Jordi Fernández: “Hacemos vida en un mundo irreal”

La burbuja de la NBA en el complejo de Disney World, Orlando, hierve con la reanudación de la competición suspendida desde el 11 de marzo a causa de la pandemia. Jordi Fernández (Badalona, 37 años), entrenador ayudante de Denver Nuggets, describe el inédito planeta artificial en el que la NBA ha invertido más de 125 millones de euros para que 22 equipos completen la temporada hasta mediados de octubre.

Pregunta. ¿Cuál es la situación en la burbuja de Orlando?

Respuesta. Es una temporada sin precedentes. Ha cambiado todo. Metidos en la burbuja, la competición no será igual. La voluntad de hacer cosas diferentes, de ser creativos y de adaptación será importante, y a la vez, un gran aliciente.

P. ¿Cómo funciona?

R. Es un mundo inimaginable. Han creado un mundo aislado de todo. Impresiona. Es una experiencia que no ha vivido nadie. La logística es enorme. Si ves las pistas de entrenamiento, creo que hay diez, y cada área cuenta con un gimnasio completo, con una zona de fisios… Y en las salas de convenciones de los hoteles también han montado pistas de baloncesto.

P. ¿Y las canchas donde se disputarán los partidos oficiales?

R. Es extraño. No es lo mismo que en el fútbol, que juegan en estadios para 100.000 espectadores vacíos. Nosotros no jugamos en canchas para 20.000 personas como es habitual. Son más pequeñas. Pero los partidos no son fríos. Con las tecnologías han logrado crear un ambiente acogedor y que no decaiga la intensidad. Lo han pensado muy bien, no solo para vender el producto y que pueda ser atractivo para quienes lo ven desde casa, sino para nosotros, para que podamos disfrutar y no compitamos en un espacio muy frío. La sensación es como si estuvieses en un partido de verdad.

P. ¿Qué requisitos tuvieron que cumplir para entrar en la burbuja?

R. Tenías que pasar un periodo de dos semanas en el que te hacían pruebas día sí, día no. Durante los cuatro días anteriores, cada día. Una vez en Orlando, nos llevaron directamente a testar y cada uno tuvo que estar aislado dos días en la habitación hasta que daba dos negativos en las pruebas.

P. ¿Cómo se mueven allí?

R. Tu llave de la habitación es una pulsera que, además de abrir la puerta, está conectada a una aplicación. A través de ella, pasas un cuestionario diario. Te levantas, te tomas la temperatura con un termómetro conectado por Bluetooth a la pulsera, tenemos otro aparato para controlar el tanto por ciento de oxígeno en la sangre, te hacen preguntas sobre la salud mental, si has estado alrededor de gente que haya dado positivo recientemente… Ello, además del test que haces cada día. Si un día te lo saltas, en el hotel hay puntos de control y si la pulsera no te da luz verde, significa que no has cumplido los protocolos.

P. ¿Se palpa la preocupación por la fuerza con que la pandemia está incidiendo en Florida?

R. Personalmente me siento muy seguro aquí dentro. Aquí no entra ni sale nadie. Bueno, salir, puedes salir. Nadie está aquí a la fuerza. Pero si sales, no puedes volver a entrar si no pasas los test y la cuarentena. Tal y como está organizado esto, con los controles que hay, es imposible que pase lo que sucede fuera. Hacemos vida en un mundo irreal. Para poder jugar es más que suficiente, un lujo.

P. ¿Pasa factura?

R. Pueden llegar a ser más de tres meses sin ver a la familia. Eso es muy duro. Pero lo que ilusiona es la responsabilidad que tenemos, la de entretener a mucha gente. Es un experimento social. Dentro de muchos años mirarán atrás para estudiarlo. Es muy duro, dentro de todos los lujos que tenemos, saber que no eres 100% libre y que no puedes ver a tu familia. Mi hijo cumplirá un año y está a punto de empezar a caminar, y mi hija está a punto de cumplir tres años. Cada uno lo lleva a su manera. Hay chavales muy jóvenes aquí y también se les puede hacer pesado de otra manera.

P. Su líder, Jokic, dio positivo y se reincorporó más tarde.

R. Son temas que se llevan de manera muy privada. Pero lo bueno es que los jugadores que han dado positivo han sido casos leves o asintomáticos. Lo que más preocupa a la Liga es que puedan sufrir problemas de corazón relacionados con el virus. Deben pasar unos controles extra. Los jugadores de nuestro equipo que han pasado por ello no han tenido ningún problema, lo han superado y están entrenando. Nos afectó porque no pudimos reunir a todo el grupo desde el principio, como le pasó a otros equipos. Pero nosotros estamos clasificados. Si te paras a pensar, si puedes evitar a los Lakers o los Clippers en la primera ronda…, mejor, pero después quedar tercero o sexto, si no tienes ventaja de campo, que aquí no la habrá, da un poco igual. Hemos sido segundos durante muchas jornadas y hemos demostrado que podemos conseguir esa plaza. Los Clippers (ahora segundos) son un grandísimo equipo y favoritos al anillo, pero nosotros también. Nuestra mentalidad no es estar esperando a que nos toque otro año luchar por el anillo, la oportunidad la tenemos delante y se ha de aprovechar.

P. Empezaron el amistoso contra Washington con Jokic (2,13 metros) en la posición de base, junto a Millsap (2,01), Grant (2,03), Plumlee (2,11) y Bol Bol (2,18). ¿Jugar con un quinteto tan alto les hace plantearse ese tipo de esquema en competición?

R. A veces de las crisis salen cosas buenas y oportunidades y este es un ejemplo. No teníamos muchos jugadores y contábamos con muchos interiores. Trazamos un plan de acción y los chavales cumplieron muy bien y al menos pudimos ver algo que hubiera sido difícil con el equipo al 100%.

P. El año pasado ya fue entrevistado por Cleveland para ocupar el puesto de primer entrenador. ¿Cuál es su situación?

R. Al cuerpo técnico nos queda un año más de contrato en Denver. Alargaron el contrato del primer entrenador este año y normalmente vamos de la mano, pero con la pandemia se paró el tema. Pero no nos preocupa porque la relación con el club es muy franca, siempre nos han dado apoyo y sinceridad. Me siento afortunado en Denver, un equipo joven y que lleva cinco años en progresión, pero el reto es también dar algún paso adelante. Ser primer entrenador me ilusiona, pero tampoco me desespera. Aquí a los entrenadores ayudantes se nos respeta y se nos trata muy bien.

P. ¿Y la selección, en la que estuvo en 2017 como ayudante de Sergio Scariolo?

R. Para mí fue una experiencia muy buena. Pero no fui al Mundial porque nacía mi segundo hijo. Me alegré de que lo ganaran y me siento parte del grupo. Es natural que el cuadro técnico que se formó sea el que vaya a los Juegos. Pero mi disponibilidad siempre estará abierta al 100%.

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