Por qué no puede descargarse Radar Covid en algunos móviles chinos y otras dudas técnicas sobre la ‘app’

Un usuario descarga la aplicación Radar COVID.
Un usuario descarga la aplicación Radar COVID.Cat Cladera / Efe

Radar Covid, la aplicación de rastreo de contagios por coronavirus impulsada por el Gobierno, se ha situado este jueves como una de las más descargadas en los últimos días en España—solo en Android ha superado el medio millón de descargas y la App Store de iOS no facilita estas cifras. Para la próxima semana está previsto que empiece a enviar alertas en dos o tres comunidades por determinar ―en el resto de España no estará operativa hasta mediados de septiembre, aunque ya rastrea los contagios de quienes la han activado― cuando se pongan en marcha los correspondientes protocolos. Sin embargo, apenas unos días antes de su debut, más allá de las limitaciones propias de este tipo de sistemas ―la existencia de falsos positivos o la necesidad de haya muchas descargas para que sean útiles―, persisten algunas dudas técnicas que pondrán a prueba su eficacia a la hora de contribuir a frenar la pandemia.

Una de esas limitaciones es que no puede descargarse en modelos de teléfonos chinos más modernos, como el P40 y el P40 Pro + de Huawei, y otros de la marca Honor de última generación. El problema tiene su origen en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que ha obligado al fabricante asiático ha desarrollar su propio sistema operativo, llamado Huawei Mobile Services, y prescindir del de Google. La API –un conjunto de definiciones y protocolos que se utiliza para desarrollar e integrar el software de las aplicaciones– que utiliza Radar Covid solo activa su capacidad de rastreo de contactos de aquellos smartphones que dispongan de Google Play Services o iOS (el sistema de los teléfonos de Apple), con lo que dichos móviles quedarían fuera de la ecuación.

De acuerdo con los últimos datos publicados por el portal Statista, del total de móviles vendidos en España durante 2019, el 20,5% correspondió a Huawei. Si esta tendencia se repitiera durante este año, con los últimos modelos ya disponibles en el mercado, uno de cada cinco españoles no podría instalar por ese motivo la app de rastreo. Y eso haría más complicado alcanzar los porcentajes de uso que dotarían de eficacia a Radar Covid. Según las estimaciones del Gobierno, un uso del 20% podría ayudar a reducir la pandemia en un 30%, y a partir de ahí su contribución sería lineal.

También puede haber problemas para los usuarios de móviles antiguos. Las actualizaciones de los sistemas delimitan hasta dónde puede llegar la eficacia de Radar Covid y Apple y Google han determinado que servirá a partir de las versiones Android 6.0 e iOS 13.5. En los dispositivos más viejos es imposible instalar estas versiones o superiores. Esas son las reglas de juego que han marcado las tecnológicas y a las que ha tocado ceñirse para conseguir que la aplicación eche a andar, según explican en la secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.

Otro asunto que ha resultado polémico es que el uso de la aplicación obliga a tener activado el GPS en los móviles con sistema operativo Android. Esta circunstancia ha levantado suspicacias sobre el posible acceso de Google a datos que no son imprescindibles para el funcionamiento del sistema, debido a que Radar Covid no geolocaliza a sus usuarios (no sabe dónde están) y utiliza el bluetooth para poner en comunicación los teléfonos de sus usuarios. La explicación es que en Android el bluetooth y la geolocalización se activan juntos. Y a esto, que según diferentes expertos esto es una queja recurrente de los usuarios, Google acostumbra a responder que lo resolverá en las siguientes versiones del software.

El compromiso del código abierto

Durante el desarrollo de la aplicación, a la que le faltan correcciones para llegar a su versión definitiva, un compromiso adquirido por el Ejecutivo fue que su construcción estaría basada en código abierto. Esto es, que estaría diseñada de manera que fuera accesible a todo el público para que vea, modifique y distribuya el código de la forma en que considere conveniente. Sin embargo, ese compromiso de momento no se ha cumplido. Como el proyecto aún se encuentra en cierta medida en pruebas, la secretaria de Estado, Carme Artigas, sostenía que se liberarán las entrañas de la app una vez que estuviera completamente terminada e industrializada. “Es nuestro compromiso, como ya hemos hecho con las otras apps como AsistenciaCOVID”, asegura.

Otra cuestión no resuelta es la accesibilidad de las personas discapacitadas. En la prueba piloto que se llevó a cabo en julio en la isla de La Gomera, este asunto aparecía ya como pendiente de mejora. Ahora que está disponible en las tiendas móviles, han comenzado las quejas de los usuarios. La propia Artigas es consciente de que no cumple al 100% estos requisitos, pero asegura que lo revertirá en las próximas semanas. Todo va a marchas aceleradas y falta por pulir este tipo de características. En la aplicación final, según sus propias palabras, las personas con discapacidad podrán usarla sin impedimento alguno.

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