Amandine Ohayon (Pronovias): “Las novias recortan en todo menos en su vestido”

Amandine Ohayon, consejera delegada de Pronovias
Amandine Ohayon, consejera delegada de PronoviasJUAN BARBOSA

Si el amor en tiempos de pandemia no es fácil, llevarlo hasta el altar lo hace todavía más complicado. Desde que la crisis del coronavirus empezó a extenderse en marzo por Europa y EE UU, las normas para confinar a la población en los distintos países han incluido menciones especiales a unos eventos en los que la distancia social es difícil de cumplir. En España, por ejemplo, las bodas estuvieron prohibidas hasta la fase dos, cuando empezaron a permitirse en formatos reducidos. El sector alertó en mayo que si se alargaba el confinamiento más allá de junio estaban en peligro 60.000 enlaces, y admitió que el 90% de las reservas se estaban aplazando. Las bodas se están recuperando lentamente, pero las empresas auguran que se cerrará el año con una caída generalizada de ventas y preparan ya la siguiente temporada.

Uno de los negocios más afectados es el de los vestidos de novia, aquellos que solo se usan en una ocasión, y que en muchos casos este año se ha visto aplazada. La pandemia ha significado un golpe para Pronovias, empresa líder en el mundo en moda nupcial, que se encontraba en una etapa de expansión internacional desde que en 2017 la familia Palatchi vendiera el grupo al fondo de capital riesgo BC Partners. En una entrevista en la sede del grupo, en el Prat de Llobregat (Barcelona), la directora general de Pronovias, Amandine Ohayon, admite que el sector de la moda nupcial caerá un 25% en ventas a causa del coronavirus, y el descenso de la facturación de la multinacional acompañará estos números, aunque la directiva no detalla las previsiones que tiene el grupo.

Ohayon se ríe a la pregunta de si el confinamiento ha llevado a más rupturas o a más bodas. “Ha habido de todo, tengo amigos que estaban listos para divorciarse, pero el confinamiento les ha vuelto a unir”, explica. “Lo que hemos notado ha sido un incremento importante de compromisos, lo vemos por la compra de anillos. Esto nos dice que la industria será resiliente, habrá bodas, porque la gente se quiere casar, y ahora no se están cancelando, sino posponiendo”, señala. Una de las afirmaciones que más le gusta repetir es que esta industria es “emocional”. “El confinamiento nos ha mostrado lo que es más importante para cada uno, y la gente tiene ganas de celebrar la vida. Ya estamos notando en nuestras tiendas un repunte de citas para preparar enlaces. Este año será difícil, pero el que viene será muy bueno”, afirma.

Precisamente lo emocional explica una de las sorpresas de la temporada: “Pensábamos que las novias querrían gastar menos, pero estamos viendo que el ticket medio ha aumentado un 10%”, explica la directora general. “Es un tipo de compra muy emocional. Por Internet buscan vestidos cortos, minimalistas, simples, pero cuando vienen a la tienda es el corazón el que habla. Es comprensible: han recortado en invitados, en el menú, en viajes… Lo único que escapa a la regulación contra la covid es el vestido, y en esto no están cediendo”, añade Ohayon.

Pero el aumento del ticket medio no llegará a compensar la caída de ventas a raíz del confinamiento. “Será difícil, pero nos adaptaremos si somos creativos. Todo el sector se está adaptando ya, con bodas al exterior, íntimas o hasta con invitados virtuales. Además, la suerte que tenemos es que no dependemos solo de España, estamos en muchos países y en algunos las bodas están creciendo”, explica. “El sector caerá un 25%. Sabiendo esto, y sabiendo que somos un grupo fuerte y con accionistas sólidos, tenemos que aprovechar la oportunidad y ganar mercado”, añade.

Ohayon llegó a Pronovias en 2017 después de un acuerdo histórico para el grupo. La familia Palatchi, después de hacer crecer la empresa durante años y convertirla en el referente de los vestidos de novia prêt a porter, la vendió por 550 millones de euros. La nueva propiedad eligió a Ohayon, que venía de grupos como L’Oréal o LVMH, para pilotar una nueva etapa de expansión. En los dos años siguientes Pronovias compró las marcas Nicole y Lady Bird, y empezó la adquisición de tiendas en el mundo. Actualmente cuenta con cinco marcas, más de 4.000 puntos de venta en 105 países y 97 boutiques. El grupo registró una facturación de 160,6 millones de euros en 2019, mientras que su ebitda se situó en 40,5 millones.

Oportunidades

“Tenemos un proyecto muy emocionante, porque sabemos que hay una gran oportunidad para la expansión de nuestro mercado, especialmente en EE UU y en China”, explica Ohayon. En estos dos territorios, en los que Pronovias tiene una cuota de mercado del 4%, el grupo ha abierto nueve tiendas en el último año y medio. “En estos países solo podemos ganar, por eso aunque el sector sufra ahora una caída, está claro que no podremos ser tan ambiciosos como el año pasado, pero seguro que podemos crecer”. La directora general asegura que no está preocupada por la calificación de la agencia Moody’s, rebajada de estable a negativa a finales de 2019: “Respeto la metodología y el resultado, pero ello no impide que llevemos a cabo nuestra estrategia, sobre todo porque tenemos un apoyo muy fuerte de los accionistas”.

Tres años después de llegar al cargo en Pronovias, Ohayon considera que está cumpliendo con el objetivo de la expansión internacional y con el de reforzar la cartera de marcas gracias a las dos adquisiciones de los últimos años. “También hemos emprendido una gran transformación digital, porque hemos entendido que la novia es un animal digital, casi ya no mira revistas, se asesora por redes sociales”, explica. Ohayon admite que los cambios “no llegan de un día para otro” y menos en una compañía con un caracter tan familiar y personalista como Pronovias. No obstante, cree que en tres años ha conseguido cumplir objetivos: “Para mí fue muy importante absorber y aprender todo lo que esta compañía ha conseguido, y a la vez hemos buscado un perfil más internacional, más digital y que empodere más a las mujeres”, concluye.

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