium.

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