“Veremos muchísimos neobancos en los próximos años”

Surgió como un acto de rebeldía. Cansados de las comisiones, la letra pequeña y la burocracia, un grupo de emprendedores unió fuerzas y dos millones de euros para montar una alternativa a la banca tradicional. “Decidimos crear una propuesta rápida y sencilla. Sobre todo clara en sus condiciones”, dice

Albert Llorens, consejero delegado de Bnc10, que se ha integrado en la creciente lista de los llamados neobancos: firmas digitales que prometen revolucionar el negocio financiero. “Somos el futuro”, comenta el responsable de la compañía, que en menos de un año ha captado a unos 40.000 clientes. La idea empezó a cobrar vida a principios de 2018. Manel Vallet, miembro De la familia propietaria de Catalonia Hotels, fue el principal impulsor. Reunió a una treintena de inversores. “Después se hizo un acuerdo con la entidad inglesa Prepaid Financial Services [dueña de la licencia bancaria que les permite comercializar productos financieros] y se convocó a diversos profesionales con experiencia en el sector”, explica Llorens. Todo se realizó en 14 meses. En septiembre del año pasado lanzaron su primer producto: una cuenta corriente vinculada a una tarjeta que se puede controlar desde una app. ¿Su gancho? “Cero comisiones”, comenta el CEO de la firma.

El negocio

En los últimos años, los neobancos como Bnext, Revolut, Rebellion o 2gether han encontrado terreno fértil en España. “Su principal atractivo es su facilidad de uso”, subraya Rodrigo García de la Cruz, presidente de la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI).

“El 80% son españoles y el resto está en el Reino Unido, Francia e Italia”, comenta Llorens. Para este año, la compañía espera superar los 80.000 usuarios, con los que se comunica por WhatsApp. La cifra está lejos de la de otros competidores: la alemana N26 llegó al país en 2018 y ya tiene unos 400.000 clientes.

Y llegó el coronavirus

Las expectativas, sin embargo, navegan en un mar de incertidumbre. El parón económico provocado por la Covid-19 podría dejar una impronta. Por un lado, los nuevos participantes pueden impulsar su negocio solo si son capaces de responder en aquellos momentos de mayor tráfico online, dice un análisis de Funcas. Por otra parte, la menor actividad está provocando una ralentización en la creación de nuevas cuentas, asegura Funcas, y también en el número de transacciones. Esto afectaría al negocio de Bnc10, pues hasta este momento es su principal fuente de ingresos. “Obtenemos un porcentaje de todos los pagos realizados en comercios cada vez que nuestros clientes usan su tarjeta”, explica Llorens.

En cualquier caso, la pandemia no le está viniendo mal del todo a Bnc10. Según datos de la propia compañía, ha sumado 10.000 clientes nuevos en los últimos tres meses, en pleno confinamiento. “Con las sucursales de los bancos tradicionales cerradas, las firmas digitales fuimos la opción para aquellos que quisieron abrir una cuenta”, destaca Llorens. La empresa prevé facturar un millón de euros este año.

“Veremos muchísimos neobancos en los próximos años”, dice Salvador Casqueiro, profesor del programa de innovación digital y fintech del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB). “El modelo de banca tradicional no desaparecerá, pero estará forzada a competir con negocios nacidos en la era digital”.

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