Dia reduce sus pérdidas a la mitad en el primer semestre por el confinamiento

Fachada de un supermercado Dia.
Fachada de un supermercado Dia.PABLO MONGE

La cadena de supermercados Dia, propiedad del fondo Letterone del magnate ruso Mijail Fridman, registró unas pérdidas de 187,7 millones de euros en el primer semestre de 2020, un 55% menos que en el mismo periodo del año pasado. Durante el periodo, incrementó sus ventas un 2,1%, gracias sobre todo al segundo trimestre, en el que aumentó su facturación un 6,3% por el aumento del consumo en los hogares debido al confinamiento por la pandemia de covid-19. La empresa achaca la mejora de sus principales cifras al confinamiento, que impulsó las ventas, y al proceso de transformación de la empresa, pese a los costes de 26 millones relacionados con la pandemia. En la primera mitad del año, la cadena cerró un total de 226 tiendas.

El confinamiento y el cierre de todo comercio no esencial supuso un impulso para Dia, puesto que es una de las distribuidoras de alimentación con más puntos de venta en España, con un fuerte componente de proximidad, mientras que perjudicó a las cadenas con formatos más grandes y ubicados en las afueras. Así, Dia logró incrementar sus ventas con fuerza entre abril y junio, hasta 1.819,2 millones, un 6,3% más que en el mismo periodo de 2019. Las ventas comparables (a igual número de tiendas) se dispararon un 14,9%. Los clientes de Dia, como los de los demás competidores, hicieron compras más voluminosas, pero menos veces. No obstante, en ese tramo no logró salir de las pérdidas, con un resultado negativo de 45 millones (lejos, eso sí, de los 267 millones perdidos en el segundo trimestre de 2019). En este tramo, logró un resultado operativo positivo, 116 millones, frente a los 3 millones negativos un año antes.

Pese al cierre de tiendas, los costes de personal ascendieron ligeramente, debido al pago de un bonus a los empleados por su desempeño durante la pandemia y por las “necesidades de personal relacionadas con la situación de la covid-19″.

Los datos del segundo trimestre sirvieron para enderezar un tanto el semestre, que cerró, no obstante, con pérdidas de 187,7 millones, frente a los números rojos de 418,7 de un año antes. Teniendo en cuenta que en el segundo trimestre las pérdidas fueron de 45 millones, el grueso de los números rojos se explica por el desempeño en el primer tramo del año, antes de la pandemia, con pérdidas de 143 millones. La empresa explica que el beneficio del periodo se vio lastrado por un efecto monetario negativo de 82,5 millones, “relacionado principalmente con el real brasileño”. En la primera mitad del año, las ventas ascendieron a 3.515,2 millones, un 2,1% más.

En este punto, la empresa señala que el aumento de ventas se vio reducido por la depreciación del peso argentino (34,1%) y del real brasileño (19,1%) y por la reducción del número de tiendas, que pasaron en total de 6.626 a 6.400, de ahí que las ventas comparables ascendieran un 8,7%. El crecimiento de las ventas comparables continuó en junio (10%) y julio (8%), ya sin confinamiento estricto, según ha explicado el presidente de la empresa, Stephan DuCharme, en la conferencia con analistas. Pese a la reducción de tiendas, el gasto en personal se mantuvo estable en el periodo, pero sí se rebajaron los costes operativos, por la reducción del marketing y otros y pese a los gastos de equipos de protección para los empleados para hacer frente a la crisis sanitaria.

El resultado operativo ascendió a 176,9 millones, frente a apenas 13 un año antes, gracias a la reducción de costes de reestructuración, debido a que las principales iniciativas en este sentido realizadas el año anterior se dan por finalizadas.

La empresa reduce ligeramente en el periodo la deuda financiera neta, hasta 1.253,3 millones de euros, 68,9 menos que al cierre del semestre anterior.

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