El Mutua Madrid Open no escapa de la pandemia

Por segunda vez en cinco meses, la pandemia de la covid-19 se ha llevado por delante la celebración del Mutua Madrid Open de 2020, aunque esta vez de forma definitiva. La cancelación del torneo, que tras su suspensión en mayo se iba a celebrar del 12 al 20 de septiembre y estaba destinado a abrir la temporada europea tanto en el circuito masculino como femenino, supone una nueva piedra en el camino de la temporada tenística, cuyo inicio sigue en el aire. Aunque la USTA, organizadora del US Open, mantiene firmes sus intenciones de celebrar el grande neoyorquino a partir del 31 de agosto, cada vez son más las voces dentro del circuito que ponen en duda la conveniencia del evento ante los contagios en EE UU.

Tanto Rafael Nadal como Novak Djokovic habían confirmado su presencia en el Mutua Madrid Open, que iba a ser el primer torneo de tierra batida antes de celebrarse el Masters 1000 de Roma entre el 20 y 27 de septiembre como último preludio de Roland Garros, previsto entre el 27 del mismo mes y el 11 de octubre. Sin embargo, la organización del torneo del que es promotor Ion Tiriac, que tenía ya todo preparado para su celebración en la Caja Mágica, ha acabado dando un paso atrás ante las recomendaciones de las autoridades sanitarias y ha asumido que la situación actual no permite celebrar un evento de tales dimensiones.

Hace unos días, y con los brotes multiplicándose en España, la Comunidad de Madrid hizo llegar una carta al torneo, que dirige el tenista Feliciano López, en la que calificaba como “desaconsejable” su celebración por el “riesgo para la salud que supondría tanto para el público, como para la organización y los jugadores”. Una advertencia que ha convencido a la organización de una cancelación que ya sopesaba a la vista de la evolución sanitaria que vive Madrid, con varios brotes activos.

Roma y Roland Garros, únicas citas en tierra batida

“Me contó Feliciano que hace 15 días tuvieron una reunión con el Consejo Superior de Deportes donde les dicen que tengan en cuenta la situación, que si alguien se contagia habría problemas, y que el torneo y Madrid podrían salir perjudicadas”, explicaba el domingo Antonio Zapatero, viceconsejero de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, en El Larguero de la Cadena Ser. “Eso les generó dudas y me pidió que volviéramos a quedar y me dijo que habían pensado que el torneo no se podía hacer en esas condiciones. Creo que tras esa conversación con el CSD recogieron velas”.

Tras la suspensión del Mutua Madrid Open, el circuito ATP pierde uno de los cinco torneos que mantenía el calendario. Por el momento, Roma y Roland Garros sobreviven en la diezmada gira en polvo de ladrillo. El grande francés, que mantiene la intención de celebrar el torneo con un 60% del aforo, es precisamente el último torneo fijado en un calendario pendiente de la coyuntura sanitaria. La ATP no ha anunciado más fechas y, además, las finales de Copa Davis, que se iban a celebrar de nuevo en Madrid, también han caído y no se jugarán este año.

Antes de ellos, si todo sigue el curso previsto, en Estados Unidos tendrán lugar el Masters 1000 de Cincinnati (22-28 de agosto) y el US Open (31 de agosto al 13 de septiembre) entre unas medidas de seguridad que recuerdan a la burbuja que ha creado la NBA en Disney World, en Orlando. Una vez terminados, los tenistas tenían previsto viajar inmediatamente a Madrid, donde el CSD iba a permitir la entrada a deportistas de cualquier país sin cuarentena previa, como ya ha ocurrido con eventos como el Mundial de motos, permiso que ya no será necesario. Algo que no sucede en Italia, que mantiene esa cuarentena para viajeros no procedentes de la Unión Europea. Entre el US Open y el Masters de Roma hay una semana, por lo que los tenistas dudan de si una participación en el Grand Slam podría impedir su presencia en el Foro Itálico.

Uno de los más tajantes fue Nick Kyrgios, que anunció su renuncia a viajar a Estados Unidos como ya había hecho previamente la número uno del circuito femenino, Ashleigh Barty. El tenista australiano habló sobre su temor al contagio. “Me quedo fuera por mi gente, mis australianos, por los cientos de miles de americanos que han perdido su vida, por todos vosotros. Es mi decisión, guste o no”, argumentó Kyrgios.

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