Tramo a tramo: el mapa de los puntos más peligrosos por alcohol y drogas en las carreteras españolas

El alcohol y las drogas son un peligro constante para la seguridad en las carreteras españolas. Pero no todos los tramos son igual de peligrosos. El informe RiskMent financiado por la Dirección General de Tráfico permite por primera vez identificar los segmentos concretos de mayor riesgo. El estudio, que adelanta EL PAÍS, tiene en cuenta dos decenas de variables para predecir con algoritmos de estimación los lugares donde es más probable que estas sustancias afecten a la siniestralidad. Las comunidades que acumulan más puntos calificados como muy peligrosos son Galicia, Canarias y la Comunidad Valenciana.

El análisis identifica más de 3.200 tramos en vías interurbanas dentro de tres categorías, de más a menos peligroso. El mapa incluye solo los 760 más peligrosos, los de riesgo “medio” y “alto” en todas las autonomías excepto Cataluña y País Vasco, cuyos datos de siniestralidad no tiene la DGT. Las variables que se han tenido en cuenta van desde factores ambientales (distintos tipos de locales de ocio), de entorno (longitud del tramo y patrones de accidentes) y personales, vinculados con los perfiles de personas que han tenido accidentes. Un dato avala la relevancia del estudio: en España un 45% de los conductores fallecidos dio positivo en consumo de alcohol, drogas o psicofármacos, según los últimos datos de la DGT relativos a 2019. Más del 80% de los positivos tenía una tasa superior a 1,20 gramos por litro, lo que supone una intoxicación severa.

El trabajo se basa en información de 2018 y es obra del centro de investigación Crímina para el Estudio y Prevención de la Delincuencia de la Universidad Miguel Hernández (Elche). Los datos representan una foto fija hecha con esa información de hace dos años, pero el objetivo de los investigadores es que acabe por convertirse en una aplicación de actualización periódica que sirva a las autoridades para un mejor despliegue de los controles de alcohol y drogas. Debido primero a cambios políticos y luego a la pandemia aún no se le ha dado aplicación práctica.

“Esta herramienta permitiría situar los controles en los lugares en que se pueden evitar accidentes relacionados con la alcoholemia”, dice Fernando Miró, director de Crimina e investigador principal del trabajo, en el que han participado ocho investigadores y surge a partir de la tesis doctoral de José Eugenio Medina. El estudio no tiene en cuenta que en algunos tramos, por seguridad, no pueden colocarse dichos controles. Tampoco desprecia el conocimiento y la experiencia de los agentes. “Pero también hay muchos sesgos que influyen y estas herramientas vienen bien para pulir, para afinar”, dice Miró. Y no solo sirve para mejorar la eficacia policial. En lugares más peligrosos puede limitarse la concesión de permisos de restauración o “prevenir con señalización, estructura de las carreteras, campañas específicas”, añade Miró.

Los puntos más peligrosos no son necesariamente los que acumulan más accidentes. Hay tramos de riesgo con menos tráfico, ya sea por la población o por el tipo de vía. “No estamos pintando zonas de España donde pasan más vehículos y una de las conclusiones es que no existe una correlación entre tráfico y accidentes”, dice Miró. “Si fuera así, Madrid debería tener mucho más de lo que tiene y la ciencia nos dice que no se distribuyen aleatoriamente, y más en un evento tan social como es el alcohol”, añade.

La merecida mala reputación de la N-332

Una de las zonas más negras, según este mapa, es la Nacional 332 en Alicante. Los apenas, en concreto los 20 kilómetros que separan los municipios de Torrevieja y Pilar de la Horadada. El primero, uno de los motores más potentes del turismo de la Costa Blanca. El segundo, el puesto fronterizo entre la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia. Ambas localidades están cosidas por esta carretera, con vistas casi permanentes al Mediterráneo, trufada de urbanizaciones, ciclovías, centros comerciales, restaurantes, y pubs. Lo que tendría que ser una ruta de acceso al paraíso es, en realidad, una cicatriz con una gran concentración de accidentes. Una trampa con rotondas.

