Interior anuncia “nuevas vías de cooperación” con Argelia para hacer frente a la inmigración irregular

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajó este lunes a Argelia para entrevistarse con varias de sus principales autoridades, incluido el presidente Abdelmayid Tebún. La agenda estuvo marcada por la lucha contra la inmigración irregular, el terrorismo y la delincuencia organizada. El viaje, el tercero que realiza el ministro al país magrebí desde 2018, se ha organizado en pleno verano y tras numerosas llegadas de argelinos a las costas españolas. Interior subrayó en un comunicado oficial la disposición de España a “dar continuidad a las líneas de trabajo existentes”, así como su interés en “proponer nuevas vías de cooperación”. Un portavoz rechazó, sin embargo, explicar qué nuevas vías se están explorando.

Ambos países mantienen una relación fluida en su lucha contra la inmigración irregular. Argelia lidia no solo con la emigración de sus nacionales, sino que es un país de tránsito para miles de migrantes de origen subsahariano que se desplazan después a Marruecos. “Argelia sufre este problema y busca potencial financiero y humano importante para combatir este fenómeno”, aseguró su ministro del Interior, Kamel Beldjoud. “España cree firmemente en la cooperación bilateral basada en la confianza mutua y el respeto”, declaró el ministro en una escueta rueda de prensa celebrada después de la reunión con el presidente Tebún.

Tras la entrevista con su homólogo argelino, Grande-Marlaska declaró compartir “los mismos retos” y la “preocupación” por “la dimensión humana” del fenómeno migratorio y apuntó que para gestionar “adecuadamente” los flujos es necesario adoptar “medidas preventivas”.

En lo que va de año, han llegado de forma irregular a las costas españolas 10.077 personas, según datos del Ministerio del Interior, y aproximadamente una cuarta parte son argelinos. Mientras la llegada de pateras a España sigue una tendencia a la baja —ha caído un 35% con respecto a 2019— el porcentaje que representan los argelinos viene aumentando desde el año pasado.

“Es muy indicativo del enfoque reactivo y securitizado de las relaciones con Argelia, tal como sucede con otros países del norte de África, que la primera medida que se adopte después de un repunte de la llegada de pateras sea enviar al ministro del Interior”, reflexiona Itxaso Domínguez, analista especializada en las relaciones con el mundo árabe. “La estabilidad y la seguridad energética son las prioridades en la política exterior de España hacia la región. Ahora bien, una visión tan estrecha de las relaciones puede acabar generando inestabilidad a largo plazo”, añade Domínguez, en referencia a la insatisfacción de la población ante los regímenes en el poder, que suele llevar al estallido de protestas callejeras.

De hecho, el azar ha querido que la visita de Grande-Marlaska coincida con una dura condena a tres años de cárcel del periodista independiente Jaled Drareni por el simple hecho de haber cubierto una manifestación opositora en marzo. El responsable de la cartera de Interior no se ha referido a este hecho en sus declaraciones, y su equipo de prensa ha declinado realizar ningún comentario al respecto. No obstante, Grande-Marlaska sí ha recordado que estuvo presente en Argelia justo antes de las elecciones presidenciales del pasado diciembre, que ha calificado de “importantes para avanzar en el futuro del país”.

Argelia ha sido tradicionalmente un país clave para la política exterior española al ser la principal fuente de gas natural gracias a los gaseoductos que unen ambos países. Sin embargo, durante los últimos meses, España ha diversificado su cartera de proveedores, y Argelia ha pasado de aportar cerca del 50% del gas adquirido a poco más del 20%.

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