El Valencia, ni para las nóminas

Los jugadores del Valencia CF durante el entrenamiento que han realizado este lunes en la ciudad deportiva del club en Paterna.
Los jugadores del Valencia CF durante el entrenamiento que han realizado este lunes en la ciudad deportiva del club en Paterna.Manuel Bruque / EFE

La crisis económica por la que atraviesa el Valencia es más aguda de lo que se intuía. Ayer por la mañana los futbolistas de la primera plantilla mantuvieron una espinosa reunión con Inma Ibáñez, directora financiera del club, que les informó de la peliaguda situación de números rojos que aqueja a la institución y les advirtió del impacto que tendrá en sus nóminas. En una sala de la ciudad deportiva, Ibáñez les explicó que la última parte de la ficha correspondiente al ejercicio 2019-20 la cobrarían en pagarés a descontar a partir del 1 de septiembre de 2020, con fecha de vencimiento de septiembre de 2021. La plantilla cobra su sueldo en dos tramos, el primero en enero y el segundo en junio. La caja está vacía.

Los jugadores, que han recibido a regañadientes la opción de cobrar en esas condiciones, exigieron garantías que respaldaran esos pagarés. El vestuario, consciente de las penurias económicas del club, desconfía de las promesas de la propiedad y demandó un aval de pago. A los futbolistas les ha disgustado que los pagarés no fueran a tres meses y que, en cambio, vencieran en un año. La directora financiera argumentó, para tranquilizarlos, que detrás de los pagarés estaba el banco y que detrás del banco estaba el club, que es el que responde.

El Valencia trabaja para hacer esta operación con Caixabank, uno de sus patrocinadores, y defiende que el dinero se puede cobrar a partir del 1 de septiembre pese a que la fecha de vencimiento sea a tan largo plazo. La propiedad entiende que en una situación complicada de falta de liquidez, pagar en pagarés “es algo normal y corriente”. El Valencia interpreta que su situación se ha visto agravada por la disminución de ingresos corrientes a consecuencia, fundamentalmente, de la covid-19, mientras que los capitanes de la plantilla lo achacan, además, “a una mala gestión”.

El presidente del Valencia, Anil Murthy, presente en Paterna, no participó en la reunión entre Inma Ibáñez y la plantilla. Murthy estuvo reunido el sábado con los jugadores en el mismo escenario para darles la bienvenida a los entrenamientos y en esa cita ya les advirtió de los problemas de tesorería así como de la reunión del lunes con la directora financiera. Murthy y los jugadores ya mantuvieron una serie de tensas reuniones en el mes de abril para pactar una reducción salarial marcada por el dueño, Peter Lim, para tratar de combatir la disminución de ingresos generada por la pandemia del coronavirus.

Después de la reunión con la directora financiera, mientras el resto de la plantilla salía a entrenarse en los terrenos de Paterna, tres de los cuatro capitanes, Rodrigo, Gayà y Jaume, se quedaron dialogando con el técnico, Javi Gracia, que les pidió que trataran de abstraerse del asunto de las nóminas y que se centraran en el trabajo diario. Gracia les ofreció su colaboración si las cosas se torcían y persistían las dificultades para cobrar sus sueldos. El cuarto capitán, Kondogbia, no pudo asistir por un problema de salud.

La dificultad para pagar las nóminas sorprende tras las ventas exprés que ha realizado el Valencia en las dos últimas semanas para cuadrar sus números rojos. Primero la salida de Ferran Torres hacia el Manchester City por 25 millones de euros más 12 en bonus, y después la doble operación de venta de Parejo y Coquelin al Villarreal por ocho millones más tres en variables. Las razones de la no renovación de Garay apuntan en ese mismo sentido.

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