La zona euro sufre un derrumbe del 12,1% en el segundo trimestre por la pandemia

El centro comercial Plaza Norte 2, de Madrid, antes de que las tiendas pudiera abrir en España.
El centro comercial Plaza Norte 2, de Madrid, antes de que las tiendas pudiera abrir en España.Víctor Lerena / EFE

Ya es oficial: Europa entró en recesión en el segundo trimestre del año. Y no es una depresión cualquiera: las dimensiones de la caída sobrepasan con creces cualquier dato que contiene la serie estadística histórica. Las medidas de confinamiento y el cierre de fronteras supusieron un hundimiento del 12,1% de la economía de la zona euro, según el primer dato avanzado por la oficina comunitaria Eurostat. El derrumbe, en línea con lo previsto por Bruselas, multiplica por cuatro la mayor bajada trimestral sufrida por los países de la moneda única tras la crisis de Lehman Brothers. España, con una caída del 18,5% del producto interior bruto (PIB), lidera el batacazo entre las grandes economías.

Francia miró hacia el mayo de 1968 cuando en el primer trimestre su economía se contrajo un 5,9%. Los países de la zona euro deben ir mucho más atrás, al menos hasta la Segunda Guerra Mundial, para hallar caídas de la magnitud como las que están publicando las oficinas estadísticas nacionales esta semana. A falta de contar con los datos de todos los países, por ahora España lidera el desplome (-18,5%), a una gran distancia de Francia (-13,8%), Italia (-12,4%), Bélgica (-12,2%), Austria (10,7%) y Alemania (-10,1%); y por encima de la media de la zona euro y de la UE (-11,9%). Esos desplomes, que expresan el coste de haber protegido a las sociedades europeas de la epidemia, ponen de manifiesto las divergencias dentro de la zona euro.

Los datos reflejan los múltiples golpes recibidos por Europa, tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda. Todo empezó con la ruptura de las cadenas de suministro a raíz de los brotes que primero azotaron las sociedades asiáticas, recogidas en la caída del Producto Interior Bruto del 3,8% experimentada en el primer trimestre de 2020. Ese dato también reflejaba el comienzo de una parálisis de la actividad que se generalizó e intensificó en abril, en particular en el comercio y los servicios de hostelería y restauración. Los grandes escaparates de Milán, Barcelona o París tuvieron que echar la persiana al menos durante ese mes.

Millones de trabajadores tuvieron que acogerse a expedientes de regulación de empleos temporales en Europa a raíz de la pandemia y la tasa de paro volvió a repuntar. En cualquier caso, los únicos hilos de los hogares con el consumo que la covid-19 no pudo cortar fue el de los comercios de alimentación y el comercio online, allí donde no se restringió para dar prioridad al intercambio de mercancías sanitarias y farmacéuticas o proteger a sus trabajadores de la pandemia.

Medidas de estímulo

El último impacto para la economía europea fue el del cierre de las fronteras, tanto internas como externas. La UE ha levantado de nuevo el grueso de sus barreras internas, pero mantiene interrumpido el acceso con la mayor parte del exterior. Ese bloqueo al principio supuso de nuevo problemas en las cadenas de suministro e incluso en el envío de material sanitario de un país a otro.

Ahora las dos grandes víctimas son el turismo internacional, lo cual castiga sobre todo al Mediterráneo, y las exportaciones. Por último, la respuesta de los países ha sido desigual, de modo que mientras Alemania ha sacado músculo para amortiguar el golpe, España ha dado una de las respuestas más tímidas de la UE, según datos del think tank Bruegel.

La recesión, sin embargo, va a ser diferente a todas las demás. Por su rapidez, su intensidad y, si nada se tuerce, su brevedad. Los analistas apuntan que el dato de Francia sugiere que los países de la zona euro podrían haber experimentado ya el rebote que los sacaría de la depresión. Aun así, la persistencia de brotes locales –que han supuesto confinamientos parciales— empañan ese proceso y lastran la actividad, en particular la del turismo del sur de Europa.

Si bien la recesión puede quedar atrás, la crisis no ha terminado. Bruselas, que teme un otoño complicado si los Gobiernos empiezan a retirar las redes de seguridad tendidas a empresas y trabajadores, prevé que la UE no volverá a los niveles anteriores a la pandemia hasta al menos 2022. En una Europa en la que también esta crisis se está viviendo a dos velocidades, la Comisión Europea primero prevé la recuperación del centro del continente, liderada por Alemania, y más tarde del Sur.

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