Hamilton gana hasta con tres ruedas

Lewis Hamilton está tan de dulce que es capaz de ganar una carrera incluso con un reventón. La tercera victoria consecutiva del británico tenía las hechuras de otro agradable paseo por el parque hasta dos vueltas antes de la bandera de cuadros en el circuito de Silverstone. Y de repente, aquello que parecía una película romántica y casi empalagosa se convirtió en un thriller de acción de esos que provocan más de un infarto. El primero a Valtteri Bottas, que circulaba con el piloto automático cómodamente colocado el segundo cuando la goma delantera izquierda de su Mercedes se despedazó. Y un giro después, el último, fue Hamilton quien sufrió exactamente ese mismo problema. La suerte se puso de la mano del actual campeón, que fue capaz de administrar el margen que tenía sobre Max Verstappen y cruzar la meta el primero, con el coche ladeado y soltando chispas por todas partes. El podio lo completó Charles Leclerc, mientras que Carlos Sainz sufrió el mismo destino que los dos Mercedes, también en los estertores de la prueba y cuando circulaba con el quinto puesto asegurado. El madrileño terminó 14º.

Se trata del 87º triunfo de Hamilton, una cifra que le acerca cada vez más al récord absoluto de 91 que está en manos de Michael Schumacher desde 2006. Por lo demás, esta es la séptima vez que el corredor de Stevenage (Gran Bretaña) se impone en su gran premio de casa, algo que nadie había logrado hasta la fecha.

“Hasta esa última vuelta todo fue más o menos tranquilo. Cuando Valtteri tuvo el pinchazo, pensaba que mi rueda estaba bien. Pero de repente, en la recta, noté que se desintegraba. El corazón se me subió a la boca”, resumió Hamilton, que de esta forma ya dispone de 30 puntos de ventaja al frente de la tabla, un cojín de más de una carrera cuando solo se han disputado cuatro.

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