Domènec Torrent: “Si pierdes el estilo, cuando pierdes no te queda nada”

Entre 2008 y 2018 Domènec Torrent Font (Santa Coloma de Farners, 1962) fue una pieza fundamental en el cuadro técnico de Pep Guardiola. Primero como analista en el Barça, y después como segundo entrenador en el Bayern y en el Manchester City, hasta que decidió hacerse cargo de su propio banquillo en el New York City. La semana pasada le fichó el Flamengo. Antes de viajar a Rio se sentó en el jardín de su casa para hablar por Skype de los equipos que mejor conoce.

Pregunta. ¿Cómo ve al Barça?

Respuesta. Los equipos que han marcado una época han tenido siempre un mismo entrenador, al menos cuatro años. Esto quiere decir que el sistema es el mismo y es más fácil para los jugadores. A los jugadores que pueden marcar diferencias hay que crearles un ecosistema para que se encuentren cómodos. Messi es el mejor jugador de la historia, y esta temporada ha sido desequilibrante, pero no puede coger un balón de su defensa y hacerlo todo solo. El problema del Barcelona es que da mucha ventaja porque no tiene un proyecto sólido con un técnico que esté tres o cuatro años, por muchas razones. Primero, porque así sabes el tipo de jugador que puedes fichar. Hay jugadores muy buenos pero no son los idóneos para tu sistema. Xavi dijo algo que firmo: ‘No es lo mismo jugar con el Barça que normalmente juegas con pocos espacios, que en otros equipos donde tienes más espacios’. En el Barça es importantísimo fichar jugadores que sepan jugar donde hay pocos espacios. Xavi piensa en lo que nos encontrábamos: que ibas a presionar arriba, robábamos arriba, el rival se te cerraba y tenías muy pocos espacios. Y jugadores que te mataban con espacios, en el Barcelona seguían siendo igual de buenos pero con este estilo les costaba más. Mirando este Barcelona lo que intuyo es que debes tener un estilo claro: ¿Quieres jugar en largo? Juega en largo. ¿Quieren jugar a la contra? A la contra. Pero si en cuatro años tienes dos o tres entrenadores distintos, casi sin nada que ver unos con otros, quieras que no los automatismos se pierden porque uno quiere una cosa y otro otra, uno quiere apretar más arriba y el otro replegarse un poco más. Y todo es lícito y bueno. Se puede ganar de cualquier manera. Pero hay que crear un estilo. Porque puedes perder con todos los estilos, pero si además pierdes el estilo, cuando pierdes no te queda nada, solo fichar jugadores a ver si ellos mismos resuelven. Dicho esto, el Barça puede ganar la Champions, como otros cuatro equipos en Europa que pueden ganar cualquier cosa por la calidad de sus plantillas.

P. Hay algo que Valverde no hacía jamás, que era soltar a Busquets para que saltara a presionar a los volantes cuando el rival armaba su jugada. ¿Por qué hay entrenadores que nunca liberan a su mediocentro del deber de proteger los centrales y otros que sí lo hacen?

R. Con Pep cada semana entrenábamos la presión diferente. Depende del rival: si jugaban 4-2-3-1 y tu mediocentro saltaba, el diez contrario quedaba solo. Entonces pues no saltaba. Si jugaban con 4-4-2, como los dos puntas ya están con los dos centrales, pues el mediocentro podía saltar. Cuando el contrario juegan con rombo y un mediapunta —Messi o Hazard— si saltas tienes un problema. Si juegan 4-3-3, abiertos con dos extremos y un punta, tu mediocentro puede saltar porque se quedan cuatro defensas contra tres. Cuando se dice que el City juega 4-3-3 no es verdad. En el 80% de los partidos, si el lateral va dentro, al final juegan un 3-2-2-3, y defienden con cinco.

