España examina a sus conductores con un vídeojuego de hace 32 años

Héctor Monterde, en Valencia.
Héctor Monterde, en Valencia.MIGUEL ÁNGEL POLO

En 1988, los españoles fumaban en los hospitales, las llamadas telefónicas se hacían desde cabinas y una huelga general podía interrumpir ese servicio público llamado televisión. Aquel año, las muertes en carretera estaban disparadas: pese a las costosas campañas del Gobierno, fallecieron más de 5.300 personas en accidentes de tráfico. No es casual que en apenas unos meses, ese mismo año, se hiciera obligatoria la ITV y las pruebas psicotécnicas definitivas para conducir turismos. Pero lo curioso es que cuando un conductor pretende renovar u obtener su permiso hoy pasa el mismo test psicotécnico que en 1988. Con las mismas pantallas y la sensación de volver a jugar con un Amstrad o un Spectrum.

Una percepción que es literal, porque los dos hombres que lograron homologar la adaptación informática de aquellas pruebas las desarrollaron en un Amstrad y en un Spectrum. De hecho, los 1.500 centros que han abierto sus puertas en España entre 2009 y 2019, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), han comprado o el software ideado por Fernando Ortiz, entonces estudiante y hoy ingeniero en Telecomunicaciones y poseedor de numerosas patentes, o el de Héctor Monterde, profesor titular de Metodología de las Ciencias de Comportamiento en la Universidad de Valencia. Las licencias disponibles tanto en 1988 como ahora son las de LN-Deter, empresa que creó Ortiz, y ASDE Operator (posteriormente, General ASDE), que contrató a Monterde.

La preocupación por controlar las aptitudes mentales de los conductores dio lugar a las primeras pruebas oficiales en 1922, pero hubo que esperar 60 años para que la liberalización del mercado de los centros médicos extendiera estas pruebas a los conductores de turismos. Y el primero en informatizarlas fue Ortiz. “Los equipos de la época eran voluminosos y caros y quise trasladar esto a los ordenadores. Desde que en el año 1982 se montó el primer centro privado hasta la homologación definitiva de 1988, se generó un auténtico descontrol. Hasta 27 empresas desarrollaron este tipo de pruebas en Amstrad, Commodore y otros sistemas, hasta que la DGT tuvo que constituir una comisión de normalización con los colegios de psicólogos y los laboratorios de electrotecnia”, explica.

Tres finalistas

De una treintena de candidaturas, la comisión acabó dando validez a la efectividad y los datos de tres empresas. Una de ellas, no obstante, quebró al empeñarse en vender una aparatosa mesa donde estaban integrados las palancas y mandos a los que cualquier aspirante a conductor se enfrenta al pasar estas pruebas. La informática todavía tenía algo de intentar vender muebles y televisores. Pero la de Ortiz, montada con el apoyo de su padre, fue validada. La tercera fue la de otro veinteañero, el psicólogo valenciano Monterde, que se había topado con la informática, formándose en paralelo.

También en 1982, este psicólogo recién licenciado abrió su propia clínica con dos socios. “Por aquel entonces estaba muy de moda y me interesaba el tema de la psicología industrial”, dice. De manera algo accidental, Monterde se relacionó con la Facultad de Informática de Valencia, donde sus inquietudes domésticas de programar dieron paso con los años al manual El ordenador en la Psicología o la Psicología en el ordenador. La batería psicológica informatizada Driver-Test. Sus investigaciones se aplicarían a la simulación de test psicológicos por ordenador que hoy, todavía, valida los test psicotécnicos en España de quien se saca o renueva el carné. De hecho, en los primeros años este videojuego de Spectrum ocupaba más del 70% del mercado en los centros de reconocimiento, algo que ambos creadores aseguran que se ha equilibrado con el paso de las décadas.

El trabajo de ambos ha ido mucho más allá. Monterde fue contratado por la empresa de Ortiz, LN-Deter, para elaborar las pruebas psicotécnicas de tenencia de armas actuales y vende el mismo sistema de psicotécnicos a países de Sudamérica y Oceanía. Pero en España se les conoce sobre todo por sus licencias para el psicotécnico de los conductores de turismos. Ortiz comenta que se han introducido algunos pequeños cambios en su modelo a lo largo del tiempo: “Las carreteras no son las mismas que en los ochenta”. Sin embargo, lo que los informáticos llaman look & feel, la apariencia y la sensación, son las mismas y no alteran la percepción de enfrentarse a un videojuego de la época.

Un defensor de la vigencia de estos dos programas de 1988 es el responsable de la división de Psicología del Tráfico del Consejo de Psicólogos, Jesús Cabezos: “Si un fonendoscopio es igual de válido que hace 200 años, ¿por qué no lo van a ser estos aparatos? Buscamos conocer posibles deficiencias del conductor y estas pruebas lo permiten”, sostiene. No obstante, algo parece moverse en la DGT con respecto a este modelo. “Para este 2020 está previsto revisar el formato de las pruebas. Queremos saber hasta qué punto es necesario”, aseguran fuentes de la DGT. “Serán los técnicos convocados, desde el Ministerio de Sanidad a los colegios de Psicólogos, entre otros, los que decidan si el modelo requiere una actualización”.

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