La primera ola de calor del verano llevará a Bilbao a los 42 grados

Ahora sí, llega la primera ola de calor del verano cuando está a punto de acabar un mes de julio que ha sido especialmente cálido, sobre todo en Andalucía y Extremadura. El fenómeno afectará a gran parte de la Península y Baleares, durará tres días y comienza este jueves con un subidón de las temperaturas, sobre todo en el área cantábrica y en el noreste. De un mapa completamente en verde el miércoles, es decir, sin ningún aviso, se pasa a uno en el que todas las comunidades están en alerta salvo Canarias y la Comunidad Valenciana.

Según detalla Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la llegada de viento del sur hará que las temperaturas asciendan en la cornisa cantábrica de forma extraordinaria, es decir, más de 10 grados. En la mitad noreste peninsular y Baleares la subida será notable, de más de seis grados. Así, se llegará de 40 a 42 grados en el Cantábrico oriental, incluso en puntos cercanos a las playas de Gipuzkoa y Bizkaia. Bilbao, por ejemplo, va a escalar de 29 grados a rozar los 42 en un solo día.

Lo peor de este jueves se espera precisamente en el interior de Bizkaia, donde Aemet ha decretado aviso rojo, el máximo de una escala de tres niveles y que implica fenómenos no habituales de intensidad excepcional y con un nivel de riesgo extremo. La costa de Euskadi, según recuerda la delegación de Aemet en el País Vasco, ha superado los 40º en alguna ocasión. La más remota de la que hay datos fue en el verano de 1911, cuando en Lekeitio (Bizkaia) se marcaron 41,3º. En Bilbao, su récord histórico es de 42 ºC en 1947, aunque la máxima de la comunidad son los 44º de Balmaseda (Bizkaia) en julio de 1981.

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Las temperaturas también subirán en el centro y el este peninsular, así como en Baleares. Casi todo el país superará la barrera de los 40 grados: se rondarán los 42º en el valle del Ebro en Navarra y La Rioja, se llegará a los 41º en los valles del Tajo y del Guadiana y se superarán los 42º en el Guadalquivir. En el resto, incluido el interior de Mallorca, las temperaturas oscilarán entre los 37 y los 39 grados. Solo podrán respirar en los litorales.

Estos valores se traducen en avisos naranjas, un escalón por debajo del rojo y que suponen un riesgo importante, en zonas de Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, las dos Castillas, Cataluña, Extremadura, Madrid, Navarra y La Rioja. En regiones como Navarra, donde no es habitual un aviso naranja por altas temperaturas, se espera que algunos observatorios de la Aemet del norte de la comunidad como Bera, Eugi o Navascués batan su récord absoluto. En amarillo, el nivel más bajo del sistema de Meteoalerta, están Galicia y Murcia.

Tan solo Canarias y la Comunidad Valenciana se libran de la ola de calor, aunque esta segunda por poco tiempo, ya que la canícula “llegará el viernes”, matiza Del Campo. Este jueves, además, hay “avisos por tormentas en el entorno de la cordillera Cantábrica, meseta norte y sistema Ibérico”, donde pueden caer “chubascos intensos, con rachas de viento fuertes y, localmente, granizo”.

El viernes bajarán notablemente las temperaturas en el área cantábrica, pero repuntarán en las mesetas y en el área mediterránea. Será una jornada muy calurosa, con más de 35º en buena parte del interior peninsular y Baleares y más de 40º en el valle del Ebro, zonas de la meseta sur, Andalucía, interior de Murcia y puntos del interior de Valencia. El sábado las temperaturas bajarán por el tercio norte pero subirán un poco más en el sur de Andalucía, Murcia y Comunidad Valenciana, donde se pueden llegar a 42º. Las mínimas también serán muy altas estos días, con noches por encima de los 20º o los 22º, la peor la del miércoles al jueves. El domingo, Meteorología da por concluida la ola de calor, ya que espera que el descenso de temperaturas se extienda progresivamente al resto del país.

La causa de esta primera ola de calor de la temporada, según explica Del Campo, es que “a la fuerte y prolongada insolación propia de estas fechas” se unen refuerzos, una masa cálida de origen africano que se nota en cielos ligeramente turbios por la presencia de polvo en suspensión.

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