Ahorrar en la vivienda para ser más sostenibles

Conjugar ahorro y defensa del medioambiente no solo es posible, sino que está cada vez más a nuestro alcance. El hecho de acometer cambios que reducen el despilfarro de dinero y recursos conlleva un beneficio no solo para las finanzas personales sino también en términos de sostenibilidad. Los expertos señalan algunas de las comprobaciones que se pueden hacer en casa y las acciones a emprender.

Energía

Contrariamente a lo que se suele creer, el autoconsumo de energía eléctrica generada con paneles fotovoltaicos no es solo para chalés y casas individuales. “El 65% de los ciudadanos vive en bloques de pisos y el derecho al autoconsumo compartido permite que las comunidades de vecinos puedan instalar paneles fotovoltaicos para abastecer a una parte o la totalidad del edificio”, subraya el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en su página web.

“Los paneles fotovoltaicos permiten producir al menos el 50% de la energía que se necesita en una vivienda, con un ahorro medio del 60%, unos 338 euros al año, mientras que con un sistema solar térmico para calentar el agua se consigue un descuento medio del 30%”, subraya la portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), Ileana Izverniceanu. Las instalaciones pueden ser con o sin excedentes, según permitan o no que la energía que se produce en exceso se inyecte a la red de distribución. La amortización de la inversión se alcanza en un plazo de entre seis y diez años, ya que depende tanto de la potencia instalada como del uso que se haga de la energía, calculan desde el IDAE.

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Agua

Bien es cierto que, en comparación con las facturas de otros suministros, la del agua no es tan gravosa. No obstante, desde la OCU señalan varios modos para ahorrar también en este aspecto y contribuir a la defensa del medioambiente. El primero de ellos es cerrar el grifo mientras nos enjabonamos, afeitamos o cepillamos los dientes. El segundo sería cambiar un grifo que derroche agua, es decir, aquel que en medio minuto deja pasar más de cuatro litros. Si sustituirlo no es una opción, se puede recurrir a dispositivos como “limitadores o interruptores de caudal, aireados o perlizadores”, en palabras de Izverniceanu.

Tampoco se podrá pasar por alto el hecho de que el inodoro genera uno de los mayores gastos en agua de toda la casa. Por ello, se escogerán los modelos de cisterna con doble pulsador, o, en su defecto, se instalará un dispositivo ahorrador o un limitador de descarga. Se evitará también utilizarlo como papelera.

Otros gestos que pueden ayudar a ahorrar agua son ducharse en lugar de bañarse, utilizar un lavavajillas en vez de fregar los platos a mano, y apostar por la eficiencia de este electrodoméstico y de la lavadora.

Ventanas

Son las partes de un edificio más vulnerables a la hora de sufrir intercambios térmicos entre el interior y el exterior. Al suponer una cuarta parte de la superficie del hueco, el marco es muy importante para potenciar el aislamiento térmico. Si es de madera, por ejemplo, será muy eficiente desde este punto de vista. El contrario ocurre en el caso de que el material que se utiliza sea metal, aunque, si el marco está dotado con una rotura de puente térmico, aislará también. Los marcos que mejor funcionan —pero son también los más caros— son los de PVC con perfil hueco de seis cámaras.

El resto de la ventana estará constituido de vidrio. Si es sencillo, ofrece el peor aislamiento térmico y acústico. El mejor es el llamado doble acristalamiento, que incluye entre dos vidrios una cámara de aire aislante. “También es importante el sistema de apertura y cierre de la ventana para evitar infiltraciones de aire, puesto que las abatibles permiten la superposición de los marcos, y las correderas, no”, se lee en la página web del IDAE.

Aire acondicionado

Antes de lanzarse en la compra de un sistema de aire acondicionado, desde la OCU sugieren preguntarse si la vivienda es fresca y está situada en una zona con un clima benigno. “En caso afirmativo, quizá al usuario le resulte más interesante comprar simplemente un ventilador”, dice Izverniceanu, “puesto que es económico, se ahorra energía y, aunque no enfríe la casa, proporciona una sensación térmica agradable”, similar a un descenso de entre tres y cinco grados, según cálculos del IDAE.

Si, por el contrario, se necesita rebajar la temperatura de la vivienda, se tendrá que tener en cuenta qué partes se desea climatizar. Refrigerar toda la casa podría suponer acometer obras, por lo que Izverniceanu aconseja aprovechar la inversión y, de paso, mejorar los aislamientos y los elementos que producen sombra, como toldos y persianas. La instalación del aire acondicionado consiste, en este caso, en un sistema centralizado que distribuye el aire por conductos que pasan por un falso techo. La opción sin obra, en cambio, es poner una unidad exterior y varias unidades (split) interiores.

