El riesgo de nuevos rebrotes empeora las perspectivas económicas para el resto del año

Sede de la Bolsa española.
Sede de la Bolsa española.Ana Bornay / EFE

El Ministerio de Economía recordaba este viernes que los datos publicados por el INE son las cifras de lo que ha pasado. Recalcaba que son lo que se ve en el espejo retrovisor y que la recuperación en realidad empezó en mayo. Aunque catastróficas, las cifras del segundo trimestre encajan más o menos con lo que esperaban el Gobierno y los analistas. Sin embargo, ¿va a estar el tercer trimestre en línea con lo esperado?, ¿va a tener el rebote menos fuerza de lo que se anticipaba? Esa es la cuestión que ahora preocupa a los economistas.

España empieza a parecer rezagada entre los países del euro. Y aunque todavía hay muy pocos datos sobre el tercer trimestre, las sensaciones son malas en medio de un clima de rebrotes y de recomendaciones de otros países de no viajar a España. La puntilla fue el anuncio del Reino Unido de poner en cuarentena a los viajeros procedentes del territorio español. El riesgo de que las previsiones descarrilen en el tercer trimestre es ahora palpable.

“La sensación es que retornar a los niveles previos a esta crisis puede tardar más de lo esperado. Con un peso tan importante del turismo, es clave que España transmita al exterior la imagen de un destino seguro”, señala Francisco Vidal, economista jefe de Intermoney.

“Teniendo en cuenta las perspectivas del turismo internacional, que representa en torno a un 9% en el PIB con el efecto arrastre, el escenario central de previsiones se ha vuelto más pesimista”, explica Pedro Antonio Merino, economista jefe de Repsol. Solo en agosto solían entrar unos 10 millones de turistas extranjeros que se dejaban casi 12.000 millones de euros, según cifras de 2019.

El Banco de España publicará en septiembre sus nuevas previsiones. El golpe al turismo, el confinamiento de territorios o las restricciones al ocio apuntan que se están materializando algunos de los riesgos que el supervisor consideraba en su peor escenario de caída del 15%.

Embalsamiento de la demanda

Conforme se fue levantando la hibernación, los datos más recientes comenzaron a dibujar una recuperación. Las últimas estadísticas de comercio minorista y las de pago con tarjetas de BBVA han mostrado un restablecimiento casi hasta cotas precovid. Dicho esto, tales números pueden estar condicionados por un posible embalsamiento de la demanda debido a las personas que hayan ingresado su remuneración pero no hayan podido gastarla hasta ahora. También puede influir que haya habido un fuerte trasvase del pago en efectivo al de tarjetas para evitar los contactos. O que los españoles estén gastando más en el territorio nacional al no viajar fuera. A todas luces, el aumento del comercio electrónico debe además pesar en estas cifras de tarjetas.

Otros indicadores de empresas que se recogen con inmediatez, como el consumo eléctrico, los combustibles o la circulación por carreteras, reflejan una cierta estabilización, pero todavía claramente por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. En general, aunque con la desescalada se percibe una cierta mejoría de los indicadores más actualizados de mayo y junio, la recuperación es muy desigual tanto por sectores como por zonas geográficas.

La revista The Economist hablaba de que las economías podrían estancarse hasta un nivel un 10% inferior mientras persista la pandemia. Muchas actividades podrían verse menguadas por las limitaciones a la movilidad y la pérdida de confianza. Lo llamaban la economía del 90%. Solo que España tiene una estructura productiva en la que el daño podría ser más acusado al ser muy dependiente del turismo, los servicios con interacción social y el automóvil. El Banco de España ya publicó que para un grado de confinamiento igual la particular composición sectorial española hacía que sufriese caídas del PIB más serias. Y aunque llama la atención que Italia solo haya perdido un 12,4% del PIB, su economía está más diversificada y no precisa tanto del turismo o de la automoción. Además, aunque representa una economía pequeña, el sur del país apenas ha sufrido confinamientos.

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