Mercedes se pone a mil

Cuando Ferrari y Renault se autodescartan como posibles candidatos a ganar un gran premio de Fórmula 1 antes de 2022 es que lo deben ver muy peludo. Primero fue la escudería francesa la que, con motivo del anuncio del regreso de Fernando Alonso con vistas al curso que viene, dejó claro que el color de los próximos dos títulos será plateado. “Soy plenamente consciente de la situación y de que este año y probablemente también en 2021 solo ganará un equipo”, convino el asturiano el día en que la marca del rombo hizo público su vuelta. Días después fue John Elkann, el presidente de Ferrari, quien reconoció que no espera ver uno de los monoplazas de Il Cavallino Rampante celebrando un triunfo hasta que se aplique el revolucionario cambio de normativa previsto para dentro de dos temporadas. “Ferrari pasa por un momento complicado que viene de lejos. No hemos ganado el título de constructores desde 2008, y el de pilotos desde 2007 [con Kimi Raikkonen]”, declaró Elkann a Gazzetta dello Sport. “Primero llegó el ciclo de Red Bull (2010-2013) gracias a su capacidad a nivel aerodinámica, y luego el de Mercedes debido a su habilidad en la tecnología híbrida. Nuestro coche no es competitivo. En estos momentos estamos sentando las bases para poder volver a ganar cuando se produzca el cambio en el reglamento, en 2022”, añadió el ejecutivo.

Ahora ya se sabe por qué: según desveló Motorsport.com, varios equipos del paddock realizaron mediciones fonométricas en Silverstone, durante la tercera criba de la sesión cronometrada (Q3), que coincide con el momento decisivo de la formación de la parrilla y cuando los prototipos se configuran para ofrecer su máximo rendimiento. Los valores obtenidos revelaron que la unidad de potencia de Mercedes es capaz de entregar más de mil caballos de potencia en momentos puntuales. Esos mismos estudios, aplicados en los motores de los otros constructores, permitieron elaborar una especie de ranking en función del músculo de cada coche. El propulsor Honda de los Red Bull y Alpha Tauri ocuparía la segunda posición, con 28 caballos de potencia menos que Mercedes. El de Renault (Renault y McLaren), la tercera, con un déficit de 37 respecto del alemán y el de Ferrari (Ferrari, Haas y Alfa Romeo), pasaría al último puesto de esa tabla, con 42 caballos menos que Mercedes.

Esa diferencia explica, en parte, que entre Lewis Hamilton y Valtteri Bottas se repartan cinco de las seis victorias que se han puesto en juego esta temporada, con una ventaja aplastante de 4 a 1 a favor del primero. Si Max Verstappen fue capaz de imponerse la semana pasada en la segunda parada consecutiva en Silverstone fue porque se la jugó al contraataque con la gestión de neumáticos y la apuesta le salió bordada. Renault sigue, como Ferrari, en una etapa refundacional, y además ya se ha borrado del tatami. La Scuderia, a su vez, tiene problemas que van más allá de la falta de potencia.

Así las cosas, Hamilton circula disparado hacia el séptimo título que le colocará en el mismo plano legendario en el que Michael Schumacher está instalado hasta ahora en solitario. Lo tiene todo de cara y, como quedó claro este domingo en Montmeló, además lo hace todo bien al volante del monoplaza más dominador de la historia del certamen. Y no solo por su motor. El británico hizo buena la pole que se adjudicó el sábado para colocarse al frente del pelotón y dedicarse a contemporizar y controlar la distancia sobre Verstappen. El holandés se las apañó en la arrancada para robarle a Bottas una segunda plaza que el finlandés tenía prácticamente en el bolsillo. Se trata del 88º triunfo de la hoja de servicios de Hamilton, que se queda a solo tres del récord absoluto que también posee Michael Schumacher. Carlos Sainz, por su parte, terminó el sexto, una posición que de nuevo está por encima de las posibilidades reales del McLaren que conduce.

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