Fotografía y ‘performance’, eternas compañeras

A principios de los años ochenta y como si de un director de teatro se tratase, Helmut Newton comenzó a fotografiar a los componentes del Ballet de Montecarlo. Dubitativo en un principio, ante el desarrollo de lo que era un encargo por parte de la princesa Carolina de Mónaco, este maestro de la fotografía y de la provocación, quien por aquel entonces ya ostentaba el título de Rey del Vicio y Príncipe del Porno, comenzaría a fotografiar a los bailarines alejados del escenario. El proyecto duró más de una década. En ese tiempo los bailarines pasaron de ser retratados en la intimidad de las salas de ensayo a posar en las calles de Montecarlo, hasta acabar desnudos en los peldaños de las escaleras de incendios del casino, afianzado su equilibrio en sus inseparables zapatillas de punta. El desarrollo de la serie serviría al artista para reinterpretar la idea constitutiva que vendría a definir su obra a lo largo de medio siglo; lo escondido y lo revelado, lo vestido y lo desnudo, haciendo referencia a la relación entre el exhibicionismo y el voyeurismo. “Si un fotógrafo dice que no es un voyeur es una idiota”, diría el artista.


'Ballet de Monte Carlo' (1992), de Helmut Newton.

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‘Ballet de Monte Carlo’ (1992), de Helmut Newton. Helmut Newton Estate

La serie estaba en un principio destinada a ilustrar los folletos promocionales y catálogos de la compañía de baile. Finalmente, fueron solo unas pocas las imágenes publicadas, y el autor haría uso de algunas ampliaciones en varias exposiciones, pero por lo general se trata de una serie poco conocida. En su conjunto viene a formar el núcleo de la última exposición colectiva organizada en la Fundación Helmut Newton, que bajo el título de Body Performance reúne la obra de 13 fotógrafos cuyo origen está en el arte de la performance, la danza y otros eventos escenificados, y cuyo enfoque común se encuentran en el potencial del cuerpo humano como fuente de expresividad. “La performance es un medio artístico independiente, y la fotografía ha sido su constante compañera”, apunta Matthias Harder, director de la Fundación y comisario de la muestra. “La cercana conexión entre la fotografía, la performance, los happenings y el arte de acción ha existido durante muchas décadas, desde el tiempo de los dadaístas y los surrealistas al accionismo vienés y a las instalaciones de desnudos humanos realizadas en espacios públicos por Spencer Tunick”.

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El lenguaje corporal subyace la obra de Inez & Vinoodh. Este dúo artístico que desde sus comienzos lleva “irritando” al mundo de la moda con sus imágenes surrealistas, tal y como lo presenta el texto que acompaña a la muestra. Mucho antes de la aparición del Photoshop, la pareja de artistas ya había comenzado a modificar la realidad utilizando Paint Box —el primer sistema de animación informático—, dando un giro a las formas de representación practicadas en la fotografía editorial y publicitaria. Así, su obra abre la muestra con imágenes pertenecientes a la serie The Forest. Realizada en los noventa, nos enfrenta con una sociedad donde el cuerpo corre el peligro de perder su cualidad natural a través de los retratos anónimos de unos hombres con manos de mujer, que adoptan aquellas posturas en las que estamos acostumbrados a ver representado el sexo femenino. De forma similar nos aleja del canon Lisa Lyon (1980), el retrato de la primera mujer en ganar un campeonato de culturismo realizado por Robert Mapplethorpe. La suavidad de su piel contrasta con la textura de la roca sobre la que yace la deportista, mientras su fortaleza muscular queda equiparada a la resistencia de la piedra. La frontera entre lo femenino y lo masculino se difumina en Viva España (1976/79). Se trata de una serie realizada a tamaño real por Jürgen Klauke en la que un hombre y una mujer ejecutan una misteriosa y sensual danza en un oscuro escenario. Al observar la secuencia de imágenes el espectador tiene la sensación de captar el movimiento, mientras los cuerpos se funden entre sí.


