La receta: ensaladilla rusa murciana

He aquí otra muestra del triunfo de lo simple, una tapa que con apenas cinco ingredientes se ha ganado por derecho propio un lugar de honor en el pódium de los mostradores de bar. La irresistible combinación entre la patata tierna, la mayonesa cremosa, el vinagre de las variantes y el sabor a mar del atún —más el reposo y el frío, intangibles pero importantísimos— han forjado la leyenda de la ensaladilla rusa murciana, manteniéndola alejada de dilemas sobre ingredientes como guisantes, pimientos del piquillo o aceitunas.

Además de tomarla tal cual, hay tres formatos en los que este platillo suele servirse en los bares. Usando como soporte una rosquilla —así se llama el palito de pan crujiente en forma de lazo alargado— y depositando sobre ella una generosa cantidad de ensaladilla tendremos una bicicleta y además evitaremos los cubiertos, que siempre es un punto extra en la cultura del tapeo. Si sobre esa ensaladilla depositamos un filete de anchoa, nos vamos a comer una marinera, y si el filete es de boquerón en vinagre, se trata de un marinero; ante la duda, mejor pedir uno de cada.

Aunque la mayonesa casera es mucho más sabrosa que la industrial, el verano es un momento especialmente delicado en lo que se refiere a seguridad alimentaria y el consumo de huevo crudo, ya que las altas temperaturas favorecen el desarrollo de patógenos y grupos de bacterias como la salmonela. Añadir a la industrial un poco de zumo de limón o vinagre —en este caso, el de conservar las variantes— le da un toque diferente y permite personalizarla al gusto.

 

Ingredientes (para seis personas)

  • 1 kilo de patatas nuevas (tipo Monalisa, para cocer).
  • 200 gramos de variantes (coliflor, zanahoria, pepino).
  • 250 gramos de atún o bonito en aceite, bien escurrido.
  • 4 huevos.
  • 250 gramos de mayonesa.

Elaboración

Cocer los huevos durante 10 minutos en agua hirviendo, cortar la cocción con abundante agua fría —corriente, bajo el grifo—, pelar y reservar.

Llevar a ebullición las patatas, enteras y con piel, en una olla con agua salada. Cocerlas durante unos 35 minutos, hasta que estén blandas. Cuando podamos manipularlas sin quemarnos, pelarlas, partirlas y aplastarlas con un tenedor. Dejar enfriar.

Mezclar la mayonesa con un par de cucharadas del vinagre de las variantes. Picarlas bien, y hacer lo mismo con los huevos duros.

Mezclar la patata ya fría con las variantes, el huevo duro, el atún escurrido y la mayonesa, reservando un par de cucharadas. Dejar enfriar en la nevera. Servir, cubriendo con la mayonesa reservada.

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