El Girona llega a las puertas de Primera

El Girona jugará la final por el ascenso a Primera, por recuperar la categoría perdida hace poco más de un año y hacer valer su músculo económico, el del equipo con la mayor capacidad salarial de la categoría de plata. Llega a la instancia definitiva tras dejar en la cuneta al Almería, que firmó un epílogo de campaña decepcionante tras perder cinco de los once partidos de Liga tras el desconfinamiento y cayó en los dos (1-0 en Girona y 1-2 en el de este domingo en tierras andaluzas) de una promoción en la que dejó aire de un quiero y no puedo. La final, que deparará la última plaza vacante en la máxima categoría, se disputará a doble partido el jueves 20 y el domingo 23. El Girona espera como rival a Zaragoza o Elche.

Todo se le puso cuesta arriba al Almería, que partió con la desventaja del gol recibido en el ida en Montilivi, pero también sabedor de que el empate en la eliminatoria le daba el pase por quedar mejor clasificado que su rival en las 42 jornadas previas. Todo saltó por los aires en el inicio, apenas en el cuarto minuto. Lo dinamitó Samu Sáiz con un zapatazo desde la frontal al que respondió de manera deficiente el meta Sivera. El gol visitante abrió un nuevo contexto que obligaba al Almería a sumar tres para llegar al objetivo.

La diana tempranera gestó también un partido con menos ambages. El Almería se disparó a descontar con mucho ritmo, por momentos apresurado, tomando riesgos, pero también con el colmillo propio de quien sabe que tras los 86 minutos que tenía por delante no había enmienda. Lo hizo con todo su potencial ofensivo. Avisaron Juan Muñoz y Darwin Núñez y golpeó José Carlos Lazo, que bien pudo doblar poco después de su gol, al filo de la media hora, con un disparo lejano que repelió Riesgo.

El Girona jugó con el cronómetro en la mano, pero buscó la sentencia. La tuvo Stuani poco antes del descanso y Borja García poco después. Sivera lo evitó en ambas ocasiones y mantuvo la llama del Almería, que con media hora por jugar llamó al talento de Appiah y Villalba para refrescar intenciones. Pero no logró recativarse. Supo sufrir el Girona, que sentenció con un gol de Stuani regalado por Samu Sáiz tras genialidad de Borja García. Sólo una nube oscureció el triunfo, la lesión muscular del lateral Mojica, que tiene mala pinta ante los plazos que marca el playoff.

Todo sucedió con una tacha. La promoción en Segunda División es tensión y pasión, pocas citas sobrecargan sensaciones y sentimientos como estos duelos. Con la grada vacía queda un regusto descafeinado, pero el Girona lo festejó como se merece.

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