El vía crucis del convenio femenino de fútbol llega a su fin con la publicación en el BOE

Alexia Putellas durante el partidgo de la Liga Iberdrola contra el Real Madrid.
Alexia Putellas durante el partidgo de la Liga Iberdrola contra el Real Madrid.Xavier Ballart / NurPhoto via Getty Images

Casi seis meses después de la firma, el Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado este sábado el convenio colectivo del fútbol femenino, el primero en una liga europea. El paso, que no es baladí, implica que se tienen que acoger al texto todos los equipos de la Primera Iberdrola, y no solo los que pertenecen a la Asociación de Clubes –todos los de Primera, salvo Barça, Athletic y Real Madrid–, una de las partes que firmó el convenio junto a los sindicatos AFE, Futbolistas On y UGT. Es decir, con la publicación, el texto deja de ser un contrato privado entre los firmantes y pasa a ser de obligado cumplimiento para todos los miembros de la máxima categoría del fútbol español femenino.

El camino hasta aquí ha sido cuanto menos tortuoso. El vía crucis comenzó el 4 de octubre de 2018 con una primera reunión entre las partes y ha durado un año, diez meses y 12 días hasta la entrada en el BOE del convenio. Como alegoría de la dificultad, un dato: el acuerdo, que se firmó el pasado 19 de febrero y se presentó con toda la pompa ese mismo día en el Congreso de los Diputados, se publica en el Boletín ya prorrogado, con su primer año de vigencia cumplido el pasado junio. “No creo que sea muy habitual”, bromea Rubén Alcaine, presidente de la patronal de clubes, consciente de las crisis y los atascos superados en la negociación.

El convenio, en fin, fija para las futbolistas un mínimo de 16.000 euros a jornada completa y 12.000 a tiempo parcial y es prorrogable ad infinitum mientras no haya una denuncia de alguna de las partes o estas se sienten voluntariamente en busca de un nuevo acuerdo. Las condiciones laborales fijadas en el texto van a cambiar la vida de muchas jugadoras, en opinión de Tania Tabanera, delegada de fútbol femenino de AFE y parte del equipo negociador del sindicato: “Lo va a hacer a nivel salarial y a nivel de seguros y de cobertura social. Hasta ahora había compañeras que con 35 y 36 años se retiraban sin tener derecho a paro porque no habían cotizado. Eso ya está regulado y tienen unos mínimos. Romper esa barrera es importante”.

El último escollo superado, que dejó el convenio en reposo durante casi medio año, fue el redactado de la disposición adicional segunda. Esta cláusula provocó en febrero una baja de última hora, la de UGT, que impugnó y no firmó el texto porque dejaba al sindicato sin posibilidad de participar en negociaciones futuras. El acuerdo también definía de facto el convenio como de franja sectorial –para una categoría profesional concreta–, pero estos textos solo tiene cabida en el ámbito específico de las empresas y no de los sectores, explican desde el Ministerio de Trabajo. Tras la mediación de la Dirección General de este departamento, que se ha reunido e intercambiado documentos con las partes a lo largo de julio para pulir la redacción, UGT se ha incorporado al pacto, publicado al fin en el BOE este sábado 15 de agosto, un mes que suele ser inhábil en materia laboral pero que este año se ha dispuesto por la pandemia.

Los casi dos años que han durado las negociaciones tuvieron un punto crítico: una huelga que paralizó la liga el 16 y 17 de noviembre, en la séptima jornada de la competición. Logró un seguimiento absoluto, y solo una jugadora, Maddi Torre, de la Real Sociedad, acudió al estadio. “Fue un punto de inflexión. Las cosas estaban muy atascadas y la huelga desbloqueó las negociaciones”, rememora Tabanera. A pesar de las dificultades posteriores, sobre todo a cuenta de la cantidad que pagarían los clubes por un contrato a tiempo parcial, se llegó a un acuerdo antes de Navidad. En febrero, tras aclarar otro embrollo por el dinero que recibirían los equipos por los derechos televisivos, se dio vía libre a la firma, que llegó el día 19. “No recuerdo ningún otro convenio que haya costado tanto. Hasta hoy no habíamos conseguido que se publicase. Son casi dos años, es una barbaridad”, opina Tamara Ramos, gerente de Futbolistas On.

La polémica lista de compensación

Con el convenio publicado, los sindicatos ponen el acento en los próximos pasos: terminar con la parcialidad del 75%, mejorar las condiciones salariales y modular la cláusula que rige la polémica lista de compensación, que establece las cantidades que un club español –los extranjeros están excluidos– debe pagar a otro por los derechos de formación de las futbolistas sub-23 que terminan contrato y que ha puesto a varias jugadoras en pie de guerra por las peticiones exageradas de dinero de algunos clubes. “El mínimo salarial que se fija [16.000 euros a tiempo completo, cuando el salario mínimo interprofesional en España es de 13.300 euros al año] es escaso. Lo deseable es que se avance”, opina José María García, de UGT.

Un discurso parecido al de Tamara Ramos: “Hablamos de derechos mínimos, de chicas que viven dedicadas y trabajan para conseguir un salario de 12.000 euros. No es para ponerse medallas”. El presidente de la patronal –que estima que menos de un 30% de las jugadoras están en los 12.000 euros anuales– sabe también que la parcialidad va a ser uno de los temas sobre la mesa en la próximas negociaciones: “Estamos por la labor, pero siempre y cuando haya recursos necesarios. Hemos defendido que sea una competición capaz de mantenerse y seguir creciendo, no que sea permanentemente sustentada por los clubes masculinos”.

Con el comienzo de la liga en el horizonte –arranca el próximo 5 de septiembre con el acicate que supone la irrupción del Real Madrid–, el deseo de los sindicatos y de la patronal también es que la pandemia, si la situación epidemiológica empeora, no deje en suspenso la competición, como sucedió en mayo, al contrario que en el fútbol masculino, que pudo terminar el torneo entre junio y julio. “Es defender la igualdad de derechos”, defiende Tabanera.

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