Un accidente doméstico deja a Márquez sin Mundial

Marc Márquez, tras ser operado por segunda vez del húmero de su brazo derecho, en una imagen de sus redes sociales.
Marc Márquez, tras ser operado por segunda vez del húmero de su brazo derecho, en una imagen de sus redes sociales.Twitter

Podría parecer surrealista. Especialmente, después de verle llevar un scooter por el paddock de Jerez con total normalidad dos días después de ser operado de una fractura en el húmero. También de contemplar cómo se probaba encima de su RC213V y la ponía a 290 km/h solo cuatro días después de salir de quirófano. Sin embargo, tras una semana de duro entreno para volver a la competición este domingo, Márquez tendrá que ver otra carrera de MotoGP por la tele y desde el sofá de casa. La placa de titanio que fijaba el hueso en el brazo derecho se rompió este lunes al intentar abrir una de las ventanas de su casa en Cervera (Lleida), tal y como confirmó el director deportivo del equipo, Alberto Puig y como posteriormente relató el hermano del piloto.

“Fue un accidente doméstico. Se despertó por la mañana para pasear a los perros, y cuando fue a abrir la ventana, un ventanal grande por el que se accede a la terraza, se lesionó. Nos despertó a mí y al fisio, Carlos, y nos dijo: ‘Está roto”, cuenta Alex Márquez, su compañero en el Repsol Honda. Ausente el protagonista en Brno, donde se celebra el gran premio de la República Checa, nadie como un testigo directo para narrar los hechos.

Márquez ya ha asumido, tras el último contratiempo —fue intervenido el mismo lunes y ya está en casa—, que este Mundial está perdido. En Brno, donde el Repsol Honda se ha presentado este jueves con Stefan Bradl como sustituto del 93, el campeón de MotoGP sumará el tercer cero del curso en tres carreras disputadas. Y probablemente no será el último.

El de Cervera ya corrió para llegar a Jerez y seguramente las prisas y la carga excesiva de trabajo influyeron en que se produjera ese “accidente doméstico”. Así lo certificaba el doctor Xavier Mir, el cirujano que lo operó dos veces en 13 días: “Una acumulación de estrés en la zona operada ha provocado que el implante cediera, consecuentemente se ha producido una fractura peri-implante, por lo que se ha retirado la placa de titanio y se ha sustituido por una fijación nueva”.

Indicaciones médicas

Si la placa colocada inicialmente era algo más larga y fina, para facilitar la recuperación, la de ahora es más gruesa, para asegurar que un mal gesto no vuelva a poner en peligro la lesión. “Marc bajó a Jerez siguiendo las indicaciones de los médicos, y ellos en ningún momento pensaban que esa placa pudiera romperse. De haberlo sabido, ni los doctores ni Honda lo habrían permitido, obviamente. Ahora es muy fácil mirar atrás y hablar del pasado, pero eso es de cobardes. La placa no se rompió allí, se rompió en su casa”, reivindicaba Puig este jueves.

Los problemas por precipitar su regreso a las pistas y la exigencia del calendario en agosto (con tres carreras, una en Brno y dos en Spielberg) hacen que el entorno de Márquez piense en el gran premio de San Marino, el 13 de septiembre, como fecha más probable para su vuelta a la competición. Si así fuera, Márquez se habrá perdido cinco carreras y acumulado seis ceros con el del accidente en Jerez.

“Caer está permitido, levantarse es una obligación”. Así, con una afirmación de esas a las que acude uno para darse ánimos, responde el campeón del mundo a las adversidades en este extraño 2020 a través de las redes sociales. En el post anterior, vídeo incluido, se le veía entrenar con pesas su brazo derecho. Quería llegar “en las mejores condiciones” a Brno. Y confiaba en sus posibilidades; de hecho, él y su equipo habían hecho los cálculos —dependía de sí mismo para revalidar el título: si hubiera ganado todas las carreras, ni siquiera Quartararo, ganador en Jerez dos semanas seguidas, hubiera podido pararlo— y aspiraban a pelear en la pista. Ya no. El piloto está “jodido”, asumen quienes le rodean. Siempre intenta mostrarse positivo, pero es consciente de que la fortuna le es esquiva este año.

Un año que empezó guardando reposo tras una operación en el hombro derecho; que siguió con las dudas de unos entrenamientos previos en Qatar que no salieron como deseaba; que abrió un paréntesis justo cuando estaba a punto de comenzar la temporada, en marzo, y entonces sí, pareció que la fortuna sonreía al piloto de Honda. El obligado parón por la crisis del coronavirus permitió al seis veces ganar del mundial de MotoGP recuperarse bien físicamente. No solo llegó al 100% al primer gran premio, en Jerez, a mediados de julio, sino que además se sintió rapidísimo. Casi invencible.

Pero quedaba mucha tela que cortar. El primer problema llegó el domingo de carrera: un error, una remontada frustrada por una caída, y una fractura en el húmero. Muchas decisiones erróneas que no tienen un único responsable.

Cierto es que nadie frenó a Márquez; tampoco nadie lo presionó. Pero él, campeón de seis de los últimos siete títulos de la categoría reina, lo intentó todo. También volvieron tan pronto como pudieron, solo unos días después de romperse, Cal Crutchlow (operado de una fractura en el escafoides) y Alex Rins (con una pequeña fractura en el tróquiter del hombro derecho). Sufrieron. Pero sobrevivieron. “Hay momentos encima de la moto en que lo pasas mal y sufres para ir rápido, pero hacemos lo que más nos gusta. Esa sensación de velocidad no la podemos tener en ningún otro sitio. Aquí, en Brno, en segunda llegamos a los 200 Km/h. Entiendo a Marc. Como piloto yo también quiero volver a competir siempre lo antes posible”, explica Rins.

De momento, y después de que Jorge Lorenzo volviera a correr solo 30 horas después de ser intervenido de una fractura de clavícula el año 2013, los médicos del Mundial consienten que, tras 48 horas de una intervención, el piloto pida un chequeo para comprobar si puede competir. Márquez, capaz de hacer 20 flexiones sin despeinarse, lo pasó en Jerez. Mientras las reglas sigan siendo las que son, el espectáculo continúa.

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