¿Cómo funciona? ¿Respeta la privacidad? ¿Podré usarla fuera de España? Resolvemos las dudas sobre la ‘app’ de rastreo

Después de meses de idas y venidas, la aplicación de rastreo de contagios del coronavirus, llamada Radar COVID, estará operativa en varias comunidades a partir del próximo 10 de agosto, según explicó este lunes en rueda de prensa la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas. Una vez finalizadas las pruebas piloto en la isla de La Gomera, donde ha estado activa durante los últimos 30 días, llegará a más partes de España para detectar posibles exposiciones al virus. Pero, ¿cómo funciona? ¿Estará disponible en todo el país? ¿Vulnera mi privacidad? A continuación respondemos a algunas de estas dudas frecuentes.

¿Cómo encuentro la aplicación?

Al igual que cualquier otra aplicación, se encuentra en la tienda móvil de cualquier teléfono. Hay que buscar Radar COVID, que es el nombre oficial de la app, y validar la instalación. Obviamente, es gratis.

¿Cuándo puedo descargarla?

Ya se puede descargar, pero a partir del próximo 10 de agosto estará operativa en dos o tres regiones como máximo. El ministerio de Sanidad todavía no ha aclarado en cuáles. En principio, según las palabras de Fernando Simón, responsable del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, tendría sentido que fuera en aquellas con mayor incidencia de la pandemia, aunque también se ha sugerido que se emplee primero en Canarias y Baleares, que son entornos más controlados y con alta presencia de turistas. Aunque hasta mediados de septiembre no llegará a toda España, la app cuenta con el desarrollo suficiente como para, en algunos casos urgentes, como brotes comunitarios descontrolados, tenerla operativa en cualquier punto del país al comienzo de la próxima semana.

¿Es obligatoria?

No. Todo el proceso de detección de contagios a través de la aplicación es voluntario. Ni hay que descargarla por obligación ni tampoco es obligatorio dejar constancia en ella que hemos dado positivo por covid-19 una vez que nos lo haya confirmado el servicio de salud. Suministrar esa información depende en todo momento de los usuarios.

¿Cómo funciona?

Cuando los teléfonos de dos usuarios de la app estén durante al menos 15 minutos a una distancia inferior a dos metros, intercambiarán unos ficheros a través del bluetooth (que deben tener activado) que se guardarán en sus móviles durante 14 días. Si a un usuario le diagnostican como positivo por coronavirus, el médico le suministrará un código alfanumérico aleatorio. Cuando lo introduzca en la aplicación ―algo que es voluntario― los usuarios con los que haya tenido ese contacto estrecho ―cuyos teléfonos revisan dos veces al día la lista de esos códigos― recibirán una alerta: “Has estado en contacto con una persona contagiada de covid-19″.

¿Cuándo y cómo se facilitarán esos códigos alfanuméricos a los contagiados?

Cuando el positivo se confirme con una prueba PCR. Los facilitarán los servicios de atención primaria de las autonomías donde se decida poner en marcha la aplicación. No existe un método único para obtener el código, cada comunidad decidirá si es en un papel, en un SMS o mediante un correo electrónico. El uso de estos códigos impide que alguien pueda sabotear el sistema, declarándose infectado sin estarlo.

¿Qué sucede con otras aplicaciones que lancen las comunidades autónomas?

El acuerdo entre Google y Apple, que ha permitido desarrollar estas aplicaciones para todos los teléfonos, solo admite una app por país, que además debe depender de las autoridades sanitarias nacionales. Si las autonomías deciden mantener o lanzar su propio sistema, en ningún caso podrá cruzar los datos obtenidos con el resto de comunidades. No podrá comunicarse con los códigos alfanuméricos generados por los demás dispositivos y establecer que hemos estado expuestos a un posible contagio.

¿Mi privacidad está asegurada?

Cuando nos descargamos cualquier aplicación en un smartphone es imposible asegurar que nuestra privacidad esté garantizada al 100%. Pero España ha optado por el llamado protocolo descentralizado, que es el menos invasivo para nuestra intimidad, según todos los expertos. Esto implica que en ningún será posible identificar a los usuarios de la app, ni a quienes declaran estar infectados. Los códigos aleatorios y temporales que intercambiarán nuestros teléfonos y el uso dela tecnología bluetooth impide cualquier tipo de geolocalización (algo que no sucedería si se utilizara, por ejemplo, el GPS). Cuando alguien comunica en la app que ha dado positivo en la PCR, la aplicación enviará una alerta a los usuarios que hayan tenido un contacto significativo con él, pero en ningún caso sabrán quién es el infectado.

¿Quién tiene acceso al registro de datos?

Los datos son anónimos en todo momento. Pese a que la información necesita recopilarse y viajar dentro del sistema para avisar sobre un posible contagio, simplemente serán los códigos alfanuméricos aleatorios, nunca ningún dato que identifique a los usuarios. Los servidores se convierten en simples correas de transmisión que cotejan la información que toman de los teléfonos de los ciudadanos dos veces al día.

¿Cuántas descargas son necesarias para que sea efectiva?

Un estudio de la universidad de Oxford estima que, para conseguir la máxima efectividad, el porcentaje debería ser al menos del 60% de la población del país. Sin embargo, porcentajes inferiores también ayudarían a controlar la infección. Según los datos que maneja la secretaría de Estado, un uso del 20% podría ayudar a reducir la pandemia en un 30%, y a partir de ahí su contribución sería lineal. Si nos fijamos en otros países europeos, en Francia apenas la ha descargado el 3%; en Alemania casi un 20%; en Reino Unido hicieron las pruebas y han optado por no lanzarla de momento, y en Italia supera ligeramente el 10%.

¿Es compatible en el resto de países europeos?

Todavía no. La Comisión Europea dio luz verde hace tres semanas a fijar el marco legal y tecnológico para solventar este problema lo antes posible y que la aplicación pueda interoperar con las de otros países. Bruselas no precisó ninguna fecha, pero desde la secretaría de Estado de de Digitalización e Inteligencia Artificial desean que sea lo antes posible para permitir la interoperabilidad de los datos.

¿Existe riesgo de que se produzcan falsos positivos?

Sí, porque el sistema en realidad detecta la cercanía de dos teléfonos, que no siempre va unido al riesgo de contagio. Un ejemplo: si dos usuarios de la app han dejado sus teléfonos en casilleros contiguos de un gimnasio y uno de ellos es diagnosticado de covid días después, el teléfono del otro recibirá la alerta por haber tenido un contacto significativo con el infectado, aunque no hayan estado cerca el uno del otro. En la prueba efectuada en La Gomera no se produjeron falsos positivos, según los responsables de la secretaría de Estado. Pero una cosa es un ensayo en condiciones casi de laboratorio y otro la puesta en marcha en el mundo real. En los países donde se han desplegado aplicaciones similares se ha dado este problema, que puede contribuir a la sobrecarga del sistema. El bluetooth tiene además cierto margen de error para localizar los teléfonos y eso puede incrementar esos falsos positivos.

¿Sustituye a los sistemas de rastreo manuales?

En absoluto. En todo caso podría ser un complemento, pero el rastreo analógico sigue siendo el más importante. De hecho puede que la generalización de estas aplicaciones obliguen a reforzar el sistema manual, porque teóricamente se detectarán más posibles casos, tal y como explica Ramon López de Mántaras, investigador del CSIC.

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