Collin Morikawa gana el PGA y Rahm recupera el número 1

Se llama Collin Morikawa, tiene 23 años y en el Campeonato de la PGA, primer grande que se ha disputado esta semana, hacía solo su segunda incursión entre los torneos del Grand Slam. No le importó al joven estadounidense su falta de experiencia, ni siquiera que fuera el major más igualado que se recuerda en muchísimo tiempo, con un pelotón de golfistas optando al título hasta el sprint final (hasta seis en -10 a falta de pocos hoyos). Morikawa, una sonrisa televisiva, un talento precoz y unos nervios de acero, ganó este domingo el PGA con 13 bajo par, por -11 de Paul Casey y Dustin Johnson, y los -10 de Matthew Wolff, Jason Day, Bryson DeChambeau, Tony Finau y Scottie Scheffler. Jon Rahm finalizó decimotercero con un gran final de jornada (cuatro birdies en los últimos nueve hoyos) y recuperó el número uno del mundo que había perdido la semana pasada ante Justin Thomas.

Cada vez que asoma un pequeño genio, el recuerdo vuelve a las imposibles comparaciones con Tiger Woods. También en el caso de Morikawa, nacido en 1997, el año en el que el Tigre ganó el Masters de la revolución. Había necesitado solo 29 torneos en el circuito para conquistar Augusta, el mismo número de campeonatos que ha disputado Morikawa para coronarse en un grande. El nuevo vencedor tiene otra sorprendente estadística que le emparenta con Tiger: pasó el corte en los 22 primeros torneos profesionales que disputó, por los 25 que en su día enlazó Woods.

Morikawa solo había disputado antes otro grande, el US Open del año pasado en el que fue 35º. Llegar al PGA y batallar como lo hizo es la marca de los campeones. Y el broche fue un eagle en el par cuatro del 16 que dejó a todos con la boca abierta y con la convicción de que había un ganador. Lo que se encaminaba hacia un multitudinario desempate se resolvió con un golpe de autoridad.

Tiger fue 37º, con -1, remontando posiciones en la última jornada. Igual que Rahm, en progresión con vueltas de 70, 69, 68 y 66 golpes. El vasco volvió al número uno después de que Justin Thomas cayera hasta el puesto 37, como Tiger. “Si vuelvo al número uno, bien, y si no, tendré más opciones”, dijo Rahm después de su jornada, sin saber todavía si recuperaría el trono. “Lo que me ha fallado es meter algún putt. El objetivo es ir aprendiendo y saber que la próxima vez tengo que empezar mejor”, explicó Rahm, 13º en su cuarta participación en este grande: 54º clasificado en 2017, cuarto en 2018 y fuera del corte en 2019.

También como símbolo de esa igualdad que se vio reflejada durante todo el Campeonato de la PGA, el número uno de la clasificación mundial sigue sin tener un dueño fijo (y de hecho no ha tenido un dominador incontestable desde el apogeo de Tiger Woods). Si Jon Rahm sucedió a Rory McIlroy al frente de la tabla y la corona le duró dos semanas, hasta cederla tras el WGC de Memphis al ganador Justin Thomas, el estadounidense la cedió de nuevo a Rahm en San Francisco. Con toda la temporada golfística alterada por la pandemia, y el calendario vuelto del revés, es difícil aventurarse a pronósticos sobre quién dominará no solo en el ránking, sino en los grandes. En cada torneo se suceden las cábalas y los complejos cálculos para saber cómo despertará el lunes la clasificación.

Resuelto el PGA, el siguiente major del curso será el US Open, del 17 al 20 de septiembre, mientras que este atípico curso se cerrará en cuanto a los grandes con el Masters de Augusta del 12 al 15 de noviembre. Caído el Open Británico del calendario (igual que la Copa Ryder, aplazada a 2021), las opciones para cazar una pieza mayor se reducen.

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