Bartomeu: “Algunas decisiones que vamos a tomar ya las teníamos pensadas”

No le quedó más remedio al presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, que atender a las palabras desesperadas de Gerard Piqué, una de las voces más poderosas del vestuario y el entorno culé. El central exigía cambios radicales y estructurales. Y el presidente salió a atajar los balones en contra con la asunción de que habrá cambios, claro que no matizó cuáles ni de qué tipo, por mucho que parezca que hace ya tiempo que al técnico Quique Setién le están zarandeando la silla. “Tiene razón Piqué, hoy ha sido un desastre”, advirtió. Y añadió: “Algunas decisiones que vamos a tomar ya las teníamos pensadas. Pero, no es un día para hablar de decisiones. Es momento, sobre todo, de disculparnos ante los aficionados. Lo lamento por ellos. No fuimos el equipo que somos ni el club que representamos. Es un resultado abultadísimo. Felicito al Bayern, ellos merecieron pasar. Nosotros, no”, sentenció el máximo mandatario de la entidad azulgrana.

Bartomeu cierra con este lamentable 2-8 un año repleto de despropósitos, en el que no solo perdió el Barça la Liga ante el Real Madrid después del parón por la crisis sanitaria; no solo cayó de la Champions con una derrota tachada de vergüenza, sino que se sucedieron los fuegos como si se advirtiera la tormenta perfecta que arreciaría llegado el verano.

El curso empezó a tambalearse, precisamente, a raíz de una decisión del presidente, que optó por cesar al entrenador Ernesto Valverde después de una dura derrota ante el Atlético en la Supercopa de España y tras una charla con Piqué, Busquets y Sergi Roberto. Claro que el equipo era líder en la Liga y el mandamás del equipo, Leo Messi, tenía tan buena relación con el técnico que el despido del Txingurri le costó a Bartomeu un enfado del que el 10 no parece haberse desembarazado todavía. De hecho, nada se sabe sobre la renovación del argentino, cuyo contrato expira en julio 2021.

Pintan bastos para el presidente, que quiso ligar su mandato a la Pulga, aunque su capacidad de mando se ha tambaleado precisamente merced a su relación con Messi, que no es precisamente la mejor. Menos después de que se destapara el conocido como Barçagate —el club encomendó a una empresa externa mejorar la imagen pública del dirigente con el uso de cuentas difamatorias en las redes sociales— o tras la discusión pública que mantuvo con Eric Abidal a cuenta del adiós de Valverde. Logró enderezar la situación Setién, a quién Leo dio el beneplácito. Pero algo se había roto ya en el seno de una plantilla envejecida.

Tras tantos problemas, quizá nunca esperó Bartomeu que la crisis deportiva terminara superando a la institucional. Pero lo ha hecho. Y ni siquiera Messi ha podido redimirlo en el campo.

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