Olymique de Lyon, pepita de oro del fútbol francés

El Olympique de Lyon, inesperado semifinalista de la Champions del año de la peste, es una pepita de oro discretamente oculta en el torrente de la Ligue 1, la cuarta Liga con más peso económico de Europa. Así lo advierten los analistas de la consultora KPMG, que aseguran que el club francés es la empresa del fútbol que más ha crecido en el último lustro: un 193%. Lo mismo señalan los expertos en inversiones de Mapfre, que han comprado acciones del OL, seguros de que el club reúne las mejores condiciones para convertirse en uno de los negocios más rentables de la industria del fútbol a medio plazo.

Los inversores señalan que el Lyon posee dos fuentes de ingresos poderosísimas. Primero, un estadio —el Groupama Stadium— y una ciudad deportiva nuevos por valor de 450 millones de euros. Segundo, una de las canteras más prolíficas de Europa. Si los eventos que se desarrollaban en el estadio hasta la pandemia de coronavirus producían 50 millones anuales, la cantera del Lyon ha sido la cuna de jugadores como Benzema, Lacazette y los sorprendentes Aouar y Caqueret, que el sábado dirigieron los contragolpes que hundieron al City.

Entre los jugadores que forma la academia desde las categorías inferiores y los jóvenes que ficha el club en el mercado francés para darles vuelo, el Lyon es, según KPMG, el club que mejor balance ofrece entre compras y ventas. En total, ha ganado 200 millones de euros vendiendo futbolistas desde la temporada 2015-16. El resultado ha sido la conformación de un equipo de muy buenos jugadores que si esta temporada no han competido de forma regular ha sido por el carácter un tanto disperso de algunos de sus mejores talentos.

Memphis Depay, el capitán, siempre fue un mediapunta de gran clase que en los momentos decisivos podía aparecer, o no, según tuviera el día. La lesión de rodilla que le habría hecho perderse la Champions en situaciones normales no le ha impedido presentarse en esta edición especial de Lisboa. En la concentración de Cascais, según L’Équipe, señalan que el disperso Depay se ha convertido en un legionario. Ante la urgencia de la competición por eliminatoria fulminante, el holandés ha experimentado la misma transformación que la mayoría de sus compañeros, normalmente igual de distraídos que él en la temporada regular.

A menos que gane esta Champions, la temporada que viene el Lyon se quedará fuera de las competiciones europeas por primera vez desde el curso 1996-97. Que fuera séptimo en la Ligue 1 cuando el fútbol se interrumpió por la pandemia revela la clase de plantilla que tiene. Compuesta de jugadores magníficos para el nivel de la liga francesa que viven la experiencia del día a día algo aburridos. Necesitan emociones fuertes o corren el riesgo de dejarse llevar. Cómodos en el 5-3-2 que les provee Rudi Fernández, la fase final de la Champions les permite expresar su faceta más agresiva. Es lo que demuestra Depay, que ha formado una dupla de líderes con Marcelo para cohesionar el vestuario. A su sombra se han reunido Aouar, Toko Ekambi, Caqueret y Dembelé, por fin decididos a demostrar que sí son futbolistas para tomarse en serio. Si logran derribar al colosal Bayern, las acciones del Lyón en Bolsa pegarán otro estirón.

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