Si solo se desea refrescar una o dos habitaciones, se deberá revisar si existe alguna barrera arquitectónica a la hora de instalar las unidades exteriores. En caso afirmativo, se optará por mejorar el aislamiento y, si ello tampoco fuera posible, la recomendación es comprar un sistema portátil monobloque. Es el último recurso porque “son poco eficientes y muy ruidosos”, apunta Izverniceanu.

En cuanto a la potencia, en un sistema con una unidad exterior y un split, 2,5 kW son más que suficientes para cubrir la demanda de 20 metros cuadrados. Con una potencia de 3,5 kW, el aire acondicionado podría enfriar estancias de hasta 30 metros cuadrados.

Calefacción

Antes de aventurarse en la compra de una caldera nueva, desde la OCU subrayan la importancia de averiguar que los radiadores funcionan correctamente. Solo después de este primer paso se revisará la presión de la caldera en frío, que no debería estar por debajo de 0,5 bares. Si sirve también para calentar agua sanitaria, hay que cambiarla a modo invierno o calefacción más agua sanitaria. Habrá también que ajustar su temperatura de trabajo, que dependerá del modelo.

Los demás consejos de la OCU para ahorrar en calefacción son comprobar el buen funcionamiento del termostato, no poner una temperatura por encima de los 21 grados de día y de 16 grados por la noche, instalar válvulas termostáticas en los radiadores para evitar que unas estancias estén más frías que otras, tener abiertos solo los radiadores que se vayan a utilizar, no cubrirlos y ponerles reflectores. “La decoración también ayuda”, recuerda Izverniceanu: utilizar alfombras y cortinas de color oscuro para que absorban la radiación solar, por ejemplo, ayudará a mantener la temperatura.

Iluminación

Puesto que la luz supone una quinta parte del consumo eléctrico total, según el IDAE, no se puede descuidar su eficiencia. En este sentido, las bombillas led —diodo emisor de luz, por su acrónimo en inglés— se usan para todo tipo de iluminación, porque son mucho más eficientes que otro tipo de bombillas utilizadas anteriormente. “Con ellas se consigue más luz, por menos dinero”, recalca Izverniceanu.

Un foco led puede llegar a proporcionar hasta 13 veces más luz que un halógeno básico de 230 V. Esto significa, de forma general, que una bombilla led de 3W es equivalente a una lámpara halógena de aproximadamente 25W, según las equivalencias elaboradas por la OCU. “La potencia en vatios (W) puede servir como una aproximación, pero para elegir una bombilla led también es bueno fijarse en el número de lúmenes (lux), que indican la emisión luminosa real”, señala Izverniceanu, ya que no es lo mismo la iluminación general de las escaleras, que requiere unos 100 lux, y la zona del cuarto de los niños donde hagan trabajo manuales, donde se necesitarán por lo menos 500 lux.

La bombilla led tiene una vida media de 25.000 horas (3 años de funcionamiento ininterrumpido), es decir, desde 10 hasta 25 veces más larga que la de otros tipos de lámparas. Cuando la lámpara led llegue casi al final de su vida útil, la halógena ya habrá tenido que cambiarse 5 veces. Por esta razón, Izverniceanu destaca que “aunque el precio de compra es superior, se compensa con una mayor duración, lo que redunda en una menor contaminación”.

Electrodomésticos

Los electrodomésticos que más energía consumen al año en una casa son la nevera (662 kWh al año de media), el congelador (563 kWh), la televisión (263 kWh), la lavadora (255 kWh), la secadora (255 kWh) y el lavavajillas (246 kWh), según la OCU. No obstante, estos valores pueden variar en función de la eficiencia del aparato y del uso que hagamos de él, ya que, en la mayoría de los casos, los consumos señalados en la etiqueta energética se corresponden al programa ECO y, por tanto, estos pueden ser más altos si se utilizan otros programas.

Para maximizar el ahorro, se tomarán algunas medidas, como no instalar el termo en una terraza, el sótano o el garaje, y utilizar un enchufe especial para programarlo en las horas de tarifa valle de la luz. El tambor de la lavadora se llenará completamente, pero sin superar la carga máxima, y se pondrá siempre el programa más frío posible en función del tipo de ropa a lavar. Otro de los consejos de OCU es llenar el lavavajillas antes de encenderlo, puesto que el programa de media carga no ahorra mucho.

En cuanto al horno, no se precalentará durante demasiado tiempo, no se abusará de la función grill y no se abrirá para averiguar la cocción; tampoco se colocará cerca de la nevera. Esta tampoco deberá estar al lado de un radiador o de una ventana soleada y se averiguará que el aire circule por detrás. Su termostato se regulará entorno a los cuatro o seis grados y todos sus espacios se podrán aprovechar, pero sin que los alimentos estén comprimidos.

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