Casado se vuelca en la economía para desgastar al Gobierno

El líder del PP, Pablo Casado, en la sede del partido el pasado 9 de marzo.
El líder del PP, Pablo Casado, en la sede del partido el pasado 9 de marzo. / Europa Press

El PP cambia de estrategia: menos “derecha sin complejos” y más perfil de gestión. Menos Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz en el Congreso, y más Elvira Rodríguez, ex presidenta de la CNMV y actual vicesecretaria del área de sectorial del partido. Pablo Casado tratará de aprovechar durante los próximos meses — “muy duros”, según admitió el propio Pedro Sánchez— la crisis provocada por el parón del coronavirus para recortar terreno electoral con el PSOE y presentarse como una alternativa al Gobierno de coalición.

El espacio ganado por la economía en los discursos del PP es exponencial y directamente proporcional al recrudecimiento de la crisis —el PIB se desplomó un 18,5% entre abril y junio—. Casado ha decidido fiarlo todo al área donde ve el principal foco de desgaste del Ejecutivo de coalición, subrayando las discrepancias económicas entre las dos almas del Gobierno: por un lado Nadia Calviño y por otro “los comunistas” de Pablo Iglesias mal vistos en Europa. En el PP auguran que Sánchez “tendrá que traicionar a una de las dos partes”.

El líder de los populares trata de instalar la idea de que la epidemia es global, pero las consecuencias no son “simétricas”. “La crisis afecta más a los que peor la gestionan, los que despilfarraron y se endeudaron antes”, repite. “El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero de los demás”, declaró, citando a la conservadora británica Margaret Thatcher.

El relato ha encontrado dos piedras en el camino. La lluvia de millones europea, que Casado califica a la vez de “muy buena” y “rescate en toda regla”, y la decisión de Sánchez de posponer la reforma fiscal hasta que se recuperen los niveles de crecimiento previos a la epidemia. Los populares pretendían subrayar las subidas masivas” de impuestos del Gobierno, ahora aplazadas. También en el PP, pero en una posición distinta, gobernando, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno ha descartado las bajadas de impuestos prometidas.

La nueva estrategia responde a una vieja reclamación de los barones del PP, que piden hace meses dejar de mirar a Vox por el retrovisor y reforzar el perfil de partido de Gobierno con experiencia de gestión. En ese sentido, aplauden la decisión de Casado de ignorar la moción de censura contra Sánchez planteada por Santiago Abascal, un anzuelo destinado a obligarles a posicionarse más que a expulsar al líder socialista de La Moncloa porque los números no dan. Sin embargo, fuentes del PP lamentan haber perdido numerosas caras en el partido para dar credibilidad a ese perfil gestor. El equipo económico de Rajoy contaba con Luis de Guindos, Cristóbal Montoro, los hermanos Nadal… Ahora, el responsable del área del PP es Daniel Lacalle. Casado, según fuentes del PP, consulta ocasionalmente a Manuel Pizarro, Miguel Arias Cañete o el propio Guindos y en menor medida, a Román Escolano.

El líder de los populares ha recuperado los términos en los que José Luis Rodríguez Zapatero hablaba de la economía durante la anterior criris como “los brotes verdes” y ha retomado la estrategia de oposición del marianismo. Mientras, fuentes de La Moncloa señalan que “el PP se equivoca al pretender aplicar a esta crisis el libreto de 2010 del que caiga España que ya la levantaremos”. Y añaden: “Los Presupuestos darán al Gobierno la opción de plantarse en dos años con un balance positivo en lo social y en la gestión. Esa es la meta: arrebatar a la derecha la bandera de buenos gestores”.

El Ejecutivo gobierna con los Presupuestos prorrogados del PP, una suerte de venganza de Montoro a la moción de censura. Sánchez asegura que quiere negociar “con todos” y eso ha disparado las suspicacias en Podemos y en ERC, como hizo cuando pidió la abstención de los populares para su investidura. En el penúltimo cambio de estrategia, cuando Casado adoptó un tono más moderado, negó el apoyo a la investidura pero prometió facilitar “la gobernabilidad”. En todo caso, ya han avanzado que creen imposible pactar ahora unos Presupuestos del gusto de Podemos porque llevarán a España “a la ruina”.

Ofensiva ante el Constitucional y los Ayuntamientos

El PP dará la batalla contra el acuerdo económico entre la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), presidida por el socialista Abel Caballero, y el Gobierno, que distribuye 5.000 millones de los Presupuestos entre Ayuntamientos que previamente han transferido al Estado sus remanenntes. Para los populares es una “expropiación de los ahorros municipales” y además de mociones de todos los consistorios y Diputaciones han anunciado un recurso ante el Tribunal Constitucional.

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