Hulkenberg, a la carrera

Nico Hulkenberg y Racing Point sacudieron este viernes todos esos tópicos que sostienen que la Fórmula 1 es un ecosistema en el que todo está medido al milímetro y apenas hay espacio para la improvisación. El alemán, que a finales de la temporada pasada se quedó sin coche después de que Esteban Ocon se hiciera con su volante en Renault para este 2020, recibió el jueves la llamada del equipo británico, que le eligió a él para ocupar el lugar de Sergio ‘Checo’ Pérez con vistas al Gran Premio de Gran Bretaña que se disputa este fin de semana, y muy probablemente también para el siguiente, que repite escenario siete días más tarde. El mexicano se convirtió en el primer caso confirmado de coronavirus en el paddock tras haberse desplazado a México al terminar la última carrera, en Hungría. Aunque Racing Point tenía a su disposición como pilotos reserva a Stoffel Vandorne y a Esteban Gutiérrez, la escudería se decantó por Hulkenberg por su conocimiento del equipo, puesto que corrió con Force India, la base de Racing Point, entre 2014 y 2016. “Con un solo día para prepararse, el hecho de que sepa quiénes somos supone una gran ventaja”, aseguró Otmar Szafnauer, el jefe de la estructura.

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El corredor de Emmerich, de 32 años, voló el mismo jueves a Gran Bretaña desde Alemania, aunque no obtuvo la autorización para entrar en Silverstone hasta el viernes, después de que el test que se le hizo para certificar que estaba limpio de covid-19 diera resultado negativo. Hulk pasó por el cuartel general de la formación, que está a tiro de piedra del trazado, y practicó durante 45 minutos en el simulador, antes de acceder al circuito ocho minutos antes de las 11 de la mañana, la hora prevista de arranque de la primera sesión de ensayos libres. Después de que los técnicos le confeccionaran el asiento a medida in situ, el germano salió a la pista a las pasadas las 11.00, completó 23 vueltas y terminó el noveno en la tabla de tiempos. Su mejor vuelta fue 1,1 segundos más lenta que la del más rápido (Max Verstappen) y seis décimas más lenta que la de Lance Stroll, su vecino de taller, que finalizó el tercero.

“Me estaba dirigiendo hacia Nürburgring, para otro proyecto relacionado con la competición, cuando recibí la llamada de Otmar. De eso hace solo 24 horas, así que todo es un poco surrealista. Pero me gustan los retos, y esto sin duda es uno de los grandes”, resumió Hulkenberg, en el que puede ser un fin de semana clave para calibrar el potencial real de un monoplaza que en lo que llevamos de campeonato ha dado pistas de poder medirse en corto con los Ferrari. Como no podía ser de otra forma, la sorpresa y positivismo del recién aterrizado era directamente proporcional a la frustración y desespero de quien perdió su asiento.

Las recomendaciones y el protocolo anticoronavirus establecido por Liberty Media, el promotor del Mundial de F1, deja bien claro que todo el personal que viaja debe limitar al máximo sus movimientos y respetar las ‘burbujas operativas’ durante los fines de semana de carrera, aunque esas restricciones desaparecen cuando no hay eventos encadenados. En un video colgado en sus redes sociales, Pérez desveló este viernes que, una vez concluida la última prueba, celebrada hasta ahora, en Budapest, cogió un avión privado con rumbo a México para ir a visitar a su madre, que había tenido un accidente. Después de verla deshizo el camino a la inversa, y en algún punto del traslado se contagió. “Es uno de los días más tristes de mi carrera. Había puesto todo mi empeño y preparación en este gran premio, y esto que ha pasado demuestra lo vulnerables que somos todos ante este virus”, declaró Checo, quien además ya sabe que tiene muchos números de quedarse sin bólido en 2021 por el interés creciente de Sebastian Vettel.

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