P. ¿El 4-3-3 es el mejor sistema para repartir los espacios?

R. Si fuera profesor de táctica en una escuela de entrenadores no suspendería a nadie: ningún sistema contrarresta a otro. Depende de los comportamientos de los jugadores. Yo, cuando el rival tiene más de diez segundos el balón yo ya me pongo nervioso. Lo principal es que el entrenador sienta una cosa y convenza a sus jugadores de ello. Para mí Pochettino es muy completo porque varía mucho de sistema y los domina. Es decir, convence a los jugadores de hacerlo. Poche nunca sabías cómo te jugará. Si 3-4-3, si 4-4-2 con rombo… Me gustaba porque te complicaba la vida. Te obligaba a dar una vuelta de tuerca en tu cabeza y dar soluciones a tus jugadores. El entrenador no gana nunca. Da soluciones. Y esto es lo que te motiva para entrenar.

P. ¿Por qué a veces el City juega con doble pivote?

R. En alguna ocasión hemos jugado con doble pivote, como en el campo del Chelsea de Conte, porque Hazard venía dentro a buscar y te creaba superioridad. Y si te agarraba el balón al lado de tu pivote, que era Fernandinho, te podía matar. A veces es mejor que el mediocentro espere, y otras que salte. Particularmente, me gusta que salte si está organizado, cuando el rival tiene problemas en la salida y tú ya has hecho tres presiones. No es bueno que se espere atrás porque al final a los lados del pivote siempre hay espacios.

P. Cuando se inicia el juego con el 4-3-3, normalmente el mediocentro tiene líneas de pase claras hacia dos interiores. ¿Cómo se conserva esa claridad cuando se resta un interior para retrasarlo al doble pivote?

R. Si juegas con doble pivote y quieres tener las mismas opciones de pase, tú puedes escalonar la salida jugando con los extremos dentro y soltando algún lateral. Así encuentras pase rápido. Depende mucho de los hombres: no es lo mismo jugar con Fernandinho que con Rodri o Gundogan, o que De Bruyne. Porque De Bruyne y Gundogan son de menos recuperación pero de más control y llegada. Entonces tienes que equilibrar. Por eso a veces los laterales del City se suman al mediocentro y forman un doble pivote. Lo importante es el sentido que le das al juego. Por ejemplo: si juega Rodri y Zinchenko va dentro, te quedas con tres atrás y dos pivotes. Si tú tienes en tu equipo el mejor Romario y el mejor Ronaldo Nazario no puedes ser tan tonto de poner a uno abierto a una banda porque quieres hacer el 4-3-3. Te tienes que reinventar. Con Pep jugamos con Sterling y De Bruyne de extremos por dentro, dejando ir a Mendy y a Walker por fuera.

P. Una de las cosas que Guardiola mejor ha desarrollado en el City es esa permuta continua entre los interiores y los extremos. ¿Qué se persigue con eso?

R. Mucha gente se confunde con el juego posicional. Se trata de ocupar la posición: es igual con quién. Con el Bayern en la banda izquierda teníamos a Ribéry y Alaba. Pep se lo decía: es igual quién haga de lateral. Si Ribéry quería venir a buscar el balón al lateral, Thiago se iba de extremo y Alaba se iba dentro como interior. Daba igual. Ahora, en la pérdida de balón la responsabilidad de cada uno era distinta: Ribéry era lateral hasta que no recuperábamos la pelota. Esto va unido a las calidades individuales: hay jugadores que no se van a encontrar cómodos intercambiándose con el extremo, pero Gundogan lo puede hacer, De Bruyne ha jugado de extremo, Sterling juega muy bien por dentro, y a Sané le cuesta, porque es extremo puro. Cuando se te cierran tanto los defensas y son muy fuertes es muy importante tener extremos desequilibrantes porque un extremo cuando dribla una línea realmente te dribla a cinco. Sin extremos puros corres el riesgo de pasarte el balón sin profundizar”.

P. ¿El pase tiene sentido si el movimiento de los jugadores no es constante?

R. La gente habla del tiki-taka en términos peyorativos: aquí no se trata de pasarse el balón, se trata de mover a la gente, hacer que el rival bascule dos o tres veces, y así encontrar el espacio. Pep lo ha hecho siempre. En el Barça no tanto. En el Bayern muchísimo. La banda izquierda del Bayern era un espectáculo: y todas las posiciones estaban siempre ocupadas. ¿Qué ventajas te da esto? Qué por ejemplo tú, como mediocentro, cuando tengas complicaciones, siempre tendrás un compañero en cada posición y sin mirar vas a poder tirar el balón y allí tiene que estar uno. Si no es el extremo es el lateral. Por eso se puede jugar tan rápido.

