200 temporeros de Albacete en cuarentena volverán a ser reubicados

El Gobierno de Castilla-La Mancha reubicará a partir de este jueves, en distintos pabellones y en grupos de 25, a los más de 200 temporeros que están confinados desde el pasado 22 de julio en un recinto ferial de Albacete, y que ya habían sido trasladados allí desde otro emplazamiento. A los trabajadores se les impuso una cuarentena después de que se detectara un brote de covid-19 en las naves industriales abandonadas en las que vivían. La decisión de buscarles un nuevo alojamiento fue tomada por la Subdelegación del Gobierno, el Ayuntamiento y la Consejería de Sanidad. Horas antes, varias decenas de temporeros habían roto el aislamiento y protagonizaron una protesta exigiendo volver al trabajo. Sin embargo, deberán seguir con el confinamiento: en la última semana se han detectado cinco nuevos positivos, elevando la cifra total a 43, según el Ejecutivo castellanomanchego.

La protesta se inició a primera hora de este miércoles. La situación ya era bastante tensa. El martes, un par de temporeros había escapado del recinto. La Policía Local los encontró al poco tiempo. La confusión y desesperación ha sido la norma. Algunos de ellos mostraron pancartas con leyendas como esta: “Necesitamos trabajar para mandar dinero a nuestra familia”. Distintas ONG de la zona, como la Asociación de Inmigrantes de Albacete, han criticado que no se les ha dado suficiente información. En declaraciones a la agencia Efe, Cheikhou Cisse, portavoz del Colectivo de Apoyo al Inmigrante explicó: “Los chicos están nerviosos, llevan aquí ya dos semanas, muchos han dado negativo en las pruebas hasta tres veces y no entienden por qué no pueden ir a trabajar”.

Varios intentos

No es la primera vez que los temporeros protestan en Albacete. El pasado 19 de julio, un centenar de ellos se saltó el confinamiento para manifestarse. El problema era el mismo: una veintena había dado positivo en coronavirus y fueron aislados en un pabellón municipal. Al resto se le puso en cuarentena en las naves abandonadas en donde cerca de 500 de ellos vivían en condiciones insalubres. Tras esos incidentes, el Gobierno regional, en conjunto con el local y la subdelegación, decidió trasladarlos al recinto ferial. Los asentamientos irregulares donde se encontraban fueron cerrados en definitiva por el Ayuntamiento.

El proceso del primer realojamiento fue complicado. A mediados de julio, Sanidad de Castilla-La Mancha tuvo que realizar más de un centenar de nuevas pruebas PCR a los inmigrantes antes de que estos pasaran al recinto ferial. Al menos 100 de ellos se habían quitado las pulseras que la Consejería les había asignado con sus primeros resultados. Además, las autoridades habían perdido el rastro de 11. Varios de los temporeros, en declaraciones para EL PAÍS, admitieron en esas fechas que creían que el aislamiento era por un tema “racial”, una situación que confirmaba las críticas de las ONG: faltaba información.

Ahora, nuevamente y con más casos positivos, se les deberá reubicar. Los inmigrantes continúan pidiendo apoyo económico hasta que puedan reincorporarse a su trabajo.

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