'VB55 Performance' (2005), de Vanessa Beecroft.

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‘VB55 Performance’ (2005), de Vanessa Beecroft. eue Nationalgalerie Berlin.

La italiana Vanessa Beercroft se ha hecho famosa retratando performances organizadas en espacio públicos o en galerías y museos. Durante las largas acciones las protagonistas apenas se mueven mientras que la fotógrafa documenta sus minimalistas coreografías. Así, la performance y la imagen adquieren el mismo estatus en la obra resultante. En VB55 la artista recuperó el concepto visual perseguido por Newton de lo visible y lo escondido (concepto que el artista alemán incorporó a la moda al publicar su mítica fotografía Sie Kommen (1981) en la revista Vogue francesa, en donde contraponía la imágenes de cuatros modelos caminando vestidas a otra en las que aparecen desnudas). Durante el evento los visitantes formaron parte de una gran escenografía compuesta por cien mujeres vestidas únicamente con medias transparentes. Mientras la fotógrafa capturaba todo lo ocurrido con su cámara, documentando también la observación de la performance por parte de los visitantes; es decir la percepción de lo percibido.

Para la elaboración de One Minute Sculptures, Erwin Blum pidió a los participantes que posaran enfrente de su cámara interactuando con distintos objetos cotidianos; vasos, pelotas o calderos con los que los protagonistas harían todo tipo de malabarismos siguiendo las instrucciones del artista. Posturas cómicas y absurdas a primera vista que ofrecen una exploración sobre los parámetros del acto de elaborar una imagen. Inspirado por la película El soldado americano, de Fassbinder, en concreto por los movimientos de un hombre que acaba de ser disparado, Robert Longo realizaría una de sus series más conocidas, Men in the Cities. (1981). Así pidió a sus amigos que intentaran emular estos gestos tan poco naturales, que evocan tanto la muerte como la danza, arrojándoles cosas para provocar su movilidad. La serie fue ejecutada mientras el autor compartía piso con su amiga Cindy Sherman, quien también está presente en la muestra con sus caracterizaciones de personajes inmersos en escenas sin trascendencia del día a día, deliberadamente escenificados. Catapultada a la fama por su serie Untitled Film Stills, comparte con Newton su fascinación por lo no revelado. Así sus fotografías adquieren el carácter de una película estática resumida en una sola imagen. El cine negro permea los melancólicos y enigmáticos desnudos de Yang Fudong, donde el tiempo parece haberse detenido.


'Cindy Sherman - The Gentlewoman' (2019), de Inez & Vinoodh.

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‘Cindy Sherman – The Gentlewoman’ (2019), de Inez & Vinoodh. Cortesía de The Ravestijn Gallery

El distintivo estilo de Viviane Sassen no pasa desapercibido. La reconocida artista holandesa ha logrado inyectar nueva savia a la fotografía de moda. Al igual que ocurría con Newton, la moda es solo el vehículo para dar forma a sus ideas. El cuerpo humano se convierte en su principal motivo, través del cual ha desarrollado su lenguaje personal. Un universo de tintes surrealistas compuesto por cuerpos entrelazados, composiciones esculturales y formas abstractas que queda contrapuesto en la exposición a la obra de otra artista: la alemana Barbara Probst. Esta disecciona la realidad fotografiando la misma situación con distintas cámaras, situadas en distintos ángulos, a través de un sistema controlado por radio. Distintas perspectivas que encierran el mismo momento, todas ellas tan reales como insuficientes, presentadas en blanco y negro y en color. También nos encontramos con la obra realizada por Bernd Uhlig siguiendo las coreografías de Sasha Waltz.

“Mientras observamos las obras”, señala el comisario, “surgen cuestiones sobre nuestra percepción, la de los demás, sobre la identidad y lo colectivo y sobre la emoción”.

Body Performance. Fundación Helmut Newton. Berlín. Hasta el 20 de septiembre.

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