P. ¿Es posible desequilibrar solo con el toque hoy en día, a estas defensas tan organizadas y bien preparadas físicamente, o es imprescindible que los jugadores cambien de posición en la misma jugada?

R. Cuando los extremos y los interiores intercambian posiciones crean dudas a los rivales. Porque cuando un extremo va dentro, si el lateral no se ha entrenado o ha visto muchas veces a ese equipo no sabe si seguirlo o no. Si el lateral lo sigue creas un espacio para que suba tu lateral. Si no lo sigue y el extremo se mueve dentro por detrás del interior contrario, se queda solo. Y si es un jugador como Sterling, con buen uno contra uno, el rival tiene un problema. Hay muchos entrenadores que disponen que cuando un extremo va dentro ya no es para el lateral sino para el jugador que está en su zona. Yo prefiero que el lateral no lo siga. Ahora el concepto es más zonal. No significa que cada uno dentro de su zona se quede parado: te mueves dentro de un radio de diez metros. Más allá puedes salir o no, dependiendo de los hombres que haya cubiertos. Cuando los equipos cubren más todas las zonas del campo, a lo mejor recibes el balón pero luego no tienes espacios. Cuando el comportamiento es más de marca al hombre te cuesta más recibir, pero tú puedes arrastrar a tu hombre, no para recibir tú el balón, sino para que lo reciba un compañero.

P. ¿Qué tiene De Bruyne?

R. De doble pivote ha jugado bien; de extremo ha jugado bien, estando abierto en la derecha, y en la izquierda yendo hacia adentro; de ocho ha jugado bien; de diez ha jugado bien. Técnicamente es muy bueno, es muy generoso en el campo, excepcional a balón parado. Y muy inteligente: en el Bernabéu de falso nueve lo hizo muy bien. Es joven, tiene mucha llegada, es el jugador que más asistencias da cada temporada. Nunca se queja.

P. Alaba se ha convertido en uno de los defensas centrales de referencia en Europa. ¿Cómo fue su paso del lateral al medio de la defensa?

R. Alaba ha pasado un poco desapercibido en el fútbol mundial a pesar de sus cualidades impresionantes. Si lo ficha un equipo que defiende esperando atrás, para despejar centros, es mejor que lo pongan de lateral porque no se lo van a terminar. Pero para defender arriba él es perfecto porque es rapidísimo. Por eso ahora el Bayern está apretando arriba y Alaba está funcionando tan bien como central.

P. ¿Laporte comparte esas cualidades?

R. Laporte también es un central para jugar así. Es impresionante: rápido, con poderío, salida de balón, desplazamiento en corto y en largo. Es ideal a pesar de tener 1,90, porque en los primeros metros del giro, para correr hacia atrás es rapidísimo. Por eso Pep en el Barça metió a Abidal de central. Era igual que Alaba en eso. Cuando los rivales se dan cuenta de que tienes el 70% del balón y eres agresivo en la presión jugando arriba, te buscan todos la espalda. Son incontables las veces que Abidal se cruzó detrás del otro central para evitar una jugada de gol. . Por eso Pep puso a Masche de central. ¿Qué entrenador pone un jugador de 1,70 de central? En la Premier te dicen que estás loco. Pero Masche era rapidísimo y te soluciona muchísimos problemas siempre que jugaras defendiendo alto.

P. ¿Por qué sufren tanto los centrales en el sistema de Guardiola?

R. Si tú tienes el balón: ¿qué necesitas en un central? No solo que sea atrevido para salir jugando con el balón controlado. Tienes que estar muy atento a todos los detalles del partido. Ser rápido para girarte, y muy intuitivo para salir 20 metros a buscar a la marca.

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