Radar Covid: la aplicación española ya rastrea los contagios, aunque aún no manda alertas

Radar Covid, la 'app' del Gobierno de España.
Radar Covid, la ‘app’ del Gobierno de España.

Radar Covid, la aplicación impulsada por el Gobierno para detectar posibles contagios por coronavirus, ya almacena la información de los contactos de quienes han decidido instalarla y activarla en sus móviles, pero aún no manda alertas sobre una posible infección porque aún no se han puesto en marcha los correspondientes protocolos en las comunidades autónomas. Aunque estaba previsto que funcionara en dos o tres autonomías a principios de esta semana, no será hasta mediados de mes cuando de verdad comience su implantación. Su funcionamiento se extenderá a toda España, de acuerdo con el propio Ejecutivo, en torno al 15 de septiembre.

El funcionamiento de Radar Covid es aparentemente sencillo. Cuando los teléfonos de dos usuarios de la app están durante al menos 15 minutos a una distancia inferior a dos metros, intercambian unos ficheros a través del bluetooth (que deben tener activado) que se guardarán en sus móviles durante 14 días. Si a un usuario le diagnostican como positivo por coronavirus, y su comunidad autónoma ya ha activado los protocolos (algo que de momento no ha hecho ninguna), el médico le suministrará un código alfanumérico aleatorio. Cuando lo introduzca voluntariamente en la aplicación, los usuarios con los que haya tenido ese contacto estrecho ―cuyos teléfonos revisan dos veces al día la lista de esos códigos― recibirán una alerta: “Has estado en contacto con una persona contagiada de covid-19″.

Para este lanzamiento contra el reloj en agosto, el tiempo de rastreo se ha reducido provisionalmente y por cuestiones técnicas de esos 14 días a solo siete con la intención de que cualquier servicio de salud autonómico cuente con la aplicación lo antes posible, según explican desde la secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. Si una Comunidad activara Radar Covid hoy mismo, la app podría comunicar en pocas horas un posible positivo de hasta hace siete días, debido a que el teléfono cotejaría los diferentes códigos generados entre los contactos que haya tenido durante la última semana. “Estamos acelerando los plazos lo máximo posible. Esto se trata de un lanzamiento de urgencia”, destacan las mismas fuentes.

La instalación y funcionamiento dependen voluntariamente de los usuarios. No existe obligación alguna ni de descargarla ni de introducir en ella el código que nos dé el médico si resultamos infectados. Los últimos datos facilitados por la secretaría de Estado sitúan en más de 100.000 el total de descargas de la aplicación para Android. De acuerdo con sus previsiones, si se la descargara el 20% de la población ayudaría a reducir la pandemia en un 30%, y a partir de ahí su contribución sería lineal. Si nos fijamos en otros países europeos, en Francia apenas la ha descargado el 3%; en Alemania casi un 20%; en Reino Unido hicieron las pruebas y han optado por no lanzarla de momento; y en Italia supera ligeramente el 10%.

Esta aceleración a marchas forzadas del proyecto ha incorporado ciertas características imprevistas hasta ahora, como la traducción al inglés y pequeñas mejoras tanto en el funcionamiento técnico como en los ajustes. Todavía habrá más modificaciones durante las cinco semanas restantes hasta su lanzamiento en todo el país. No de gran calado, sino necesarias para prevenir errores y dotar de la máxima fiabilidad a un sistema de rastreo cuya intención es complementar (nunca sustituir) a los rastreadores manuales y prevenir un recrudecimiento de la pandemia.

Respeto por la privacidad

El protocolo de comunicación descentralizado, elegido por España para esta aplicación, es el menos invasivo para la privacidad de las personas, tal y como aseguran todos los expertos. Esto implica que, en principio, en ningún caso será posible identificar a los usuarios ni a quienes declaran estar contagiados. Los códigos aleatorios y temporales que intercambiarán los teléfonos, así como el uso de la tecnología bluetooth, impiden cualquier tipo de geolocalización ―a diferencia de los modelos basados en GPS―. Sin embargo, resulta imposible garantizar por completo la intimidad cuando hablamos de descargas móviles.

La secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas, anunció casi por sorpresa en el momento más crítico de la crisis sanitaria que iba a desarrollar una app de rastreo de contagios. Entre otros detalles, afirmó que sería una aplicación de código abierto (transparente para cualquiera que sepa de programación), pero a la espera de la versión definitiva, Radar Covid no dispone del open source prometido por los desarrolladores.

Después del aparente éxito de las pruebas piloto durante el mes de julio en la isla de La Gomera, anunciado el pasado 3 de agosto por Artigas, la aplicación parece que toma forma definitivamente. Al hacer el anuncio, la secretaria de Estado especificó también que las principales candidatas para disponer del sistema plenamente operativo ―a falta de la decisión de Sanidad― eran las islas Baleares y Canarias, dado el volumen de turismo extranjero que acogen.

La prueba, para la que se simuló una oleada de 300 contagios entre 3.000 usuarios se saldó, según la secretaria de Estado, con niveles de eficiencia que duplican las capacidades del rastreo manual: Radar COVID registra 6,4 contactos estrechos de riesgo por positivo ficticio confirmado, frente a los 3,5 que alcanza el procedimiento manual. Un 83% de los usuarios que descargaron la aplicación la mantuvieron en sus teléfonos y la emplearon. Según sus promotores, no se registraron falsos positivos, algo que ha sucedido con las aplicaciones de este tipo que se han desplegado en otros países.

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