El tramo entre Torrevieja y Pilar discurre aproximadamente entre los puntos kilométricos 36 y 56 de una vía que recorre en total 386 kilómetros, de Cartagena (Murcia) a Valencia. Prácticamente ninguna de las etapas de esta ruta que perfila el litoral suroriental español está libre de sospecha. Especialmente, en verano, cuando recibe millones de turistas que recalan en el gran monstruo del sector, Benidorm, o en ciudades como Gandía o Cullera (Valencia), Denia, Jávea, Calpe, Altea, Villajoyosa, Santa Pola o Guardamar (Alicante). Un itinerario con demasiados remiendos de un carril por sentido y que se masifica porque la alternativa, al norte de la ciudad de Alicante, era la AP-7, de peaje hasta este año; y al sur, la A7, una autovía reciente que da un rodeo tan grande que apenas reduce tiempo de viaje.

El tramo más meridional de la N-332 en la provincia de Alicante es uno de los que peor reputación soporta. Lo confirma un taxista que prefiere no identificarse y que ha parado un instante a almorzar en una zona de ocio y restaurantes situado a la salida de Torrevieja. “Sí, hay muchos accidentes en esta zona”, señala, “sobre todo de alcance”, es decir, choques de dos o más vehículos por frenazos o reducciones de velocidad que no se han advertido a tiempo. “También hay mucho extranjero que no conoce bien la carretera”, continúa el taxista, “y los chavales que se comen las rotondas por la noche, después de salir de fiesta”.

Mientras prosigue con su refrigerio, de pie y con el maletero abierto, el taxista señala una señal que está justo enfrente. Marca el fin de un tramo de concentración de accidentes. Es uno de los dos que el Libro de Puntos Negros de la Dirección General de Tráfico (DGT), sin actualizar desde 2014, ubica en este tramo. Los dos están en el entorno de Torrevieja. Este se encuentra en un lugar con dos carriles por sentido las inmediaciones del Centro Comercial La Zenia, un colosal punto magnético para todo tipo de clientes que se encuentra en el término de Orihuela Costa, atravesado por la nacional de camino a Pilar de la Horadada. El área está considerada urbana, por lo que solo se puede circular a 50 kilómetros por hora.

La indefinición es uno de los problemas del tramo. Se va muy lento en zonas amplias y muy rápido en zonas estrechas, como la que nace de la rotonda de Lo Monte, en Pilar de la Horadada. Pero no es la única razón de las colisiones. El verdadero problema de la N-332 es que resulta imprescindible. Es la desembocadura de todas las zonas residenciales, el punto de acceso a las comerciales y de ocio, el enlace necesario con el aeropuerto de Alicante-Elche y la línea roja del mapa que hay que atravesar para llegar a las playas y calas del sur de la provincia.

En un extremo de este itinerario, la concejal de Seguridad Ciudadana de Pilar, Marina Sáez, señala que en su término municipal se ha producido “varios accidentes mortales” en el lugar en que la carretera vuelve a ser de un carril por sentido. “El conductor viene de un tramo desdoblado y, tras una curva, se encuentra con el de vía única”. En ese momento, “se despistan”. Sáez incide en que se trata de “un foco de riesgo alto, sobre todo en verano”. Pero “como no alcanza el número estipulado para considerarlo punto de concentración de accidentes, pues no está señalizado”. Desde el Ayuntamiento, prosigue, “ya se ha puesto en conocimiento de las autoridades competentes esta incidencia”. No pueden hacer más, asegura.

En el otro extremo “se produjo un accidente terrible hace unos años”, cuenta Andrés Antón, concejal socialista torrevejense, actualmente en la oposición. “Una joven bajó de su coche averiado y parado en el arcén y otro vehículo la arrolló y la mató”, recuerda. Antón asegura que todo el mundo coincide en que el desdoble de la variante es urgente. Es el principal proyecto relacionado con esta vía que tramita el gabinete que dirige el ministro José Luis Ábalos, según fuentes del Mitma.

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